Bonos de campo pueden constituirse como no salariales pero deben contabilizarse adecuadamente

Con sentencia 20687 del 2 de marzo de 2016 el Consejo de Estado a través de la sección cuarta dejó claro que los denominados bonos de campo pueden ser constituidos como factor no salarial, pero deben ser contabilizados adecuadamente.

Reitera la sala su posición, expuesta en Sentencia del 8 de julio de 2010, Expediente. 17329, C.P. Martha Teresa Briceño de Valencia donde dice:

[…] el artículo 128 C.S.T. establece las características de diferentes pagos que realiza el empleador que no son constitutivos de salarios, así:

  1. Las sumas que ocasionalmente y por mera liberalidad recibe el trabajador del empleador.
  2. Lo que recibe en dinero o en especie, no para su beneficio sino para desempeñar sus funciones.
  3. Los beneficios o auxilios habituales u ocasionales acordados convencional o contractualmente y otorgados en forma extralegal, cuando las partes así lo hayan dispuesto expresamente.

Las bonificaciones que son objeto de controversia en el sub examine, corresponden a aquellas que COLPOZOS pactó expresamente en los contratos laborales que serían reconocidas a sus trabajadores y que no serían factor salarial.

[…]

Para la Sala, el análisis jurídico y probatorio que realiza la Administración carece de sustento fáctico y legal.

Lo anterior, porque la demandante probó que las bonificaciones habían sido expresamente acordadas en los contratos laborales como factores no constitutivos de salario, lo que las ubica en lo dispuesto en el aparte final de la norma.

Además, el artículo 128 C.S.T. debe interpretarse según lo establecido en el artículo 17 de la Ley 344 de 1996, que permite a los empleadores acordar con sus trabajadores los pagos que no constituyen salario dentro de la relación laboral, sin que allí se hayan señalado o indicado taxativamente los beneficios que podían o no excluirse del factor salarial.

Entonces, con la interpretación propuesta por el artículo 17 de la Ley 344 de 1996, es suficiente con que se demuestre la existencia de un acuerdo, bien sea convencional o contractual, en el que las partes hayan estipulado expresamente que determinados pagos no constituyen salario, para que puedan ser excluidos válidamente de la base para liquidar los aportes y ello no sea requisito para solicitar su deducción.” (Subrayado original de la sentencia)

Así las cosas, queda claro que la naturaleza de los bonos de campo pueden ser  considerados como factor no salarial siempre que se cumplan los requisitos señalados en la sentencias, donde se resalta el hecho de que sean ocasionales y por mera liberalidad y que deban quedar acordados ya sea contractual o convencionalmente pero de forma expresa.

Sin embargo, en la sentencia se niegan las pretensiones de la actora, debido a que contablemente registró dichos bonos de campo como “comisiones”, aduciendo que no existía una cuenta contable en el PUC que señala de forma expresa los bonos de campo.

Señala la sentencia:

“En este caso, la demandante afirma que por no existir una subcuenta denominada “bonos de campo” incurrió en el error de registrar los pagos hechos por ese concepto en la subcuenta “comisiones”.

Esta afirmación no es de recibo por las razones que pasan a exponerse:

El PUC es un catálogo de cuentas que busca armonizar la forma de registrar la información contable, de manera técnica y en atención a los principios de contabilidad y de auditoría generalmente aceptados. Por ello, no es posible esperar que responda a las necesidades específicas de cada ente económico, sin que pueda afirmarse que por el carácter general del catálogo se indujo a error en la contabilización de una operación económica en una cierta partida contable.

En este caso, la subcuenta 510518 Comisiones, corresponde a la cuenta 5105 Gastos de personal que, a su vez, pertenece al grupo 51 Gastos operacionales de administración y a la clase 5 que corresponde a Gastos, pero, no hay que perder de vista que la mencionada cuenta está subdivida en 19 subcuentas, dentro de la cuales QMAX pudo registrar los pagos realizados por bonos de campo, según considerara que de manera técnica estaba revelando de manera confiable y fidedigna la realidad económica correspondiente a la operación que iba a registrar.

Ahora bien, el Decreto 2649 de 1993 “Por el cual se reglamenta la Contabilidad en General y se expiden los principios o normas de contabilidad generalmente aceptados en Colombia” establece que los errores en la contabilidad se deben reconocer apenas se advierten (artículos 58 y 106), de tal forma que si la demandante había identificado el mencionado error en la contabilidad debió realizar el ajuste correspondiente de manera inmediata, pero como no lo hizo así, se presume la veracidad de la contabilidad con los efectos probatorios que esta tiene.

En este sentido es importante aclarar que no basta con “advertir” al funcionario que realiza la fiscalización que la contabilidad tiene errores, pues la manera técnica de corregir tales errores y de advertirlos es por medio de los registros contables de corrección, esto es de los ajustes contables y, de las anotaciones que los soportan  los cuales deben dar cuenta de las razones del ajuste, las que además deben tener el soporte adecuado.

En cuanto a la forma en que la demandante contabilizó los “bonos de campo”, obra en el expediente un dictamen pericial que pocas luces arroja sobre el tema, pues se limita a constatar que QMAX registró unos valores en la cuenta de comisiones, pero no tiene la virtud de demostrar que tales valores corresponden a los “bonos de campo” pagados a los trabajadores en cuyos contratos se establecieran dichos bonos como no salariales.

Finalmente, es importante recordar que se ha elevado a principio del derecho la prohibición de beneficiarse del error propio, de tal forma que tampoco es de recibo el argumento de la demandante según el cual los actos de liquidación proferidos por el ICBF son nulos porque este no excluyó de la base de liquidación de los aportes los valores registrados de forma errónea en su contabilidad.”

Finalmente, de acuerdo con los nuevos marcos técnicos normativos no se acoge el Plan Único de Cuentas de forma obligatoria, lo que lleva a tener aún más cuidado a la hora de registrar adecuadamente este tipo de pagos que pretendan probarse como no constitutivos de factor salarial.

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