Cosas y casos de familia. La endogamia. Más que un chiste de la vida real

Cosas y casos de familia.  La endogamia. Más que un chiste de la vida real

Cuantos de nosotros desde que tenemos uso de memoria no nos ha  divertido y hasta hemos echado díscolas cuentas hacia atrás, con el relato, de la “Carta de un suicida”:

“…Junto al cadáver de un suicida se encontró una carta dirigida al Sr. juez,
que decía así:

 No culpe a nadie de mi muerte, me quito la vida porque aunque viviera dos días más no sabría quién soy en este mar de lágrimas, vera Ud, Sr. juez. Tuve la desgracia de casarme con una viuda. Ella tenía una hija. De haberlo sabido, nunca lo hubiera hecho. Mi padre, para mayor desgracia, era viudo. Se enamoró y se casó con la hija de mi mujer, de manera que mi mujer era suegra de su suegro, mi hijastra se convirtió en mi madre y mi padre al mismo tiempo era mi yerno. Al poco tiempo mi madrastra trajo al mundo un varón, que era mi hermano, pero era nieto de mi mujer de manera que yo era abuelo de mi hermano. Con el correr del tiempo mi mujer trajo al mundo un varón que como era hermano de mi madre era cuñado de mi padre y tío de sus hijos. Mi mujer era suegra de su hija. Yo, en cambio, soy padre de mi madre, y mi padre y su mujer son mis hijos. Además, yo soy mi propio abuelo. Sr. juez: Me despido del mundo porque no sé quien soy…”

Quiérase o no, pudiera ser el resultado del típico ejemplo del producto de relaciones endogámicas, esto es,  hijos producto del acoplamiento de padres estrechamente relacionados genéticamente, dicho de otra forma, hijos de relaciones entre consanguíneos, y más claramente, de relaciones entre primos, excluyendo los incestuosos.

No hay máximas populares más conocidas que  “…entre más primo, más me arrimo…”, “… si a una prima se la arrima, a una prima hermana con más ganas…”, y “…de la cintura para abajo, el parentesco se va al carajo…” referentes en cuanto que, si las prohibiciones para esta clase de relaciones se han ido disipando social y familiarmente, no es así genéticamente, y a efecto de medir a partir de qué grado de consanguinidad pudiera ser menor el riesgo de engendrar hijos que desarrollaran cualquier suerte de degeneración genética propias de una relación de esta naturaleza, tomando de Endogamia: Problema de parentesco, traemos simplemente a referencia por curiosidad, lo que se ha denominado CALCULO DEL INDICE DE PARENTESCO:

“…

  1. Consideremos dos parientes A y B. Tenemos que encontrar los antepasados comunes de ambos más próximos. Por ejemplo los antepasados comunes de dos hermanos, son los padres. Los antepasados comunes de dos primos hermanos, son los abuelos en común. Y en el caso que me interesa, A (yo) y B (la hija del primo hermano de mi padre). En este caso, el antepasado común son los padres de mi abuela. 
  2. Una vez que hicimos esto, tenemos que obtener la distancia generacional: partiendo de A subimos en el árbol genealógico hasta llegar al antepasado común y luego bajar hasta llegar a B. La cantidad total de pasos que dimos subiendo y bajando es la distancia generacional. Ejemplo: si A y B son hermanos, la distancia generacional es 2, ya que se sube de A hasta el padre y se baja hasta B. 1+1=2. En el caso de esta prima “lejana”: Parto de mí (A), subo a mi padre, subo a mi abuela, subo a su madre, bajo a la hermana de mi abuela, bajo a la sobrina de mi abuela y llego a su hija (B). Entonces es 3+3=6.
  3. Con la distancia generacional calculada vamos a ver que cantidad de genes comparten. Esto se hace multiplicando 1/2 por sí mismo, una vez por cada paso de distancia generacional. La fórmula sería 1/2 elevado a la distancia generacional. En nuestro ejemplo es 1/2 x 1/2 x 1/2 x 1/2 x 1/2 x 1/2 o lo que es igual: (1/2)6. 
  4. Por último, hay que tener en cuenta cuántos antepasados en común se tienen y multiplicar el resultado anterior por este número. En nuestro ejemplo: hay dos antepasados comunes (el padre y la madre de mi abuela) por lo que nos quedaría (1/2)6 x 2. 
  5. Resolviendo lo anterior: nos da 1/32, esta es la relación o índice de parentesco entre A (yo) y B (mi prima segunda). Esto quiere decir que tenemos una probabilidad de 1 en 32 de compartir alguno de estos genes defectuosos y poco frecuentes.

pero… 1/32 es poco o es mucho?

Se calcula, que parentescos más lejanos, como por ejemplo primos terceros, que tienen un índice de 1/128, pueden ser considerados “seguros” porque dicha probabilidad se acerca a la que se encuentra en cualquier sujeto al azar. O sea ese primo tercero no está más emparentado con nosotros que cualquier otro al azar. Entre primos segundos, como vimos, la relación es de 1/32, entre primos hermanos es 1/8, entre hermanos 1/2 y entre gemelos idénticos es 1 (comparten el 100% de los genes).

Por todo esto, nuestras primas segundas, se encuentran en una zona de riesgo “intermedio”, nada determinante, queda en cada quien asumir el riesgo…

…”

Como no es nada claro ni fácil de entender, dejemos las cuentas quietas, la prima con la tía y la genética en paz.

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