A veces celebramos un contrato de trabajo sin querer e incluso sin darnos cuenta

Un lector nos plantea la siguiente situación:

“Hace más o menos diez años un amigo que se encontraba sin trabajo me pidió que lo ayudara. Yo entendí su situación y entonces le propuse que vendiera unos manifiestos de carga y que por cada unidad que vendiera  se ganaba una determinada suma de dinero. El negocio era que yo ponía todo y él simplemente vendía. Durante más de nueve años estuvo recibiendo diariamente $ 25.000. Al cabo del tiempo cambió su actitud y empezó a comportarse de manera grosera con todo el mundo. Dado que su comportamiento me molestaba, tomé la decisión de decirle que descansara una semana, y  luego le envié un mensaje al celular diciéndole que descansara otra semana más, pero  nunca le dije que no volviera. Sin embargo, él no regresó a seguir con lo que venía haciendo. Yo soy una persona que maneja unos recursos muy  modestos,  y  por “el correo de las brujas” me enteré de que este señor me va a demandar. Quisiera saber a qué atenerme.  Muchas gracias por su comentario al respecto”.

 Aunque parezca insólita, la situación que plantea el lector ocurre con más frecuencia de la que cualquiera se podría imaginar. Algo que empieza como un favor termina convertido en un problema mayúsculo para quien prestó la ayuda.

Con excepción de los que son  abogados, cualquiera otra persona que lea la queja del consultante se sentirá sorprendida de que alguien a quien se le quiso ayudar termine en esos términos su relación de trabajo y amistad con quien le dio la mano cuando lo necesitaba.

Pero eso no nos sorprende a los abogados, básicamente por dos razones: una, porque en el ámbito judicial ese es “pan de cada día”,  y otra, porque casi siempre en el fondo de la reclamación del trabajador subyacen unos derechos que a la luz de la justicia deben satisfacerse. O sea que no siempre el origen del problema radica en la ingratitud de quien recibió el favor, sino en la ingenuidad de quien lo hizo, o en su mala fe, pues no se puede ignorar que hay personas que hacen el favor pensando más en aprovecharse de la necesidad de quien lo recibe que en ayudarle realmente. De todas maneras el que ayuda a otro lo que menos espera es que éste termine complicándole la vida, aunque haya dado suficientes motivos para ello.

Parafraseando a Voltaire podríamos decir que la gratitud es tan necesaria  que si le debiéramos un favor al diablo tendríamos la obligación de hablar bien de él.

Y como las cosas no son como deberían ser sino como son, a eso tenemos que atenernos, pues de lo contrario no cabríamos en este  mundo que nos tocó vivir.

Ahora bien, como el lector desea saber qué le espera, corresponde decirle que se  vaya preparando para enfrentar el proceso ordinario laboral que muy seguramente le va a plantear su antiguo amigo.

Desde ya es fácil prever que, en la demanda que presente el abogado que contrate su contraparte,  se le pedirá al juez que declare la existencia de un contrato de trabajo y que lo condene a usted a pagarle  el valor de las cesantías, los intereses sobre éstas, la indemnización por la no consignación anual de las cesantías en un fondo, las primas semestrales (prima de servicios), la compensación en dinero de las vacaciones, la indemnización por despido sin justa causa, la indemnización moratoria por el no pago de las prestaciones sociales,  y todo lo demás que se le ocurra a dicho apoderado.

Sin embargo, si usted se hace representar por un buen abogado laboralista, las expectativas del demandante podrían fracasar o contraerse a lo justo, todo dependiendo de las pruebas que se lleven al proceso.

Aunque en el momento correspondiente su abogado le dirá cómo manejará el asunto, es de prever que hará lo siguiente: se opondrá a que se declare la existencia del contrato de trabajo aduciendo que la relación que se dio en su caso fue de carácter estrictamente civil y que por lo mismo no se causaron prestaciones sociales ni indemnizaciones de ninguna clase; defenderá la tesis de que en la prestación de esos servicios el demandante contó siempre con autonomía técnica y administrativa, que no estaba sometido a horarios de trabajo ni a reglamentos de ninguna clase, que no cumplía órdenes de nadie,  que nunca recibió salario sino honorarios, etc.  Dirá también su abogado que allí no hubo despido ni renuncia y que el actor simplemente dejó de realizar la labor de manera voluntaria. (Se aclara que estamos hablando en borrador pues desconocemos  detalles precisos de la relación en comento)

Y para curarse en salud, pues no hay que descartar la posibilidad de que el Juez considere que sí hubo relación laboral, su abogado propondrá la excepción de prescripción para de esa manera dejar sin posibilidades de condena las prestaciones e indemnizaciones que tuvieren más de tres años de causadas. Sin embargo, vale advertir que en el caso de las cesantías el asunto sería diferente porque el derecho a reclamarlas sólo se hace exigible a la terminación del contrato. Como su abogado propondría también la excepción de buena fe de parte suya, quedaría en el aire el cobro de las indemnizaciones moratorias por la no consignación de las cesantías en un fondo y por el no pago de las prestaciones sociales a la terminación del contrato.

En resumen, si de acuerdo con las pruebas que se recauden en el proceso el juez advierte que la razón no está de parte suya sino del demandante, usted podría salir condenado a pagarle a éste los siguientes conceptos: a) las cesantías correspondientes a todo el tiempo laborado, b) Los intereses sobre las cesantías correspondientes a los últimos tres años, las primas de servicio de los últimos tres años, y la compensación de las vacaciones de los últimos cuatro años.

No obstante lo anterior, nuestro consejo es que no se deje llevar por la ira y la frustración que ahora siente, y trate de conversar con su “amigo” buscando la manera de concretar un arreglo “a las buenas” antes de que éste lo demande. Trate de evitar, en lo posible,  que en la situación se involucren abogados (pues los costos se elevarían), no pierda de vista que enfrentar un proceso es estresante y costoso, y ábrale espacio a la conciliación, pues de lo contrario podría darse el caso de tener que pagarle al demandante, al abogado de éste y a su abogado. –Y aunque los honorarios del abogado del demandante los tendría que pagar él, eso lo haría con su plata-, o sea que en lugar de pagarle a uno, usted tendría que pagarle a tres;  es preferible que lo que tiene destinado para pagarle a su abogado por la defensa, lo utilice para cubrir o completar el valor de la bonificación que se acuerde en la conciliación. Pero si el demandante “pone la vara muy alta”, y la conciliación no se logra concretar, no queda otro camino que enfrentar el pleito. Su abogado le irá explicando cómo transitar por ese camino.

Adenda: La consulta del lector nos permite terminar esta columna con  el siguiente relato:

Un hombre que se estaba muriendo fue visitado por el cura del pueblo con el fin darle la extrema unción, suscitándose el siguiente diálogo entre el sacerdote y el agonizante:

-¿Hijo mío, perdona a tus enemigos? 

-No. 

-¿Y por qué no los perdonas? 

-¡Porque no tengo enemigos! 

- Ah ya entiendo hijo, ¿y por qué estás tan seguro de que no tienes enemigos? 

-Muy sencillo padre, porque nunca le hice un favor a nadie!

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

8 Opiniones
  1. alberto martinez dice:

    Agradezco de antemano por su asesoria. Pepita Perez fué contratada mediante contrato de prestacion de servicios por el termino de seis mesescumplido este periodo en una de las clausulas se estipulo que se podia renovar el contrato de comun acuerdo por el mismo periodo, no obstante por silencio de las partes el contrato se renovo automaticamente ,pero al ya cumplir el año Pupita le solicita de manera verbal al contratante que suscriban un nuevo contrato y que el mismo sea de caracter laboral dadas las condiciones y relaciones del trabajo que desempeñaba; pero el patrono guardo silencio y continuo Pepita laborando,pero al cabo de dos años nuevamente solicita por escrito a su patrono que se cambie el contrato acorde al CST y recordandole que el año anterior le habia solicoitado lo mismo; El patrono recibio el documento ,pero no contesto por escrito solo verbalmente y manifesto que no podia cambiar el contrato,y que si queria no trabajara mas que ,entonses cumpliera la quinsena y que ya le tenia el remplazo.Como Pepita necesitaba el trabajo no tubo otra opcion que aceptar tal cual venia y no hay firmado contrato en el momento.pepita trabaja 16 horas al dia 12 de las cuales son nocturnas los treinta dias del mes y los 365 dias del año. no recibe primas ,no recibe prima de transporte
    no tiene vacaciones no tiene recargos nocturnos su sueldo es un poco mas de un SMLMV del cual debe pagar su seguridad social y sus transporte de todods los dias Pepita agradece se le oriente para saber que derechos tiene ,pues es entendible que por la modalidad de dependencia y cumplimiento de un horario y la relacion de trabajo y la contraprestacion que es su sueldo son razones para un contrato laboral y no de prestacion de servicios.

  2. Andrés García dice:

    Como siempre, sus relatos y columnas son muy precisas y claras. Mi admiración!! Saludos!!

  3. Alonso Riobo Rubio dice:

    Ignoro que se hizo la S de la pabra perdonas incluida en la primera frase de dialogo. (¿Aguien me quiere enseñar como marcar la tilde en una tablet Samsung pues no la estoy buscando y no la encuentro?)

  4. alfredo castro escorcia dice:

    Favor informarme lo siguiente. Temgo un contrato de arriendo el cual vengo pagando mes vencido mes pago yo voy a desocupar en septiembre por aquello de los tres meses que pasa si desocupo el 15 de junio debo pagar el mes o la mitad.gracias

  5. José Jainer Arias Vera dice:

    Sin más

  6. José Libardo López Montes dice:

    Simpático el relato. Felicitaciones por la forma de abordar estos temas. También es frecuente en este tipo de relaciones, la reclamación de los perjuicios por la no afiliación al sistema de seguridad social integral y por los aportes no cotizados, y desde lo comercial, la prima.

    • Alonso Riobo Rubio dice:

      Gracias señor Lopez, usted tiene razon, tambien se acostumbra pedir que se condene al demandado a pagar al fondo de pensiones los aportes insolutos.

      Saludos,

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.