Trabajadores que tengan a su cargo el cuidado de parientes en condición de discapacidad o dependencia, tendrían derecho a permisos especiales y otros beneficios

No es necesario hacer mucho esfuerzo para imaginarse las enormes dificultades que  enfrentan diariamente aquellos trabajadores que tienen a su cargo parientes con enfermedades graves que les impiden valerse por sí mismos y que, por  eso mismo, requieren de la ayuda de otras personas.

Frecuentemente se reciben en esta página mensajes angustiosos de madres y padres que deben distribuir su tiempo entre el trabajo y el cuidado de hijos con limitaciones físicas o mentales, en un interminable ir y venir que les convierte la vida en una tragedia permanente. Esas voces nos llegan casi siempre acompañadas de una pregunta: ¿Será   que con las semanas que tengo cotizadas me puedo pensionar? Infortunadamente la mayoría de las veces la respuesta es negativa, pues la ley exige 26 años de servicios cotizados, y es claro que una madre o un padre joven no alcanza a reunir ese número de semanas. También está el caso de hijas que deben atender a sus padres ya con edades avanzadas y salud deteriorada, y que no disponen de otra ayuda distinta de la propia.
Pero al lado de ese grupo de trabajadores con obligaciones dobles, existe un contingente de cuidadores que se dedican de manera exclusiva a esa labor,  privándose así de un empleo que les proporcione algunos ingresos que les permita solventar sus necesidades propias.

Pensado en la situación particular de dichos cuidadores, un grupo de representantes a la Cámara elaboraron un proyecto de ley que ya está haciendo tránsito en el Congreso, a través del cual se busca establecer en beneficio de esa franja de potenciales trabadores, una  serie de concesiones, que irían desde el otorgamiento de permisos y la flexibilización del horario de trabajo, hasta el establecimiento de condiciones especiales que les permitan el desarrollo armónico de ambas obligaciones, la de trabajador y la de cuidador.

El proyecto de ley prevé que se entiende por discapacidad la dificultad para desempeñar roles y desarrollar actividades habituales en un contexto social y en un entorno determinado. Estas dificultades obligan a la persona que las sufre a utilizar dispositivos o a solicitar ayuda de otra persona para poder realizar esas actividades cotidianas. En esto consiste la dependencia.

Destaca el proyecto que el fenómeno de la discapacidad va en aumento debido a las enfermedades crónicas, lesiones, accidentes automovilísticos, violencia y otras causas como el envejecimiento de la población. Según información del DANE,  cerca de 347.414 personas refieren requerir una persona que les ayude permanentemente.

A criterio de los gestores del proyecto, “Las cifras nos muestran un alto número de personas que se desempeñan como cuidadores familiares que amerita una acción de parte del Estado para su inserción laboral.”

Son destinatarias de la ley en formación las siguientes personas:

  1. El padre o la madre cabeza de familia (del discapacitado)
  2. El cónyuge, compañero o compañera permanente o pariente hasta el 4º grado de consanguinidad, 3º de afinidad o 1ºcivil de la persona dependiente.

Así las cosas, quedarían comprendidos los siguientes parientes del discapacitado: los hijos, los padres, los hermanos, los nietos, los abuelos, los tíos, los primos, los bisabuelos, los bisnietos, el cónyuge,  y la compañera permanente,  suegros, yernos, nueras, cuñados, el hijo adoptivo, los padres adoptantes, etc.

Dispone la norma que deberán adoptarse todas las medidas compatibles con las condiciones y posibilidades nacionales y con los intereses legítimos de los demás trabajadores para que las condiciones de empleo sean tales que permitan a los trabajadores con responsabilidades familiares conciliar sus responsabilidades profesionales y familiares. Y señala las siguientes medidas para tales efectos:

  1. Reducir progresivamente la duración de la jornada laboral de trabajo y reducir las horas extraordinarias;
  2. Introducir más flexibilidad en la organización de los horarios de trabajo, de los períodos de descanso y de las vacaciones, habida cuenta del nivel de desarrollo y de las necesidades particulares del país y de los diversos sectores de actividad.
  3. Al trasladar a trabajadores de una localidad a otra deberán tenerse en cuenta las responsabilidades familiares de esos trabajadores y factores tales como la localidad de empleo del cónyuge y las posibilidades de educación de los hijos.
  4. El trabajador, hombre o mujer, con responsabilidades familiares respecto de un hijo a cargo deberá tener la posibilidad de obtener un permiso en caso de enfermedad del hijo.
  5. Un trabajador con responsabilidades familiares deberá tener la posibilidad de obtener un permiso en caso de enfermedad de otro miembro de su familia directa que necesite su cuidado o sostén.

El proyecto de ley, según sus autores, busca que se “establezca una política pública nacional de empleo para trabajadores con responsabilidades de familiares cuidadores, (…) para la inserción laboral de las madres, padres cabeza de familia o los cuidadores de una persona con discapacidad o dependencia, entendidos estos últimos todas aquellas personas que están bajo su cuidado, como son las personas de la tercera edad quienes requieren del cuidado y protección de su núcleo familiar, las persona que sufren dolencias de salud que les impide valerse por sí mismas y requieren de un cuidador, (…)”

Advierten los autores de la iniciativa que de conformidad con la doctrina de la Corte Constitucional, no toda mujer puede ser considerada como madre cabeza de familia por el solo hecho de que esté a su cargo la dirección del hogar, y precisa que para tener dicha condición es presupuesto indispensable:

  • Que se tenga a cargo la responsabilidad de hijos menores o de otras personas incapacitadas para trabajar;
  • Que esa responsabilidad sea de carácter permanente;
  • Que no basta la ausencia permanente o abandono del hogar por parte de la pareja, sino que aquella se sustraiga del cumplimiento de sus obligaciones como padre;
  • O bien, que la pareja no asuma la responsabilidad que le corresponde y ello obedezca a un motivo verdaderamente poderoso como la incapacidad física, sensorial, síquica o mental o, como es obvio, la muerte;
  • Por último, que haya una deficiencia sustancial de ayuda de los demás miembros de la familia, lo cual significa la responsabilidad solitaria de la madre para sostener el hogar.

Finalmente define al trabajador con responsabilidades familiares de cuidador como “aquella persona que tiene a su cargo el cuidado de otra que pertenece a su núcleo familiar, en calidad de cónyuge, compañero o compañera permanente o pariente hasta el 4º grado de consanguinidad, 1º de afinidad o 1º civil de la persona dependiente, que le presta ayuda permanente para las actividades de la vida diaria.

Será responsabilidad del trabajador proveer al empleador la información para poder acogerse a la presente ley.

Se entiende personas con discapacidad quienes tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a mediano y largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás y que requieran de una persona que los acompañe y asista durante sus actividades diarias. La persona dependiente es aquella que presenta graves problemas de salud por enfermedad o vejez que requiere la asistencia de una persona que le acompañe y asista durante su estado de convalecencia.

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