De héroes tributarios

Hace poco un estudiante me increpó con una pregunta que me dejo pensando: ¿Cuál es su tributarista favorito?, después de una breve pausa respondí con una  serie de contra preguntas,  ¿en la actualidad o de toda la historia? ¿Colombiano o extranjero? ¿Cuándo te refieres a tributaristas, haces mención de alguien que sepa de impuestos o que defienda los impuestos?, lo cierto es que necesitaba saber el verdadero sentido de su interrogación  como en alguna oportunidad lo hizo mi director de tesis conmigo.

Entonces me tome un café y respondí lo siguiente:

Si te refieres a un tributarista viviente que considere el mejor en la actualidad  te puedo decir con  seguridad que así como para la mayoría es el Doctor Jesús Orlando Corredor Alejo. Ahora bien, si te refieres a un tributarista viviente de los llamados grandes ligas, mi elegido es el Doctor Mauricio Alfredo Plazas  Vega. Aun cuando existen otros de no menor talante, Julio Roberto Piza, Roberto Insignares, Carlos Mario Lafaurie Escorce, Lucy Cruz de Quiñones, Alfredo Lewin Figueroa, José Elbert Castañeda, Germán Pardo, Horacio Ayala, Pedro Sarmiento entre otros.

Ahora si te refieres a  tributaristas que están haciendo historia existe una variedad como lo son los doctores, Jaime Monclou, Harold Ferney Parra, Natalia Quiñones, Catalina Hoyos, Adrian Rodríguez, Andrés Romero, Andrés Medina entre otros. De los ya fallecidos, existieron grandes tributaristas colombianos: Manuel Alvarado, Alfonso Palacios Rudas, Álvaro Leiva Zambrano, Esteban Jaramillo, Pompilio De Guzmán, Justiniano Cañón, Julio Flórez Velandia.

Si me preguntas por mi profesor de tributaria favorito, siempre lo será el Doctor José Hilario Araque, sencillamente una autoridad en impuestos.

De los clásicos  me agradan, Dino Jarach, Ramón Valdés Costa, Giannini, Giulliani, Benvenuto Griziotti,  sin pasar por alto a Eusebio Gonzales Garcia formador de tributaristas latinoamericanos.

Pero si me preguntas por mi héroe tributario, aun cuando nada sabía de impuestos, es sin lugar a dudas  Lady Godiva[1]   ¿mito o realidad? No lo sabemos aun,  lo cierto es que Godiva instó en repetidas ocasiones a su marido, Leofric, para reducir los impuestos, y él, una y otra vez se negó. Sin embargo, ella insistió, y un día, este, le dijo que bajaría los impuestos cuando ella, montada a caballo, paseará  desnuda por las calles de la ciudad al mediodía.  Ella así lo hizo,  no sin antes acordar con los ciudadanos que se encerraran en sus casas para no incomodarle,  cuenta la historia que el sastre Tom miro por la ventana y posteriormente quedo ciego.

Finalmente Leofirc conmovido  por el gesto de su esposa, cumplió su palabra y bajo los impuestos. Ella es mi heroína tributaria preferida.

Nota: pido excusas a los grandes tributaristas que no hice mención en este escrito.

[1] Algunos  consideran que se trata de Godifu una mujer del siglo XI.

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