¿Cuánto debe ser el sueldo del emprendedor?

Cuando se decide iniciar un proyecto de emprendimiento hay muchos elementos y variables que se deben estudiar, y muchas decisiones que se deben tomar, y una de esas decisiones a tomar que pueden ser definitivas en el futuro del proyecto, tiene que ver con la remuneración del emprendedor, pues la primer pregunta que se plantea el emprendedor es: ¿y cuánto será mi sueldo?

Muchas personas que apenas se inician en el emprendimiento y que por lo general vienen de ser asalariados de larga duración, creen que cuando se crea un negocio sólo se está cambiando de trabajo y probablemente no es así, por cuanto el rol cambia totalmente y por consiguiente las condiciones, de manera que  se puede anticipar que el emprendedor no puede esperar un sueldo, ni mucho menos un gran sueldo cuando el proyecto apenas está dando los primeros pasos.

El emprendedor no es más que un empresario, y el empresario, así trabaje para su empresa no debe pretender ser un asalariado de ella. Se supone que la remuneración del emprendedor serán las utilidades que arroje su negocio, si es que un día las da.

No se emprende para ponerse un sueldo que no se pudo conseguir en la vida de asalariado. Se emprende para desarrollar una idea de negocio que se espera sea rentable en un futuro, no de inmediato.

Por supuesto que el emprendedor necesita de unos ingresos mínimos para sobrevivir, pero no puede cargar al flujo de caja el proyecto  sus aspiraciones salariales, pues es probable que el negocio en un principio no dé ni para pagar el sueldo del emprendedor y el proyecto termine presentando problemas de liquidez que pueden ser cruciales en el buen desarrollo del negocio.

Cuando se inicia un proyecto, un negocio, se debe tener claro que por un buen tiempo es probable que el emprendedor no pueda sacar dinero de él, porque simple y llanamente  no da para eso. Es una variable que debe incluirse en el análisis y estudio de la viabilidad del negocio.

Que quede absolutamente claro que no se emprende para encontrar la solución definitiva, y menos inmediata a los problemas económicos del emprender. No se emprende con la intención de comprar carro en el primer año, o comprarse un apartamento, o tomarse unas largas vacaciones. No se emprende para ponernos el sueldo soñado, pues de ser así,  el negocio no podrá soportar la carga financiera que le imponen nuestras expectativas de vida y se irá todo al garete. Una empresa se crea con objetivos a largo plazo, y así se debe entender en toda la dimensión de la palabra.

Claro que no se trata de no ponerse un sueldo, sino de ser moderado de acuerdo a la capacidad financiera del proyecto. Esto se aclara porque el sueldo del emprendedor tiene un gran efecto en el aspecto fiscal por cuanto puede deducirse y así disminuir la base gravable, y no ponerse sueldo implicaría pagar más impuestos innecesariamente, de  manera tal que el clave del asunto está en equilibrar los beneficios, de manera que no se le regale nada al estado vía impuestos, pero tampoco se perjudique el proyecto limitándolo de unos recursos que pueden ser valiosos.

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