Calzado y ropa de labor - Como el trabajador incapacitado no trabaja, no tiene derecho al suministro de las dotaciones correspondientes

Como es de conocimiento general, el artículo 230 del Código Sustantivo del Trabajo dispone que todo empleador que ocupe habitualmente uno o más trabajadores permanentes, deberá suministrar cada 4 meses, en forma gratuita, un par de zapatos y un vestido de labor al trabajador cuya remuneración mensual sea hasta 2 meses el salario mínimo más alto vigente.  Y seguidamente precisa que tiene derecho a esta prestación el trabajador que en las fechas de entrega de calzado y vestido haya cumplido más de 3 meses al servicio del empleador. 

Y el artículo 32 de la misma obra señala que los empleadores obligados a suministrar permanentemente calzado y vestido de labor a sus trabajadores harán entrega de dichos elementos en las siguientes fechas del calendario: 30 de abril, 31 de agosto y 20 de diciembre. 

Por su parte, el artículo 33 indica que el trabajador queda obligado a destinar a su uso en las labores contratadas el calzado y vestido que le suministre el empleador, y que en el caso de que así no lo hiciere éste quedará eximido de hacerle el suministro en el período siguiente.

Ahora bien, el artículo 53 del mismo Código prevé que durante la suspensión del contrato de trabajo se interrumpe para el trabajador la obligación de prestar el servicio prometido, y para el empleador la de pagar los salarios y las prestaciones sociales de esos lapsos. Sin embargo, aclara la norma que durante dicha suspensión corren a cargo del empleador, además de las obligaciones ya surgidas con anterioridad, las que le correspondan por muerte o por enfermedad de los trabajadores.

Habiendo precisado ya que durante la suspensión del contrato de trabajo se suspende para el empleador la obligación de pagar las prestaciones sociales, y dado que las dotaciones de calzado y ropa de labor son una prestación social, quedaría por verificar si la incapacidad médica del trabajador suspende el contrato de trabajo.

Pues bien, si acudimos al artículo 51 del Código en comento, que es la norma que contiene en forma taxativa las causales de suspensión del contrato de trabajo, observamos que entre ellas no está incluida la incapacidad médica del trabajador.

Lo anterior nos permitiría concluir que durante las incapacidades médicas no se suspende para el empleador la obligación de suministrarle al trabajador las respectivas dotaciones de calzado y ropa de labor.

No obstante, si el intérprete se deja llevar de la mano del Ministerio del Trabajo, llegará a un destino distinto.

En efecto, en concepto  No. 89117 del 11 de mayo de 2016,  el Ministerio le pide al lector que se dé cuenta de que el artículo 230 (arriba transcrito) habla de que “tiene derecho a esta prestación el trabajador que en las fechas de entrega de calzado y vestido haya cumplido más de 3 meses al servicio del empleador.”

Pues bien, esa norma, que durante muchos años se utilizó para precisar cuándo el trabajador recién ingresado causaba el derecho a la primera entrega de la dotación, la toma ahora el Ministerio para explicar que al momento de la entrega de las dotaciones (30 de abril, 31 de agosto y 20 de diciembre) debe verificarse si dentro de los 4 meses anteriores el trabajador laboró por lo menos 3 meses, de tal suerte que si no cumplió con ese requisito por estar incapacitado, no tiene derecho a la dotación que se va a entregar.

Así lo dijo el Ministerio:

“Siendo que la concesión de la incapacidad, no está catalogada por el Código Sustantivo del Trabajo, como causal de suspensión del contrato o la relación laboral habida entre las partes, mientras no se haya suspendido el contrato permanecen incólumes las obligaciones del Empleador con respecto a su trabajador que llena los requisitos plasmados en la norma, de recibir la dotación correspondiente.

Sin embargo, la norma trae un condicionamiento especial tanto en las fechas de recibo de la misma, como en la forma de entrega, así se requiere que en el período correspondiente de causación de la prestación, el trabajador haya laborado más de tres (3) meses al servicio de su empleador.

En atención al requisito antes mencionado, cuando un trabajador permanezca en incapacidad por espacio superior a tres (3) meses, no tendría derecho a recibir la dotación por cuanto este requisito es sine qua  non para que la obligación del Empleador se dé. Sin embargo, se debe tener claro que el Código establece con suma precisión las fecha de entrega de la dotación: 30 de abril, 31 de agosto y 20 de diciembre, por tanto, dentro de cada cuatrimestre que la obligación se causa, el Empleador deberá observar si el trabajador labora por espacio de tres meses, caso en el cual tiene derecho, pues el período de incapacidad del trabajador, puede hacerle perder la entrega de una o varias de las dotaciones, lo cual dependerá en estricto rigor de las fechas específicas de cada situación.

Así lo establece el Artículo 232 del Código Sustantivo del Trabajo, el mismo que a la letra dice:

“ARTICULO 232. FECHA DE ENTREGA. Los {empleadores} obligados a suministrar permanente calzado y vestido de labor a sus trabajadores harán entrega de dichos elementos en las siguientes fechas del calendario: 30 de abril, 31 de agosto y 20 de diciembre.”

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3 Opiniones
  1. Blanca Stella N. de Castiblanco dice:

    Gracias por la información muy completa y mu oportuna. Blanca Stella

  2. Jose Villa dice:

    Doctor Alonso, buenos días y cordial saludo.
    Bueno usted hace referencia, entre otros a los artículos 51 y 53 del CST, por una parte, y por la otra al concepto
    No. 89117 del 11 de mayo de 2016, el Ministerio del Trabajo.

    Por lo general este tema toma relevancia cuando se termina el contrato de trabajo y el trabajador demanda.
    Y es aquí donde nace mi pregunta. El juez laboral tiene la obligación de acatar el concepto del ministerio del trabajo, o es opcional?.

    Si es obligatorio, podríamos decir que vale lo de los tres meses anteriores, pero si es opcional, primarían los artículos mencionados del CST.

    Entonces se requiere saber a qué está obligado el juez.

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      Buenos días doctor Villa. Qué pena que hasta ahora le respondo, pero como dice el adagio popular: ¡Más vale tarde que nunca!

      Los conceptos del Ministerio del Trabajo no son vinculantes, lo cual quiere decir que no obligan ni a los empleadores ni a los jueces, son apenas criterios orientadores. Lo que ocurre es que en la mayoría de los casos a dichos conceptos se les da cierta acogida en virtud a que provienen de un entidad que se supone conoce la temática laboral. Sin embargo, hay ocasiones en que los jueces, y sobre todo las Cortes, los desautorizan por equivocados. Y como quien condena o absuelve es el Juez y no el Ministerio, a la hora de tener que escoger es preferible seguir las pautas de la jurisprudencia.

      En el caso del suministro de las dotaciones a empleados que han faltado al trabajo por largos períodos, existe coincidencia entre la jurisprudencia y el Ministerio del Trabajo, lo que ocurre es que el concepto del Ministerio se refiere exclusivamente al caso del trabajador incapacitado. Y el de la jurisprudencia comprende al trabajador que no ha laborado en dichos períodos por haber estado fuera de la empresa. La jurisprudencia versa sobre el caso de varios trabajadores que fueron despedidos de la empresa y luego reintegrados por orden del juez. Al cumplir la orden de reintegro la empresa le pagó a los trabajadores los salarios y las prestaciones causadas durante el tiempo que estuvieron por fuera, pero no les suministró las dotaciones correspondientes a dichos lapsos de tiempo. Los trabajadores demandaron y el asunto llegó a la Sala de Casación Laboral de la Corte quien le dio la razón a la empresa, tras considerar que ésta no tenía por qué entregar unas dotaciones que correspondían a unos períodos en los cuales el trabajador no tuvo necesidad de usarlas. Y que si bien es cierto cuando termina el contrato y el empleador adeuda dotaciones al trabajador la justicia normalmente lo condena a indemnizar al trabajador por el perjuicio que le causó al obligarlo a utilizar su propia ropa en la ejecución del contrato, en este caso no se daba simetría entre las dos situaciones.

      En conclusión, la Corte y el Ministerio comparten la misma opinión.

      Vale aclarar también que la jurisprudencia tampoco es forzosamente obligatoria para el juez, lo cual quiere decir que los jueces, en principio, no están obligados a seguir las orientaciones de la jurisprudencia, sino que están sometidos al imperio de la ley. Así un juez se puede apartar de la interpretación que le haya dado la Corte a una situación similar, siempre y cuando explique fundadamente las razones por las cuales considera que se debe modificar la jurisprudencia, si no fuera así, la jurisprudencia quedaría petrificada. Otro día hablaremos de este tema que es bastante amplio, pero muy interesante.

      Cordial saludo,

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