A veces es difícil saber si la jubilación es un premio a toda una vida de trabajo duro …o un castigo

La frase es de Terri Guillemets y la he puesto como título de esta nota por considerar que viene bien al tema que me propongo desarrollar hoy.

La pensión es un sueño de juventud. Y como tal, los jóvenes la perciben  en la distancia como un estado casi ideal, como una época en la que todo lo bueno es posible: levantarse tarde, recibir cumplidamente el pago sin tener que trabajar, no tener jefes, disponer de todo el tiempo para hacer lo que se quiera, en fin, algo parecido a  la dicha completa. Y todas esas cosas recrean la imaginación del joven porque éste piensa la jubilación desde su  condición  de  joven, es decir con salud, belleza, amor, amigos, compañía, etc. Y eso es apenas entendible, porque es imposible que un adolescente pueda adelantarse y pensar y sentir lo que piensan y sienten quienes a lo largo de su vida acumularon en su mente y en su alma  un montón de experiencias, triunfos, derrotas, alegrías, dolor  y todas esas cosas que los años le dan y le quitan a la vida.

Sin embargo, con el paso de los años a las personas se les va desvaneciendo esa imagen fantasiosa de la jubilación, y a medida que se acerca la época del retiro laboral los sueños comienzan a cederle su espacio a los recuerdos, los cuales suelen hacerse acompañar de la nostalgia,   la ansiedad,  la preocupación y no pocas veces la angustia. El tiempo pasó y se llevó consigo  muchas de las cosas que nos hacían felices, ahora somos otros, la vida se nos pasó y no nos dimos cuenta a qué horas.

Y así, un día cualquiera empiezan a llamarnos viejos y creemos que no es con nosotros, pero finalmente la dura realidad nos aterriza. Sí, nos llegó la hora de partir de la empresa, de dejar los compañeros de trabajo, de regresar a la casa, pero ésta ya no es la misma, los hijos crecieron y se fueron de ella,  nuestros viejos se  murieron,  y la  compañera que la vida nos dio, también acusa el paso de los años, la miramos con los ojos del amor maduro y decantado y nos damos cuenta de que, al igual que a los hijos, a ella también le quedamos debiendo tiempo y dedicación, porque el trabajo nos quitó ese tiempo, y siempre anduvimos de afán, de carrera, todo por querer ganarle tiempo al tiempo, y ahora…, ahora no sabemos qué hacer con el tiempo.

Pero esas no son las únicas preocupaciones que inquietan al pensionado en ese momento crucial de su existencia.  Al recibir el pago de la primera mesada el jubilado se da cuenta de que la vida le cambió de verdad y en todos los aspectos. De ahora en adelante tendrá que vivir con la mitad de lo que ganaba cuando trabajaba, y en algunos casos con menos de la mitad.  Y eso le ocurre en un momento en el que las fuerzas ya no le alcanzan para procurarse un ingreso adicional, y si es que le queda algo de ellas la situación no será distinta, porque la época de las oportunidades ya pasó, ya quedó atrás, y las puertas están cerradas para los viejos.

Todo conspira contra el pensionado. En el tema económico el primer golpe lo recibe con la liquidación de su pensión, la cual se reduce a  una suma cercana al 60% del salario que devengaba, luego de esa considerable mengua viene la deducción del 12% por concepto de aportes para salud, seguidamente el descuento para el fondo de solidaridad por salud,  y de repeso la pensión se la incrementan cada año con un porcentaje inferior al de la variación del salario mínimo legal, lo cual hace que cada día la pensión se envilezca más.

Ahora bien, además de que al pensionado le corresponde pagar la totalidad de los aportes para salud (12% más los puntos con destino al fondo de solidaridad), debe cubrir el valor de los copagos y cuotas moderadoras que establece el sistema de salud.

A propósito de lo que se viene de anotar,  vale recordar que en la pasada campaña presidencial el ahora presidente prometió  que de continuar en su cargo impulsaría un proyecto de ley encaminado a rebajar del 12%  al  4% el valor de los aportes para salud a cargo de los jubilados. No obstante dicho compromiso, el presidente le ha hecho saber al Congreso que el gobierno no apoya el proyecto de ley que allí se tramita con tal fin.

Realmente resulta difícil  entender que mientras el gobierno les quita a las empresas, y en general a todos los empleadores que tienen en sus nóminas dos o más trabajadores, la obligación de pagar los aportes para salud de éstos,  y deja dicha obligación a cargo del Estado, se resista a disminuir el elevado porcentaje que pagan los pensionados, quienes  en su inmensa mayoría devengan pensiones equivalentes al salario mínimo legal.

Y ni hablar del gobierno anterior que promovió e impulsó la reforma constitucional  de 2005 con la cual les quitó a los pensionados la mesada 14 y prohibió que adelante el tema pensional sea materia de las convenciones colectivas.

Es por todo lo anterior que a veces es difícil saber si la jubilación es un premio a toda una vida de trabajo duro…o un castigo.

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