20 de julio de 1810-20 de julio de 2014… 204 años de Patria…

Ah propósito de estas fechas hoy solo de calendario, en que se instala un nuevo periodo legislativo pero ya no se nos hincha el corazón como hace pocos días cuando se le ganaba a Japón, a Costa de Marfil, a Grecia, a Uruguay pero al no ser capaces de más nos enorgullecíamos hasta el tuétano porque aquellos “héroes” nos hicieron quedar de 5, 6, 7, u 8 da igual… donde nunca antes habíamos llegado…o cuando un “hijo de la patria” bajo camisa foránea se coronaba de gloria en Italia, quizá sea un momento para reflexionar porque el Señor Procurador en medio de su defensa por no dejarse correr la butaca, solicita a la Corte Constitucional “tumbar” por obsoleto el Artículo 210 del Decreto 1355 de 1970, Código Nacional de Policía, que en su Numeral 1º dispone mustiamente, como competencia de los alcaldes o quienes hagan sus veces, imponer multa “ Al que no ize la bandera nacional en lugar visible al público en los días indicados por reglamento o resolución de autoridad ”

Quizá su postura filosófica sea eficiente, cuando parte de la Sentencia C-194 de 2005 “…la finalidad de la multa no es el enriquecimiento del Estado ni la reparación de un daño causado por el contraventor, sino que es principalmente la de “castigar al infractor de la ley…” porque “…cuando se escoge la multa para la represión de una conducta, puede concluirse que no se trata de una medida pedagógica, restaurativa ni preventiva, sino que es una alternativa puramente represiva, y la naturaleza simbólica de la obligación de izar la bandera requiere otra manera de promoción…” y termina “….como el deber de izar la bandera puede tener implicaciones respecto de la objeción de conciencia, es necesario que se establezcan reglas claras para su ejercicio en los casos en que tal acto sea contrario a las convicciones o creencias de los ciudadanos… la Corte debe exhortar al Congreso de la República para que actualice la legislación existente sobre el derecho fundamental a la objeción de conciencia en relación con los deberes cívicos, y adecué los mecanismos pedagógicos o sancionatorios que tengan por fin promover el uso de los símbolos patrios en las fiestas nacionales, o sancionar su omisión…

Pero el hecho que eventualmente pudiere ser eficiente no le resta su carácter de mentecata, quizá amigo lector, comparta conmigo, como es posible hablar de objeción de conciencia cuando hemos olvidado desde nuestros orígenes, que cimientan las diferencias entre un criollo, un mulato y un mestizo hasta el punto que nuestros hijos no solo confunden las efemérides del 20 de julio con la del 7 de agosto, sino dudan a ciencia cierta que se celebra en cada una…

Como cree el Señor Procurador desde su inmensa sabiduría ante la cual opongo mi objeción de conciencia, concebir que legislando se puede adecuar pedagógica o sancionatoriamente promover el uso de los símbolos patrios, cuando nos hemos desarraigado del concepto Patria de nuestros corazones reemplazándolo por el de héroe en el contexto de ídolo, protagonista o personaje?... cuando tenemos un himno brotando de las Termopilas con centauros indomables y la virgen sus cabellos arrancando en agonía, o constelación de cíclopes y Ricaurte en San Mateo en átomos volando comprendiendo las palabras del que murió en la cruz…?  Cuando el escudo de armas  que debe encender en nuestras almas la grandeza del País, recoge un cóndor en vía de extinción que se apedrea en los campos porque no hemos sido capaces de entender que no es un ave que se roba las gallinas; un istmo que hace más de un siglo dejó de ser parte de nuestro territorio y un mar extracontinental que dejamos perder en el escritorio…? Y ni hablar  del pendón de “libertad y orden”, o de los cuernos de la “abundancia”…

Qué ironía señor Procurador… independientemente de lo anterior, y siendo aun a pesar de no terminar de comprenderlo, Nuestro Himno Nacional, Usted desconozca el Decreto 1967 de 1991   … que desde solo hace algo más de 20 años ordena, aunque no lo conozcamos, pasando por alto las sanciones de los Artículos 18 y 19, debo resaltar la majestad de su Artículo 11:

Artículo 11º.- Cuando suenen los acordes del Himno Nacional todos los presentes deben ponerse de pie. Los varones se descubrirán la cabeza; hombres y mujeres interrumpirán cualquier actividad que estén desarrollando y soltarán los brazos para adoptar una postura de respecto y veneración; los jinetes se apearán de sus cabalgaduras; los conductores y pasajeros de vehículos automotores descenderán de los mismos y procederán de conformidad.

Aun evoca el Abuelo… Ah días aquellos de escuela en que el maestro enseñaba el Saludo a la Bandera…y el Agente de Policía de la cuadra era invitado a la Izada de Bandera del Viernes para rezar la Oración Patria… Ah 20 de julio en los que en todas las ciudades, pueblos y veredas la marcha de los estudiantes de las escuelas y normales opacaban el tambor marcial de guerra… y Ah noches en que aun el locutor de la Radio Televisión con protocolar acento anunciaba al inicio y fin de emisión “… a continuación las Gloriosas Notas Marciales del Himno Nacional de la República de Colombia, rogamos ponerse de pié…

Ya al caer la noche de hoy, un nuevo período legislativo se habrá instalado… y a los nuevos y no tanto, Padres de la Patria, en sus manos encomendamos nuestro pasado para saber donde estamos y quizá poder aun vislumbrar un destino…
POR QUE LOS MEXICANOS SOMOS HIJOS DE QUIEN SOMOS”

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