Cuantificación de la exención por la ampliación y/o remodelación de hoteles

Inicio » Impuestos. Por » (19 / 12 / 2010 )

El legislador en forma exceptiva concede beneficios tributarios a determinadas actividades económicas, con el fin de incentivar su realización, como es el caso de la exención del impuesto sobre la renta, para las personas naturales y jurídicas, que realicen inversión en remodelación y/o ampliación de hoteles, dentro de los 15 años siguientes, contados a partir del 1 de enero de 2003 (hasta 2017), podrán tratar como exenta las rentas provenientes de la prestación de servicios hoteleros, por un periodo de 30 años, contados a partir del año gravable 2003 (hasta 2032); sin embargo, considero que en el artículo 18 de la Ley 788 de 2002 ni en el Decreto 2755 de 2003 se definió para efectos fiscales el concepto de remodelación y/o ampliación; veamos el numeral 4 del artículo 207-2 del Estatuto Tributario:

“(…)

Servicios hoteleros prestados en hoteles que se remodelen y/o amplíen dentro de los quince (15) años siguientes a la vigencia de la presente ley, por un término de treinta (30) años. La exención prevista en este numeral, corresponderá a la proporción que represente el valor de la remodelación y/o ampliación en el costo fiscal del inmueble remodelado y/o ampliado, para lo cual se requiere aprobación previa del proyecto por parte de la Curaduría Urbana y la Alcaldía Municipal, del domicilio del inmueble remodelado y/o ampliado. En todos los casos, para efectos de aprobar la exención, será necesario la certificación del Ministerio de Desarrollo.

Como se puede observar, la norma en mención hace referencia a la remodelación y ampliación, pero no las define, por consiguiente y con el fin de cuantificar la exención, es necesario en forma supletoria acudir a la técnica contable, la cual señala que el valor histórico se debe incrementar con el de las adiciones, mejoras y reparaciones, que aumenten significativamente la cantidad o calidad de la producción o la vida útil del activo; ahora bien, se entiende por adición la inversión agregada al activo inicialmente adquirido y por mejora los cambios cualitativos del bien que no aumentan su productividad.

Por lo anterior, para la cuantificación de la exención es necesario determinar el costo fiscal del inmueble después de la remodelación y/o ampliación conforme a la técnica contable y a los artículos 69 y 72 del Estatuto Tributario con el fin de calcular la proporción de la inversión y en consecuencia el porcentaje de la exención; por ejemplo un inmueble (hotel) cuyo costo fiscal antes de la inversión es de $100, luego después de la remodelación y/o ampliación por valor de $50, su costo fiscal asciende a $150 y la exención al 33,3% (50/150); en el evento que el costo fiscal antes de la inversión hubiera sido menor $80, la exención sería 38,4% (50/130), mayor a la del anterior ejemplo.

En conclusión, cuando la inversión para la remodelación y/o ampliación de un hotel se efectué en forma oportuna, es decir más rápido, más años o periodos gravables de exención podrá tener y entre menor sea el costos fiscal del inmueble antes de la remodelación y/o ampliación, mayor va ser el porcentaje de la exención.

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3 Opiniones
  1. Claudia dice:

    Una pregunta, todas las rentas obtenidas en el hotel serían exentas?

    Claudia
    Hotelsanjorgellanos
    Hoteles en villavicencio

  2. Liliana Niño dice:

    Respecto a la interpretación que hace el señor Osorio respecto de la norma aplicable para servicios que se remodelen o amplíen, quiero aclarar, que los treinta (30) años de los que habla la norma deberán contarse a partir del momento en que se inicien las operaciones de prestación de servicios en el área remodelada o ampliada, y no como erradamente lo indica el señor Osorio que es a partir del año 2003. Adicionalmente, en mi opinión existe una impresición en el comentario final en el siguiente sentido: Para el señor Osorio entre más rápido se realicen las remodelaciones, "más períodos gravables de exención podrá tener". Esta afirmación no es correcta, pues el tiempo de exención es de 30 años, pues así quedó establecido en la ley que otorgó el benenficio tributario.

  3. José Villa dice:

    Aquí, en este tema, se hace necesario tocar otro punto, y es el de evitar la doble tributación. Los dividendos o utilidades repartidas a los accionistas o socios, no son grabadas debido a que la sociedad ya pagó impuesto de renta sobre sus utilidades como persona jurídica. Entonces aquí corresponde establecer sobre qué monto de sus utilidades la sociedad pagó impuesto de renta, y sobre qué monto no pagó este impuesto debido a la exención. De esta manera habrá un reparto de utilidades no gravadas para el socio (porque la sociedad ya pagó el impuesto de renta sobre esa utilidad), y habrá adicionalmente un reparto de utilidades SI gravadas para el socio (porque la sociedad no pagó el impuesto de renta sobre esa utilidad debido a la exención). Lo que quiero demostrar en síntesis, es que el Estado recupera buena parte del tributo dejado de recibir por parte de la empresa, porque el socio deberá pagar impuesto de renta sobre la porción de reparto que le corresponda de esta utilidad exenta, incluso le practican retención en la fuente, por si el socio encaja dentro del segmento de contribuyentes no obligados a presentar declaración de renta.

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