Comercio electrónico y títulos valores electrónicos. La Ley 527 de 1999 copy-page

No obstante la Ley 527 de 1999, conocida como la Ley de Comercio Electrónico, constituir el marco normativo "... por medio de la cual se define y reglamenta el acceso y uso de los mensajes de datos, del comercio electrónico y de las firmas digitales, y se establecen las entidades de certificación...", tal como sucede en nuestro perpetuo acontecer, las cosas son simples y fáciles de entender, hasta que a alguien se le ocurre regularlas.

Habíamos traído a referencia de manera técnica general, la definición de Comercio Electrónico como una actividad " mediante mensajes de datos a través de Internet, por la que se adquieren y pagan productos o servicios que son entregados en forma física, o, como información digitalizada a través de cuentas de correo...", ahora, descendiendo a nuestra realidad, nada más espantoso que la estructuración legal que sin delimitar una concreta definición a traído el Literal "b" del Artículo 2o de la Ley 527 de 1999:

"...Abarca las cuestiones suscitadas por toda relación de índole comercial, sea o no contractual, estructurada a partir de la utilización de uno o más mensajes de datos o de cualquier otro medio similar. Las relaciones de índole comercial comprenden, sin limitarse a ellas, las siguientes operaciones: toda operación comercial de suministro o intercambio de bienes o servicios; todo acuerdo de distribución; toda operación de representación o mandato comercial; todo tipo de operaciones financieras, bursátiles y de seguros; de construcción de obras; de consultoría; de ingeniería; de concesión de licencias; todo acuerdo de concesión o explotación de un servicio público; de empresa conjunta y otras formas de cooperación industrial o comercial; de transporte de mercancías o de pasajeros por vía aérea, marítima y férrea, o por carretera;..."

Con lo que, sin entrar en consideración o critica al respecto, para los efectos que cumplimos, nos acogeremos limitadamente a la definición técnica, aunque en su justificación más que en su rescate, sentaremos que quizás una cantinflada de este tamaño es fiel reflejo de la angustia del legislador de  un país tercermundista rezagado en materia de integración comercial multi modal que descaradamente al estilo pupitrazo, en un  copy-page, empotra en nuestra legislación la Ley modelo de la CNUDMI sobre Comercio Electrónico adoptada a través de la Resolución 51/162 por la Asamblea General  de la Comisión de las Naciones Unidad para el Desarrollo Mercantil Internacional  de 16 de diciembre de 1996  [http://www.uncitral.org/pdf/spanish/texts/electcom/05-89453_S_Ebook.pdf] para pretender cumplir, en papel, "actualizar" al país, sin percatarse que tal actualización no va de la mano con la inseguridad jurídica en cuanto a la validez de obligaciones económicas que se digan adquiridas en forma distinta a la documental física tradicional, en ese momento histórico, como hoy, son de repelente recibo ciudadano.

La Ley 527 de 1999, determinó toda suerte de definiciones, interpretaciones, limitaciones, variaciones y certificaciones para la emisión de mensajes de datos, firmas digitales "...capaces de dar formación y validez a los contratos...", más o menos en la siguiente forma:

Mensaje de datos. Es la información generada, enviada, recibida, almacenada o comunicada por medios electrónicos, ópticos o similares, como pudieran ser, entre otros, el Intercambio Electrónico de Datos (EDI), Internet, el correo electrónico, el telegrama, el télex o el telefax. Para la valoración de la fuerza probatoria de los mensajes de datos, se tendrán en cuenta las reglas de la sana crítica y demás criterios reconocidos legalmente para la apreciación de las pruebas. Por consiguiente habrán de tenerse en cuenta: la confiabilidad en la forma en la que se haya generado, archivado o comunicado el mensaje, la confiabilidad en la forma en que se haya conservado la integridad de la información, la forma en la que se identifique a su iniciador y cualquier otro factor pertinente.  

Firma digital. Es un valor numérico que se adhiere a un mensaje de datos y que, utilizando un procedimiento matemático conocido, vinculado a la clave del iniciador y al texto del mensaje permite determinar que este valor numérico se ha obtenido exclusivamente con la clave del iniciador y que el mensaje inicial no ha sido modificado después de efectuada la transformación. Cuando una firma digital haya sido fijada en un mensaje de datos se presume que el suscriptor de aquella tenía la intención de acreditar ese mensaje de datos así como de ser vinculado con el contenido del mismo, llegando a tener la misma fuerza y efectos que el uso de una firma manuscrita, si aquélla incorpora los siguientes atributos: 

  1. Es única a la persona que la usa.
  2. Es susceptible de ser verificada.
  3. Está bajo el control exclusivo de la persona que la usa.
  4. Está ligada a la información o mensaje, de tal manera que si éstos son cambiados, la firma digital es invalidada.
  5. Está conforme a las reglamentaciones adoptadas por el Gobierno Nacional.

todo dentro de las precisiones del Comercio Electrónico, pero dejando en el ambiente el cuestionamiento en cuanto si dicha firma digital con efectos contractuales  pudiere llegar a tenerlos de igual forma en la creación de títulos valores distintos a los creados físicamente, face a face.

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.