Adjudicación de la cosa dada en prenda

Cuando el cumplimiento de una obligación se encuentra respaldado por una garantía como la prenda, en caso de incumplimiento, la cosa empeñada entra a responder por la satisfacción de la obligación; cuando el deudor se encuentra en mora respecto al cumplimiento de la obligación y esta se encuentra  amparada por un contrato de prenda, surge para el acreedor prendario el derecho a que la cosa empeñada se venda para que con el producto de ello se le pague.

La cosa dada en prenda podrá ser vendida en pública subasta y a falta de postores podrá el acreedor solicitar incluso la adjudicación de esta, de conformidad con lo establecido en el artículo 2422 del código civil, el cual señala lo siguiente:

“El acreedor prendario tendrá derecho de pedir que la prenda del deudor moroso se venda en pública subasta, para que con el producido se le pague; o que, a falta de postura admisible, sea apreciada por peritos y se le adjudique en pago, hasta concurrencia de su crédito; sin que valga estipulación alguna en contrario, y sin perjuicio de su derecho para perseguir la obligación principal por otros medios.

Tampoco podrá estipularse que el acreedor tenga la facultad de disponer de la prenda, o de apropiársela por otros medios que los aquí señalados”. 

El acreedor prendario de acuerdo al artículo mencionado anteriormente, una vez ha solicitado que se venda la cosa en pública subasta, solo podrá solicitar que  esta se le adjudique si no hay posturas admisibles;  si se admiten postores a la subasta ya no podrá el acreedor solicitar adjudicación, sin embargo podrá obtener el dominio de la cosa participando como postor en dicha subasta.

Entonces, en la subasta de una cosa empeñada puede participar como postor el acreedor prendario, incluso el código civil señala que el deudor podrá hacerlo. Si se ha hecho uso por el acreedor prendario del derecho de pedir subasta de la cosa o en su defecto solicitar la adjudicación, podrá el deudor aun recuperar la cosa pagando la totalidad de la deuda.

El deudor podrá recuperar la cosa empeñada mientras no se haya completado la venta o la adjudicación al acreedor, pero además de la totalidad de la deuda con sus respectivos intereses, debe pagar los gastos de conservación en que haya incurrido el acreedor y efectuar indemnización de perjuicios si a ello hubiere lugar,  además tendrá que asumir los gastos que la venta o la adjudicación, según el caso hayan generado.

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