Asamblea de propietarios: Campo de batalla entre contadores públicos

Se ha tornado común en las asambleas apreciar cerradas discusiones entre el contador de la copropiedad y algún asambleísta que se identifica también como contador, o entre el revisor fiscal y este  mismo tipo de propietarios, o, en casos extremos, entre el propio contador del edificio o conjunto y su revisor fiscal, convirtiendo la asamblea en un campo de batalla por diferencias de criterio profesional, o simplemente por desavenencias personales que se trasladan a estas instancias.

Estas situaciones originan desconcierto entre los demás asambleístas, pues además de que usualmente no entienden los temas de discusión, por ser técnicos, no saben por quién tomar parte, o simplemente quién tiene la razón, haciendo que las reuniones se dilaten y confundiendo a los asistentes, hasta el grado de poner en dudad la veracidad de los estados financieros e impedir su aprobación.

¿Son adecuadas estas conductas y es éste el espacio para dirimir las diferencias?

Los principales principios éticos de cualquier profesión son: el respeto, la lealtad, la fraternidad y la colaboración entre colegas; la contaduría pública no es la excepción, pero desgraciadamente, en la práctica se aprecia todo lo contrario.

Es incomprensible que, a pesar de recibir la información financiera con suficiente anticipación a la asamblea, la mayoría de asambleístas no la estudia debidamente y llega a la reunión a improvisar preguntas, pero es aún más incomprensible que muchos contadores la leen con detenimiento y, en lugar de consultar previamente a los responsables sobre sus inquietudes, preparan un “listado de cuestionamientos y cargos”, para ser expresados públicamente en la asamblea, dejando a aquellos en situación incómoda, por cuanto se puede generar duda sobre su capacidad profesional y, quienes no conocen el Código de Ética, cuando el aludido pretende hacer referencia a éste para “su defensa”, generalmente lo apabullan y lo conminan a que conteste el “pliego de cargos lanzados por su colega” y, en el mejor de los escenarios, solicitan que se constituya una “comisión para revisar y aprobar los estados financieros”, desconociendo que es una aprobación indelegable.

Otra situación complementaria a la anterior, se presenta cuando un asambleísta participa activamente en los temas financieros; aporta, discute y cuestiona, de manera que deja la imagen de una persona proactiva y conocedora. La sorpresa llega cuando van a nombrar revisor fiscal y este “erudito” se postula, o ya estaba postulado para el cargo. ¿Es válida esa actuación?

Antes de calificarlo, es preciso anotar que hay casos contrarios, en que un contador propietario solicita a sus colegas contador o revisor fiscal las debidas explicaciones antes de la asamblea, pero éstos no dan respuesta, o lo hacen de manera evasiva, caso en el cual sí aplica exponerlo ante la asamblea. Recuérdese que lo que hace un contador en una asamblea, lo puede sufrir en otra en la que esté del otro lado.

La ley 43 de 1990, o Código de Ética de los contadores, en su artículo 35 señala: “El Contador Público como depositario de la confianza pública, da fe pública cuando con su firma y número de tarjeta profesional suscribe un documento en que certifique sobre determinados hechos económicos. Esta certificación, hará parte integral de lo examinado”. Por tanto, resulta incomprensible que sea frecuente poner en duda sus informes; pareciera que la generalidad de las personas no tienen conciencia del alcance legal de su firma, a manera de notario, pero lo más incomprensible es que en la mayoría de los casos el cuestionamiento parte de sus propios colegas.  Retomando la revisión sobre lo adecuado o no de tales conductas, es preciso conocer qué dice el mencionado Código de Ética; saquen sus propias conclusiones y pónganse en la situación de los afectados, para saber cómo deben actuar. Algunos apartes son:

DE LAS RELACIONES DEL CONTADOR  PUBLICO CON LOS USUARIOS DE SUS SERVICIOS    

Artículo 48.  El Contador Público no podrá prestar servicios profesionales como asesor, empleado o Contratista a personas naturales o jurídicas a quienes haya auditado o controlado en su carácter de funcionario público o de Revisor Fiscal.  Esta prohibición se extiende por el término de un (1) año contado a partir de la fecha de su retiro del cargo.

RELACION DEL CONTADOR PÚBLICO CON SUS COLEGAS  

Artículo 54.  El Contador Público debe tener siempre presente que el comportamiento con sus colegas no solo debe regirse por la estricta ética, sino que debe estar animado por un espíritu de fraternidad y colaboración profesional y tener presente que la sinceridad, la buena fe y la lealtad son condiciones básicas para el libre y honesto ejercicio de la profesión. 

Artículo 55.  Cuando el Contador Público tenga conocimiento de actos que atenten contra la ética profesional, cometidos por colegas, está en la obligación de hacerlo saber a la Junta Central de Contadores, aportando en cada caso las pruebas suficientes. 

Artículo 56.    Todo disentimiento técnico entre Contadores Públicos deberá ser dirimido por el Consejo Técnico de la Contaduría Pública y de otro tipo por la Junta Central de Contadores.        

Artículo 57.  Ningún Contador Público podrá dictaminar o conceptuar sobre actos ejecutados o certificados por otro Contador Público que le perjudique su integridad moral o capacidad profesional, sin antes haber solicitado por escrito las debidas explicaciones y aclaraciones de quienes hayan actuado en principio. 

Artículo 58.  El Contador Público deberá abstenerse de formular conceptos u opiniones que en forma pública o privada tiendan a perjudicar a otros Contadores Públicos, en su integridad personal, moral o profesional. 

Artículo 60.  Ningún Contador Público podrá sustraer la clientela de sus colegas por medios desleales.

Todas estas situaciones en las que los colegas no se apoyan, sino, por el contrario, se maltratan, trae a la memoria algunos dichos populares y títulos de películas clásicas, como: “No hay cuña que más apriete que la del mismo palo”; “A Dios rogando y con el mazo dando”; “Tras de cotudo y con paperas”; “Tiene rabo de paja”; “El que las hace las imagina”; “Durmiendo con el enemigo”; “Caín y Abel”, o “Kramer Vs Kramer”, entre otras.

Señores contadores: se debe tomar conciencia sobre el papel de la profesión en la sociedad y ganar credibilidad, evitando estas situaciones, que además, pueden acarrear sanciones por parte del Tribunal Disciplinario de la Junta Central de Contadores. Sin embargo, cuando hay actuaciones indebidas, es preciso actuar en la forma legal prevista, a fin de dejar precedentes y evitar que se siga presentando. “¡Tenga pa´ que lleve¡”.

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