¿Será que le creamos?
El gobierno en el día de ayer ha afirmado que el país no enfrentará una crisis económica en el 2010; ¿será que le creemos?
Hace un año, o mejor, unos meses, el gobierno decía que la economía colombiana estaba blindada contra la crisis internacional, lo cual resultó ser una gran mentirá, así que es prudente suponer que no hay antecedentes para creerle que en el 2010 no habrá crisis económica tal y como categóricamente lo ha manifestado el presidente de la república.
La historia nos ha dicho que es poco lo que se le puede creer respecto a todo lo que provenga del señor gobierno o de las entidades estatales [como el Dane].
El empresario, el inversionista o incluso el consumidor común, no deben tomar decisiones basadas en la confianza ciega a lo que digan los indicadores, propuestas y promesas provenientes de cualquier nivel del gobierno, pues estas conducen por lo general al camino equivocado.
Lo que diga el gobierno puede ser tomado como algo referencial, pero nunca absoluto; lo que diga el gobierno es preferible tomarlo como el ejemplo de lo que no se debe hacer o esperar, más no tomarlo como base para la toma de importantes decisiones.
El gobierno ha demostrado una gran incapacidad para prever la crisis y sus consecuencias y a la vez ha mostrado una gran incapacidad para improvisar, puesto que a la fecha no presenta un plan serio para enfrentar la crisis; solo parece dar tumbos que no conducen a la certeza y la confianza que necesita la economía.


Señor hiniciado, ha exprezado usted una gran realidad que vivimos muchos colombianos de clase media, para mi son un excelente medio de pago, lo que hay que hacer en no diferir las compras, a una sola cuota y teniendo presente las fechas de corte, y asi se evita los intereses que son muy costosos.
Señor HINICIADO: gracias por sus atinados comentarios y para ratificar lo dicho por ud., observemos cómo el gobierno empezó la manipulación descarada y mentirosa del IPC, para asestar finalmente sobre el pueblo-pueblo, el golpe de gracia para el comienzo del año siguiente: salario mínimo, mesadas pensionales, intereses bancarios,etc., fortaleciendo aún más el sistema financiero.
Sr. presidente y demás borregos incondicionales: uds. creen que el pueblo es bruto y no se da cuenta de sus maquiavélicos propósitos?. Seamos inteligentes para votar.
Es mejor que no le creamos y aquí los argumentos.
Partamos de nuestra realidad; somos un país de gente muy verraca, la gran mayoría honesta y trabajadora y también bastante resignada; pero también somos un país pequeño, pobre y subdesarrollado.
Solo piense que si los Estados Unidos, con todo su poderío y el dinero que tienen y cuya economía representa algo así como el 25% del PIB del mundo, no han podido detener su propia crisis interna, que podemos esperar nosotros que apenas representamos el 0.2% de la misma torta y que tenemos justamente al coloso del norte como nuestro mayor socio estratégico de negocios?
Ustedes creen que si al “padre de la casa” le bajan el sueldo, lo despiden del empleo o se incapacita transitoriamente, al resto de la familia, que depende totalmente de él, le va a ir mejor que al “padre”? Verdad que No! Es la lógica de Perogrullo.
Si a lo anterior le sumamos:
Que nuestros segundo y tercer socio comercial son Venezuela y Ecuador respectivamente (los comentarios sobran).
Que adicionalmente estamos inmersos en un pendejo y retrogrado conflicto interno, que se consume buena parte del presupuesto nacional.
Que algunos de nuestros administradores del estado incrementan su patrimonio personal con dineros ilegalmente obtenidos de las arcas públicas.
Que nuestra cultura aun nos permite sentir entusiasmo con la idea de enriquecernos de la noche a la mañana con el hecho de pertenecer a una “pirámide financiera”.
Que nuestro raciocinio político nos lleva a pensar que Chile progresó porque fue gobernada de facto y con mano dura por cerca de 16 años y que por lo tanto Colombia debe reelegir indefinidamente a un gobernante hasta conseguir el mismo resultado.
Con todo lo anterior el “viejo embeleco” del blindaje ni siquiera tiene sentido y el “nuevo embeleco” de que la crisis no nos va a tocar, se cae de su peso; es para ingenuos.
Señores, damas, jóvenes y niños, la crisis si nos va a tocar, lo que no sabemos exactamente desde cuando y hasta cuando, pero que nos pega, nos pega, como le pegará a muchas naciones del mundo.
Los diferentes gobiernos (y el nuestro no es la excepción) hacen ingentes esfuerzos porque la cosa sea lo menos dura posible para sus pueblos; se toman medidas tendientes a reactivar la economía, como estimular la producción y por ende el consumo; aumentar las plazas de trabajo y todas las habidas y por haber que los genios de la economía consideran que van a tener efecto positivo, pero nuestro amigo Perogrullo (a quien se le endilga la paternidad de la lógica, es muy práctico y nunca le gusto la economía) nos dice enfáticamente que “todo lo que sube tiene que caer” y que “entre mas se suba, mas se cae” y que “a mas altura, mas duro es el porrazo”.
Vuélvase serio! No hay soluciones mágicas. Las pequeñas medidas que tomemos a nivel doméstico, pueden ser las herramientas que nos permitan palear nuestra crisis a escala, que eso ya es mucho decir.
Ahorre (pero es en serio), en el consumo de servicios públicos (agua, luz, teléfono, gas, etc.). No le parece triste que el dinero de su propia comida y la de su familia, se vaya en pagar agua, luz, teléfono o gas, todo porque no somos racionales en su uso?
Devuelva todas las tarjetas de crédito que pueda; usted no las necesita para nada. Ellas solo logran que usted adquiera bienes con el dinero que aun no se ha ganado o que ni siquiera sabe si se lo podrá ganar, porque la crisis puede hacer que su patrono (o su negocio) deje de generar los ingresos que hoy considera “fijos”
Adicionalmente tómese la molestia (y va en serio) de sumar TODO lo que le cuesta llevar en su billetera 5, 6 o hasta mas, tarjetas de crédito (cuotas de manejo, intereses corrientes, intereses de mora, cuatro por mil, la intranquilidad que producen las fastidiosas llamadas de cobro porque debió pagar hace 24 horas y simplemente lo olvidó, la tortura que producen las amenazas de reporte a las listas de parias que manejan las centrales de riesgo crediticio, las consultas a sicólogos, siquiatras y otras ramas de la salud por las secuelas que genera el estrés de estar endeudado, de ser embargado o de perder la casa o el carro, quiere más?) y verá que con ese costo mensual usted haría un muy buen mercado para la casa. Tener una tarjeta de crédito NO le da ningún estatus ni reconocimiento; no lo hace mejor persona ni más poderoso; solo demuestra que usted no tiene dinero y que tiene la costumbre de pedir fiado al punto de que uno o varios bancos ya se adueñaron de usted y de su dignidad.
Hágase el propósito en el largo plazo de que usted no volverá a colaborar con las entidades financieras para que ellas engrosen sus estados de resultados. Ellas nunca pierden, nunca carecen del dinero para el desayuno o para el transporte, pero usted si y sobre el hecho les ayuda a ser mas ricas cada día. Deje que ellas le presten su dinero a las centrales de riesgo y a las molestas oficinas de cobro jurídico (Dios los crea y ellos se juntan).
Traslade sus créditos bancarios a créditos de tasas fijas con las cooperativas o fondos de empleados o fondos mutuos de ahorro e inversión de su empresa (si existen). Apóyese en estas entidades que realmente si son suyas y le participan sus beneficios. Participe y preocúpese porque estas entidades estén dirigidas y administradas por gente capaz y honesta y que además les guste la idea de bienestar común. Los bancos solo piensan en el bienestar de sus accionistas, no en el suyo.
Deje la manía de comprar compulsivamente cosas que prioritariamente no necesita o no le van a servir para nada o que tal vez nunca utilice, solo por el hecho de que están en “promoción” o con un “gran descuento” (herramientas, ropa, joyas, libros, muebles, etc.). El comercio se aprovecha de su nobleza porque usted cree en publicidad engañosa, en falsas promociones o descuentos que no son ciertos; nadie compra pan para vender pan y ni las hermanitas de la caridad renuncian a algo de utilidad al vender cualquier cosa.
Planifique las compras de sus alimentos para periodos mas o menos duraderos; compre al por mayor; asegure el alimento de los suyos como si tuviera que preveer un terremoto. Se imagina de cuanto sería el ahorro si tres o cuatro familias se ponen de acuerdo, se unen y van a la central de abastos a comprar no una, ni dos libras de papa sino dos o tres bultos? No solo eliminan dos o tres intermediarios en la cadena, sino que comprar productos más frescos; recién extraídos de la tierra y al gusto, sino que comería mejor, mas sano y ahorraría bastante dinero.
Las hipotecas por adquisición de vivienda no son más que “otro embeleco” de nuestra cultura. Nos educaron de tal forma que estamos condicionados a trabajar porque debemos “tener” una casita donde meter la cabeza con la familia y claro, debemos “tener” una pensión para nuestra vejez. Pues bien, los gringos piensan diferente; trabajan duro durante 11 meses, pagan arriendo por la casa y el carro, ahorran hasta el último céntimo posible y se dan cada año un mes de excelentes vacaciones con su familia. Nosotros trabajamos duro durante 12 meses (si hubiera mas meses en el calendario, trabajaríamos mas), pagamos las cuotas de la casa y el carro, no ahorramos ni un centavo y nunca disfrutamos del merecido descanso, porque hasta le vendemos las vacaciones al patrono (la estupidez llega a creernos indispensables), para que sea él quien viaje con su familia a vacacionar.
No necesita del carro último modelo para aparentarle a los amigos o a los clientes, ni requiere de estarlo cambiando cada año (si es que puede). Solo necesita de un medio de transporte, cómodo y económico. Para que invierte en una 4X4 si no tiene finca ni sale nunca de la ciudad. Un automóvil pequeño serviría para transportarse y le ayudaría a ahorrar dinero en combustible, seguros, mantenimiento, adicionalmente al riesgo que corre su vida por el hecho de que le quieran robar la 4X4 o por que creen que (al ser aparente) usted es secuestrable.
Por último, no bote su dinero en trago, cigarrillos, juego, “amiguitas” u otros vicios costosos que solo lo llevaran a la ruina de una u otra forma. Acabarán con su salud y en algunos casos con la salud de los suyos (fumadores pasivos, hijos de adictos a drogas y alcohol, enfermedades de trasmisión sexual, etc.). El día de tomarse un trago, prémiese con un buen trago y rodeado de familiares o verdaderos amigos (que la verdad no existen); usted se merece lo mejor; disfrútelo, pero asimismo, que la ocasión lo amerite, no que sea cada ocho días y menos aun todos los días. Si es de esa manera, está botando su platica caño abajo y ayudando a que sean otros los que salgan de las crisis.
Insisto! Ahorre (pero es en serio); ahorre cualquier centavo que pueda, porque en una verdadera crisis ese ahorro le podrá servir para comprar la comida que le permita sobrevivir la crisis misma. De no ser así, el camino es regresar al campo y empezar por cultivar nuestros propios alimentos y valga la pena decirlo, los de la ciudad sabemos bastante poco de esos temas.
A estas alturas de mi escrito, usted debe estar a punto de llorar y no quiero sentirme culpable por haber sido tan franco. Tenga presente que solo vinimos a este mundo a ser felices; el resto del disfrute es añadidura.
Dios nos libre de la crisis!
He dicho!
Hiniciado.