¿”Coordinación", elemento clave en el contrato de prestación de servicios?

Suficientemente claro ha quedado para expertos y profanos que la configuración de un Contrato de Trabajo deviene de la concurrencia de tres elementos fundamentales: Prestación personal del servicio, subordinación, y retribución económica.

En la misma forma, no obstante aun cierto sector se resista aterrado, el Contrato de Prestación de Servicios, u Ordenes de Servicios, solo se predica para la vinculación de profesionales independientes en carreras liberales, o de técnicos altamente calificados para cumplir labores singularmente especificas, frente al cual siempre estará, para el contratante, el estresante temor de resbalarse en el filo de la subordinación, entendida como aquella facultad de imponer ordenes y exigir resultados frente al reciproco deber de acatamiento y rendición, con la consiguiente inmersión en la predica del Artículo 53 de la Constitución Política "...primacía de la realidad sobre formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales..." esto es, la conversión de una pensada relación civil, en Contrato de Trabajo.

Tal desazón ha llegado de un lado a colocar al contratante en la posición de estructurar toda suerte de cláusulas, por lo demás extrañas sino es que ambivalentes procurando JAMAS dar la más ligera pauta de interpretación a que lo pactado sea un Contrato de Trabajo disfrazado, al tiempo que, de otro lado, al contratista en la posición de cumplir el objeto del contrato desde fuera de la organización, sin pautas o tiempos claros y en un errante furtivo ir y venir hasta el punto de insatisfacción para uno y otro.

Quizá con un mínimo de razón, pero mucho de especulación, se ha llegado a concebir la Contratación por Prestación de Servicios del Abogado, del Contador, del Economista, incluso del Médico o del Ingeniero, como un mal necesario que opera tal rueda suelta dentro de la más absoluta libertad de horarios y espacios, con quienes solamente de manera verbal o tímidamente a través de correos electrónicos no corporativos, se les señalan instrucciones a manera de sugerencias y si acaso se les pide un informe de gestión con la cuenta de cobro correspondiente. Así es que el fantasma de la subordinación jurídica laboral,  ronda el escenario de esta clase de Contratación.

Ante esta dialéctica diaria, paradójicamente,  ha sido la Subsección B de la Sección Segunda del Consejo de Estado CP. Alfonso Vargas Rincón que en la Sentencia 68001233300020120012001 (438013) 11/13/2014 al desatar una segunda instancia, haciendo puntual referencia al Contrato de Prestación de Servicios en el Sector Oficial, ha venido a fijar una pauta de diferenciación de las labores que debe cumplir el contratista sin que se entienda bajo subordinación jurídica laboral, sino como consecuencia necesaria de la ejecución de aquel, que vale la pena traer textualmente:

"...Ahora bien, es necesario aclarar que la relación de coordinación de actividades entre contratante y contratista que implica que el segundo se somete a las condiciones necesarias para el desarrollo eficiente de la actividad encomendada, lo cual incluye el cumplimiento de un horario, o el hecho de recibir una serie de instrucciones de sus superiores, o tener que reportar informes sobre sus resultados, no significa necesariamente la configuración de un elemento de subordinación.

Así se dijo en la sentencia de la Sala Plena del Consejo de estado del 18 de noviembre de 2003, Rad. IJ-0039, M.-P. Nicolás Pájaro Peñaranda:

“(...) si bien es cierto que la actividad del contratista puede ser igual a la de empleados de planta, no es menos evidente que ello puede deberse a que este personal no alcance para colmar la aspiración del servicio público; situación que hace imperiosa la contratación de personas ajenas a la entidad. Y si ello es así, resulta obvio que deben someterse a las pautas de ésta y a la forma como en ella se encuentran coordinadas las distintas actividades. Sería absurdo que contratistas encargados del aseo, que deben requerirse con urgencia durante la jornada ordinaria de trabajo de los empleados, laboren como ruedas sueltas y a horas en que no se les necesita. Y lo propio puede afirmarse respecto del servicio de cafetería, cuya prestación no puede adelantarse sino cuando se encuentra presente el personal de planta. En vez de una subordinación lo que surge es una actividad coordinada con el quehacer diario de la entidad, basada en las cláusulas contractuales.” (Se resalta)..."

De la cual rescatamos, la relación de coordinación de actividades, como quizás un nuevo elemento estructural en la prestación de servicios en el campo civil y comercial para aliviar la carga emocional diaria del contratante y que desgasta una provechosa relación profesional en prevenciones extremas.

 

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