Crisis económica de los países emergentes

Últimamente se habla de la crisis económica de los países emergentes que ha tenido fuertes repercusiones en las más importantes bolsas del mundo debido en parte a que las expectativas de recuperación económica mundial están basadas en las economías de estos, ya que las principales economías del mundo como USA, Japón y las europeas han tenido serios problemas en los últimos años y su recuperación depende en buena medida en el crecimiento económico de los países emergentes que son los importadores de sus productos y servicios.

El eco de la crisis

Después de una década de crecimiento acelerado, parece que las llamadas economías emergentes empiezan a sufrir un efecto eco de la crisis mundial. Tras el escándalo de Lehman Brothers, los países llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) comenzaron a jugar progresivamente un papel decisivo a novel macroeconómico. Con políticas económicas internas acomodaticias, unas buenas condiciones de financiamiento, unos términos de intercambio favorables y una mano de obra barata, estos mercados aprovecharon la crisis que azotaba occidente para ganar una posición de prestigio. Sin embargo, las tornas están cambiando y la crisis mundial ha comenzado a salpicar a estos países, provocando una desaceleración y una revisión en los pronósticos de crecimiento económico por parte de los analistas y del FMI.

Situación actual y proyección de futuro de los BRICS

Actualmente el crecimiento se ha desacelerado en tres de cada cuatro mercados emergentes. Esta situación, que hasta hace poco se producía puntualmente por picos de crisis, se ha afianzado. Pese a que los últimos datos vertidos desde el FMI invitan a un ligero optimismo, conviene revisar a la baja las previsiones de futuro por parte de las propias autoridades para evitar así un exceso en la estimulación de sus economías, algo que a medio plazo tendría efectos devastadores.

Las opciones pasan por confiar en medidas a largo plazo, como las inversiones en infraestructuras, y generar climas de negocio adecuados que aumenten la productividad y reduzcan las limitaciones de oferta. Este tipo de medidas requieren paciencia y confianza, ya que es necesario algo de tiempo desde que se implantan hasta que comienzan a dar sus frutos, pero parece que el nuevo escenario mundial solo tiene cabida para las economías más estables que apuesten por un crecimiento sólido y lento. Los países que apostaron por políticas económicas más agresivas, potenciaron grandes desequilibrios y generaron una deuda que hoy se traduce en un desapalancamiento que se prolonga en el tiempo.

En este panorama cambiante, la noticia de que la Reserva Federal reducirá de manera progresiva los apoyos a Estados Unidos no ha hecho más que complicar las cosas, generando la huida de grandes capitales. Esto ha afectado especialmente a los países con un alto nivel de inflación, provocando un crecimiento en el rendimiento de bonos y depreciando el tipo de cambio.

Factores específicos y perspectivas para 2014

Como hemos analizado, se puede hacer un análisis general diferenciando los países emergentes como grupo homogéneo frente a las economías de la Eurozona y Estados Unidos. No obstante, la realidad de cada país es diferente, lo que hace que sus pronósticos de futuro también lo sean.

Según las previsiones del FMI para 2014, China sigue siendo el país que mejor aguanta las sacudidas y continúa manteniendo las tasas de crecimiento de 2013. Esto se debe a que se ha apostado por la inversión como repunte de su sistema financiero. No obstante, se ha acusado la reducción de la demanda por parte de occidente. El aumento de la productividad ha crecido cada año hasta llegar a un punto en que la oferta ha sido mayor que la demanda. Como es lógico, el éxito de un modelo de exportación está supeditado a la situación económica de los países importadores, de modo que era de esperar que la crisis de occidente acabara afectando también al país asiático. En estos momentos, la crisis de liquidez aumenta, mientras que el flujo de inversión hacia China se reduce. Pese a mantener una alta tasa de crecimiento al 7,7%, es lógico pensar que China pierda definitivamente su capacidad para generar dinero rápido y fácil y su futuro pase por un crecimiento más equilibrado y sostenible.

Brasil es una de las naciones con menor crecimiento entre las economías emergentes en las primeras previsiones para 2014. Pese a que el nivel de consumo crece, las revueltas populares y la reducción de la producción agropecuaria han condicionado también un descenso de la tasa de crecimiento, lejos del 7,5% de 2010, pero aún por encima del 2%.

Los pronósticos para 2014 indican que la India (4,4%) mantendrá su economía estabilizada pese al desaceleramiento progresivo general. Sudáfrica iguala sus fuerzas con Estados Unidos (2,8%), mientras que Rusia (2%) da síntomas de mejoría respecto a 2013 aunque sigue cerca de las cifras de la Eurozona, que vuelve a crecer por primera vez en los últimos dos años (1,1%).

El panorama que se presenta para 2014 es de prudencia, los datos son ligeramente más positivos que en  2013, pero todas estas proyecciones por parte del FMI no están exentas de riesgos. Habrá que esperar a cómo reaccionan estas economías emergentes al cambio de política por parte de la Reserva Federal y a cómo controlarán los eventuales cambios repentinos de los flujos de capitales, especialmente aquellos países con déficits de la cuenta corriente externa.

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