Contrato realidad – Según jurisprudencia del Consejo de Estado, el demandante debe probar la subordinación a efectos de desvirtuar el contrato de prestación de servicios

El Código Sustantivo del Trabajo, que es el que regula las relaciones laborales de los trabajadores particulares (en la parte individual pues en lo colectivo rige también para los servidores públicos), establece en su artículo 24 lo siguiente:

“Se presume que toda relación de trabajo personal está regida por un contrato de trabajo

Pues bien, como se trata de una simple presunción legal, ésta puede ser desvirtuada con la demostración del hecho contrario, o sea acreditando que la prestación del servicio se dio de manera autónoma.

Lo anterior nos permite deducir que es al empleador a quien le corresponde la carga de desvirtuar la presunción que hace la ley de que toda prestación de servicios personales está regida por un contrato de trabajo.

De ese modo, al trabajador que pretenda la declaratoria de un contrato de trabajo realidad, desde el argumento de que su ejecución se cumplió bajo la fachada de un contrato de prestación de servicios, le bastaría –en principio- con probar la prestación personal del servicio y la remuneración que percibía por ello, quedando exonerado de probar la subordinación, pues como ya se indicó, la ley presume la existencia de este tercer elemento esencial del contrato de trabajo.

Así las cosas, si el empleador pretende liberarse de una eventual condena tras ser acusado de haber escondido una auténtica relación de carácter laboral bajo el ropaje de una relación civil, deberá “echarse al hombro” la tarea de demostrar que el trabajador gozaba de plena autonomía e independencia para realizar la labor contratada.

Pero ese criterio, que es generalmente observado y acogido en los procesos laborales que adelantan los trabajadores particulares ante la justicia ordinaria laboral, no es compartido por la justicia  contenciosa administrativa, según se advierte en varias sentencias, entre ellas la proferida por el Consejo de Estado el 15 de septiembre de 2016 (cuya radicación se relaciona más adelante), en la cual falló en contra del trabajador bajo el cargo de que éste no había desvirtuado el contrato de prestación de servicios al no haber probado la existencia de la subordinación.

Textualmente dijo esa alta Corporación:

“ (…) Por todo lo anterior, es evidente la falta de actividad probatoria de la parte demandante de quien, como se dijo, dependía exclusivamente dicha carga según el aforismo «onus probandi incumbit actori», dirigida en este caso a desvirtuar: (i) la naturaleza contractual de la relación establecida, con la presencia real dentro de la actividad desplegada de los elementos de la relación laboral, en especial la subordinación o dependencia del cual claramente se pudiera inferir que el desarrollo de la actividad encomendada se tuvo que desplegar conforme a los parámetros, órdenes y horarios señalados por la ESE Francisco de Paula Santander; (…) pues sólo de esta manera era viable acceder a las pretensiones formuladas, por lo que se impone para la Sala confirmar la sentencia apelada en cuanto el a quo negó el petitum de la demanda, por las razones expuestas.”

Nota 1. Aunque este tema ya había sido objeto de análisis en columnas anteriores, hoy  volvemos a refrescarlo y complementarlo dada su indiscutible actualidad y vigencia.

Nota 2. Ver Sentencia Radicación: 68001-2331-000-2009-00691-01 (1579-2015) C.P. Dr. Gabriel Valbuena Hernández

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2 Opiniones
  1. Jose Villa dice:

    Doctor Alonso, buenas tardes.
    Lo que escribo no hace referencia al presente artículo.
    Es para avisarle que escribí un comentario a su artículo de 08/11/2016, titulado: "Empleadas del servicio doméstico – En diciembre empezarán a recibir la prima de servicios" y quiero que lo lea y me de su opinión. Desde ya le agradezco su atención.

    Cordial Saludo,

    José Villa

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