Comisiones por ventas – Si la venta se perfecciona después de terminado el contrato de trabajo debe el empleador reliquidar las prestaciones sociales

Sucede con frecuencia que las partes convienen en que el monto del salario se configure sobre la base de una suma fija de dinero previamente determinada y se complemente con el pago de comisiones por ventas. Eso es perfectamente válido y legal.

Durante la vigencia del contrato la aplicación de ese procedimiento generalmente no genera dificultades, sobre todo si en el contrato de trabajo se dejaron estipuladas en forma clara y precisa las condiciones que irían a gobernar ese sistema de remuneración.

Sin embargo, esa situación que durante la ejecución del contrato tuvo un transcurrir pacífico, suele complicarse a la hora de la terminación de la relación laboral, por cuenta de la diferencia de criterios que surge entre las partes al tratar de definir el tratamiento de debe dársele a las comisiones comprometidas con ventas que se instrumentaron durante la vigencia del vínculo laboral pero que al momento de su terminación aún no se habían perfeccionado.

En el debate que se suscita, el argumento del empleador suele ser el de que como la venta no ha producido el resultado buscado, ningún derecho se ha configurado en favor del trabajador. Y éste, por su parte, aduce que si bien el resultado no se ha materializado, de todas maneras la gestión adelantada significó un esfuerzo de su parte,  que como trabajo que es, no puede ser gratuito.

La Sala de Casación laboral de la Corte Suprema de Justicia se ha ocupado del tema en varias ocasiones. Las siguientes son algunas de las consideraciones que ha hecho esa alta Corporación.

“Como regla general, la relación de causa a efecto entre el servicio subordinado y el salario representa que siempre en presencia del primero, debe producirse el segundo. (…)

 Sin embargo, precisa la Corte que cuando se pacta el pago de comisiones por ventas, resulta razonable que el empleador pretenda algunos mecanismos de seguridad en lo tocante con la prestación de los servicios que ha contratado y cuyo objetivo es alcanzar resultados que sólo se pueden tener por consolidados en el momento en que se formaliza un acto jurídico final sin el cual todo lo gestionado anteriormente carece de eficacia. O sea, que se está ante una gestión de resultados, “es un trabajo condicionado al logro de su propósito y por ello dentro de la remuneración del mismo resulta admisible incluir el condicionamiento representado por el alcance del objetivo que es la venta.” 

Dicho en otras palabras, es admisible que el empleador condicione el pago de la comisión al hecho de que la venta se perfeccione de manera total. 

Señala la Sala que de la situación planteada, es decir que de que el contrato termine y haya ventas adelantadas pero no perfeccionadas,  se pueden derivar dos eventos: a) Que finalmente la venta no se concrete, y b) Que la venta vaya hasta el final. Advierte que dentro de estos dos extremos pueden darse situaciones intermedias que impiden una generalización.

Y agrega:

Pero lo cierto es que si se ha prestado un servicio y éste ha permitido que se alcance un resultado, éste debe necesariamente ser  remunerado, aunque la concreción de la venta misma y el recaudo operen con posterioridad al momento en que ha concluido la relación laboral de quien ha prestado el servicio, pues ello no quiere decir que su trabajo no se haya prestado o que no haya permitido la obtención del fin-condición que se ha señalado en el contrato como generante de la remuneración, sino que su efecto se ha producido posteriormente  como consecuencia de tratarse de una actividad cuyos resultados no son inmediatos sino que operan en circunstancias muy diferentes, diferidas en el tiempo, que no por ello hacen inexistente el servicio ni la eficacia del mismo. Es decir la venta y el recaudo han sido posibles gracias a la prestación del servicio  del trabajador que se ha retirado anteriormente. Luego debe aceptarse que tal servicio fue determinante de una y otra, y por tanto, (…)  se ha dado como consecuencia del servicio la obtención del fin perseguido y por ello consolida el derecho a la retribución (…)”

En conclusión, si la venta llega hasta su final el trabajador tiene derecho a que se le paguen las comisiones correspondientes y se reliquiden sus prestaciones sociales dada la variación que sufriría el salario base de liquidación con la incorporación del valor de las comisiones. Pero si la venta no prospera, el trabajador no podría reclamar que se le remunerara el trabajo realizado en procura de la venta, pues ésta no produjo el resultado pretendido.

Finalmente indica la Corte que si el trabajador solo intervino en parte de las gestiones o actividades correspondientes, debe dividirse o compartirse proporcionalmente la retribución  generada,  entre quienes simultánea o sucesivamente intervinieron en el logro del resultado.

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Una opinión
  1. Marco Aurelio dice:

    Buenisimo para tener en cuenta.

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