Alteración de los títulos valores. Falsedad Ideológica

El Artículo 631 del C. de Co., reglamenta que “…. En caso de alteración del texto de un título valor, los signatarios anteriores se obligan conforme al texto original y los posteriores conforme al alterado. Se presume, salvo prueba en contrario, que la suscripción ocurrió antes de la alteración…”, pero a su vez el régimen especial y taxativo de Excepciones que se pueden proponer contra la Acción Cambiaria previsto en el Artículo 784 del mismo, determina que “…5a) La alteración del texto del título, sin perjuicio de lo dispuesto respecto de los signatarios posteriores a la alteración…”; siendo esta la que nos interesa por el momento para este editorial, ya en próxima entrega trataremos la del numeral primero, siendo  esta, la de alteración del texto,  que a pesar de las implicaciones legales previas, necesariamente concurre en la estructuración del delito genérico de FALSEDAD, especificado como FALSEDAD IDEOLOGICA EN DOCUMENTO PRIVADO, en concurso con FRAUDE PROCESAL.

De esta forma, siempre que estemos por lo general, ante una letra, un pagaré, un cheque firmados en blanco, el que se “llena” posteriormente sin concurrir previa carta de instrucciones, o el tenor literal del titulo no corresponda exactamente con las condiciones para su nacimiento, estamos ante una FALSEDAD IDELOLOGICA EN DOCUMENTO PRIVADO POR AGREGACION, al igual que si estando totalmente diligenciado, frente a este diligenciamiento inicial, se produce la alteración en las  palabras, cantidades, fechas, etc, estamos ante una FALSEDAD IDELOLOGICA EN DOCUMENTO PRIVADO POR MODIFICACION.

Siendo consecuentes, es claro que frente a la firma como deudores, no tenemos nada que objetar, es nuestra firma y la reconocemos como tal; pero como le firmamos al agio / gotero el titulo total o parcialmente en blanco, ahora, como por arte de magia se nos presenta diligenciado sin nuestro consentimiento, bien sea todo, algunos, o solo uno de sus elementos como la fecha de creación y/ vencimiento, las cantidades, los plazos, el beneficiario; también cuando, aunque el titulo se creó plenamente diligenciado, hoy resulta que el “7” nos lo volvieron un “9”, el “dos” nos lo han vuelto un “dose”, o el “2011” se volvió “ 2014”, entre muchas, nos encontramos ante un documento privado, del resorte de dos personas, que como hemos dicho, cuya firma reconocemos, pero cuyo contenido no, siendo precisamente dicho contenido, en cualquiera de sus integraciones lo que se considera la idea del negocio, la que ha sido modificada para mostrarse de una forma total o parcialmente distinta a como ocurrió realmente, siendo esta la razón de la estructuración de la denominación como “falsedad ideológica” e ira en concurso con FRAUDE PROCESAL,  toda vez que se está engañando al juez presentadote una situación de negocio con la que emite una orden de pago que no corresponde con la real.

Recuerde: siempre hay que tener presente que cuando se habla de alteración del  titulo, no se está hablando de “no es mi firma”, sino al contrario, “es mi firma”, pero el titulo se firmó en blanco, o se modificó lo inicialmente diligenciado, con la salvedad que la sentencia a proferirse en el proceso ejecutivo no desechará el titulo, sino se dictará de acuerdo con lo aceptado por el demandado, aunque penalmente conlleve una implicancia diferente.

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