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Cuando se es una marca blanca como trabajador

En la vida laboral como en las marcas, un trabajador puede ser original o simplemente una marca blanca de la que se echa mano cuando hay que bajar costos.

Se pregona que el recurso humano es un gran activo para las empresas, pero estas, como a cualquier activo, pueden tratar bien o mal a su recurso humano, en especial si este está conformado por marcas blancas. Trataran a sus empleados en función a lo que estos les aporte.

Cuando un trabajador es sustituible, la empresa suele importarle poco ese trabajador, puesto que es fácilmente reemplazable sin incurrir en elevados costos. De hecho, hay empresas que basan sus políticas de recursos humanos precisamente en la alta rotación de empleados de bajo costo, esto es de marcas blancas, de prescindibles.

Un empleado que es prescindible, reemplazable, es un empleado que difícilmente conseguirá un aumento, un estímulo, pues a la empresa no le interesa. Si ese empleado se va, simplemente lo reemplaza por otro igual de barato o hasta más barato. Con seguridad no hará nada por retenerlo.

Esto sucede con trabajadores que no tienen competencias especiales, que no ofrecen nada diferente a la empresa de lo que cualquier otro trabajador ofrece. Sucede cuando un empleado no genera valor agregado a la empresa respecto a lo que esta podría conseguir en el  mercado laboral por un costo igual o menor.

Cuando se es uno más del montón, cuando se es una marca blanca, es imposible esperar un tratamiento especial de la empresa.

Para que la empresa lo valore, lo apoye, lo capacite, le incremente el sueldo, hay que ser especial, hay que generar un gran valor a la empresa, hay que tener muy buenas competencias que lo hagan muy difícil de reemplazar, o por lo menos costoso de reemplazar.

Es por ello que cada trabajador debe preocuparse por ser el mejor, por ofrecer a la empresa lo que muy pocos pueden ofrecer. De esta forma, la empresa verá al trabajador como un activo que merece conservarse, que debe cuidarse, pues reemplazarlo sería costoso.

La empresa es una máquina para hacer dinero, y con seguridad que no es una ONG que hace obras de caridad, así que si un empleado no le aporta valor, no le es rentable, es un trabajador que pasará a la lista de prescindibles, y para quien esté en esa lista no habrá beneficios ni concesiones, simplemente habrá para ellos una salida segura de la empresa a la primera oportunidad.

Es por ello que como las marcas, debemos procurar ser los mejores, ser originales, únicos y en esa medida se logrará la fidelidad de nuestros clientes [de las empresas que nos contratan].

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