Acta de vecindad. Contextualización

A la mala, hemos aprendido a aceptar como “normal” e indicio de “desarrollo”, que sectores tradicionalmente residenciales, tranquilos y alejados del bullicio comiencen a convertirse en pujantes centros de desarrollo de vivienda, hotelería, centros comerciales y oficinas, donde poderosos andamiajes de acero y concreto se levantan colosales en medio del agonizante paisaje vecinal que hasta hace poco permitía a nuestros padres y abuelos pasear tranquilos a la mascota recién adoptada sin más angustia que el Grrrrrrrrrrr del perro play del vecino.

Colofón de esta nueva realidad, son los reiterados pleitos en los cuales nuestras venerables personas de la edad dorada se ven enfrascados cuando independientemente del ruido de los martillos neumáticos desde las siete de la mañana aunado con el de  la mezcladora todo el día, la invasión y destrucción “transitoria” de los andenes y zonas verdes, de los partidos de futbol cinco a medio día y los chocarreros piropos de estos deportistas del palustre a cuanta falda se agite; el avance de la obra “vecina” comienza a chitiar las ventanas, agrietar el estuco, hundir los pisos, filtrar aguas por techos y paredes entre otras muchas incomodidades.

Comienzan las querellas, arrecian las posiciones de fuerza, suspensión de obra va, denuncias y tutelas vienen, los parientes se enferman, llega el infaltable show mediático con el hazme reír de las metidas de pata de cuanto aspirante y no aspirante a reportero de Caracol, RCN, o CityTv toma el “atropello de los constructores sin licencia” como la noticia del día “con seguimiento” personal.

Por la razón que sea, somos consultados y partiendo de lo más sencillo, en compañía del posible cliente efectuamos las verificaciones documentales del caso y oh sorpresa: Licencia de Construcción en orden, Aviso de Construcción a los vecinos en orden, Acta de Inicio de obra en orden… Acta de Vecindad...? y es cuando nos miran absortos y desconcertados como si hablásemos en marciano…solo entre dientes nos preguntan al oído y eso que es…? Asi establecemos que una situación que podría haberse solucionado en dos o tres meses, solo será eventualmente decidida tras cinco a diez años de terminada la obra y resuelta la sucesión, luego de un penoso calvario judicial, procesal y probatorio, obviamente con el consecuente desgaste financiero que conlleva, de tal suerte que sin el dramatismo de otros, si acordamos la representación del caso, tendremos que iniciar una desgastante actuación judicial preliminar con la intervención de ingenieros, arquitectos, calculistas y todo un ejercito de Auxiliares Técnicos de la Justicia tendientes a probarnos primeramente que los daños fueron causados o acelerados a consecuencia de la obra y no por el temblor de hace un año, o la unificación de la cocina con el comedor tras el reacomodamiento de una viga de carga hace como cinco años a juicio del maestro de toda la vida de la cuadra, y luego si, sobre seguro, aun a riesgo, arremeter judicialmente.

A ese documento, el Acta de Vecindad, que como obligado requisito técnico asociado a los intrincados contratos estatales de megaobras en infraestructura, lentamente se ha trasladado a compromiso social entre constructores particulares y vecinos, dedicaremos en darlo a conocer algunos editoriales.

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