300.000 toneladas de arroz pasan por la nariz de la Dian y nadie se entera

Se ha anunciado el inicio de un paro por parte de los arroceros por las difíciles condiciones en que deben trabajar, y una de los problemas que los afecta, a parte del TLC,  es el contrabando, y según las cifras del propio ministerio de agricultura, este llega a 300.000 toneladas de arroz anuales.

No se trata de un problema de poca monta. No se trata de pasar libra de arroz en maletas de doble fondo, en compartimentos ocultos en vehículos,  o a lomo de mula por las selvas o cordilleras. NO. Se trata de miles de tracto mulas cargadas que pasan sin ningún problema por los puestos de control que tiene la Dian. No hay excusa alguna para justificar tal cosa.

La corrupción es increíble, y por sus enormes dimensiones, resulta difícil creer que es simplemente asunto de cuatro funcionarios corruptos que se hacen los de la vista gorda al ver pasar una enorme tracto mula cargada de contrabando. Una operación de contrabando tan gigantesca sólo es posible si hay una estructura criminal muy bien organizada y no a niveles bajos.

Y es que no sólo se trata de arroz, sino de muchos otros productos.  Los niveles de contrabando son tan grandes, que no hay otra explicación que una red de corrupción en la Dian monumental que nadie en el alto nivel  se atreve a tocar, o bien por temor, por incapacidad,  o bien por complicidad o asociación, pues como es evidente, el dinero que hay de por medio es mucho.

El nivel de criminalidad que debe haber para que puede existir un contrabando tan abrumador que ha puesto en jaque a sectores completos de la economía,  es de tal tamaño, que alguien del más alto nivel debería ofrecer una respuesta, y no cualquier respuesta, como los esporádicos y pomposos anuncios sobre pequeños decomisos que no representan ni el 0.01% de lo que entra ilegalmente, lo que no hace más que crear la sensación de que  en el tema del contrabando también aplican las reglas de la lucha contra el narcotráfico: atrapan lo poco para dejar pasar lo mucho  y así mostrar algún resultado que les leve la cara frente a la opinión pública sin afectar la rentabilidad de su estructura criminal.

Debe haber una política de estado de lucha contra el contrabando. No se puede dejar esa responsabilidad sobre un funcionario solitario que por buena voluntad que tenga no puede hacer nada, pero es de suponer que mientras exista tan buen negocio de por medio,  no habrá tal política de estado, pues conociendo quienes conforman el estado, es sano suponer que entre ellos no existe tal interés. Muchos han especulado que  el gobierno coloca a un funcionario para que luche contra la corrupción,  u otro flagelo, peor sin dotarlo de las herramientas que necesita, y lo hacen a propósito, de  manera que con ello quedan bien frente a sus potenciales electores pero sin afectar los intereses de sus amigos. Lu dudoso de esa teoría es que exista un funcionario que se preste a esos juegos, y si lo hay, o no es honesto y se presta  a ese juego, o es ingenuo por no utilizar otra palabra.

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