Comprendiendo el conjunto 3 de la categoría de empleados

El decreto 3032 de 2013 señaló que para pertenecer a la categoría de empleados, era necesario clasificar al residente dentro de alguno de los tres conjunto  contemplados en el reglamento.

El conjunto de 3 del artículo 2 del decreto 3032 de 2013 señala:

“3. Conjunto 3:

a). Sus ingresos brutos provienen, en una proporción igual o superior a un ochenta por ciento (80%), de la prestación de servicios de manera personal o de la realización de una actividad económica, mediante una vinculación de cualquier naturaleza, independientemente de su denominación, y

b). Presta el respectivo servicio, o realiza la actividad económica, por su cuenta y riesgo, de conformidad con lo previsto en el artículo anterior, y

c). No presta servicios técnicos que requieren de materiales o insumos especializados, o maquinaria o equipo especializado, y

d). El desarrollo de ninguna de las actividades señaladas en el artículo 340 del Estatuto Tributario le genera más del veinte por ciento (20%) de sus ingresos brutos, y

e). No deriva más del veinte por ciento (20%) de sus ingresos del expendio, compraventa o distribución de bienes y mercancías, al por mayor o al por menor; ni de la producción, extracción, fabricación, confección, preparación, transformación, manufactura y ensamblaje de cualquier clase de materiales o bienes.” (Subrayado propio)

Si leemos de forma literal la palabra ninguna, quiere decir que desarrollar otras actividades diferentes a las del artículo 340 ET en una proporción de más del 20%  nos impediría ser del conjunto 3 de la categoría de empleados.

Si la leemos de forma teleológica, debemos comprender que alguna de las actividades del artículo 340 ET no debió haberle generado ingresos  superiores al 20%.

Dicha diferenciación puede tener implicaciones en la determinación del impuestos, pues en el primer supuesto implica no estar obligado a liquidar el IMAN, mientras que en el segundo supuesto sí.

Pues bien, la DIAN mediante concepto 21463 de 2015 aclaró dicha situación optando por la segunda tesis y consideró:

“Sin perjuicio de lo anterior, toda vez que el vocablo “ninguna” a que se ha hecho referencia le genera cierta confusión al peticionario en el entendimiento de la norma y en aras de una mejor comprensión , la expresión del literal d) del conjunto 3 de que trata el artículo 2 del Decreto 3032 de 2013, debe entenderse como el equivalente a : “En el desarrollo de alguna de las actividades señaladas en el artículo 340 del Estatuto Tributario no le genera al contribuyente más del 20% de sus ingresos brutos.”.  (Subrayado propio)

Así a primera vista la discusión planteada fuese inocua, lo cierto es que la importancia de los términos y en general del lenguaje revisten gran importancia en el desarrollo del derecho tributario. Uno de los autores que más destaco en este tema es el Dr. César Camilo Cermeño Cristancho quien en Estudios críticos de jurisprudencia tributaria tomo iii del ICDT hace valer la importancia del lenguaje.

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