¿Debe el trabajador motivar la renuncia?

Todos sabemos que el contrato de trabajo puede terminar por decisión unilateral bien sea del empleador o del trabajador. Y también sabemos que cuando la decisión es del empleador, se habla de despido. Y cuando es el trabajador quien toma la decisión de marcharse de la empresa, hablamos de renuncia.  Así mismo tenemos claro que el despido puede ser con o sin justa causa.

Por otra parte, en varias oportunidades hemos dicho en esta página que el despido sin justa causa no necesita motivación, y que no ocurre lo propio cuando es con justa causa, toda vez que en tal evento al empleador le asiste la obligación de informarle al trabajador en la carta de despido, los motivos por los cuales se le está desvinculando de la empresa. Y eso tiene que ser así, porque de esa manera el trabajador sabrá de qué se va a defender en un eventual juicio que le plantee a su empleador.

Ahora bien, siguiendo esa misma lógica un lector nos pregunta que si la renuncia debe ser motivada.

Esa pregunta no se puede responder con un Sí, ni con un No, sino con un “eso depende”.

En efecto, si se trata de una renuncia libre, voluntaria, exenta de apremios, producto de la voluntad y la autonomía del trabajador, esa renuncia no necesita motivarse. Y por el contrario, si la renuncia es una reacción del trabajador ante el incumplimiento sistemático del empleador respecto de las obligaciones que le corresponden de acuerdo con la ley, el contrato de trabajo, el reglamento de trabajo, la convención colectiva, el pacto colectivo, etc., esa renuncia debe necesariamente ser motivada, salvo que el trabajador no esté interesado en reclamar el pago de la indemnización que tarifa la ley para los casos de despido indirecto o auto despido.

Frente a la mañosa costumbre que tienen algunos empleadores de forzar al trabajador, al momento de su vinculación a la empresa, a suscribir su carta de renuncia dejando en blanco el espacio correspondiente a la fecha de terminación del contrato de trabajo, con el fin de hacerla valer después, es necesario subrayar aquí que la ley prohíbe y sanciona dicha práctica por fraudulenta y perversa.

Es de anotar que lo que se viene de decir aplica tanto para los trabajadores del sector privado como para los servidores públicos. Al respecto de éstos últimos, vale recoger aquí lo que prevé en este mismo sentido el Decreto 1083 de 2015: el cual establece: 

ARTÍCULO 2.2.11.1.1 Causales de retiro del servicio. El retiro del servicio implica la cesación en el ejercicio de funciones públicas y se produce por:

(…)

3) Renuncia regularmente aceptada. (…) 

ARTÍCULO 2.2.11.1.2 Renuncia. Todo el que sirva un empleo de voluntaria aceptación puede renunciarlo libremente.

ARTÍCULO 2.2.11.1.3 Características. La renuncia se produce cuando el empleado manifiesta por escrito, en forma espontánea e inequívoca, su decisión de separarse del servicio.

(…) 

ARTÍCULO 2.2.11.1.7 Renuncias prohibidas. Quedan terminantemente prohibidas y carecerán de absoluto valor las renuncias en blanco, o sin fecha determinada, o que mediante cualquiera otra circunstancia pongan con anticipación en manos de la autoridad nominadora la suerte del empleado.

Así las cosas, el retiro del servicio del servidor público se puede producir por renuncia regularmente aceptada.

Se concluye entonces que quien acepte un empleo de manera voluntaria puede renunciar a éste libremente; la cual será aceptada en la medida en que sea libre, espontánea e inequívoca.

Sobre este tema ha dicho el Departamento Administrativo de la función pública lo siguiente: “ (…) Teniendo en cuenta lo anterior, puede inferirse que la renuncia a un empleo es un acto unilateral, libre y espontáneo del servidor público, mediante el cual éste expresa su voluntad de dejar el cargo que ocupa, para que la Administración aceptando esa solicitud lo desvincule del empleo que viene ejerciendo, en ese sentido, se precisa que la renuncia a un empleo no debe motivarse. (…)”

Para terminar, es preciso recordar que el artículo 27 del Decreto ley 2400 de 1968. “Por el cual se modifican las normas que regulan la administración del personal civil y se dictan otras disposiciones”, señala en su inciso tercero:

La providencia por medio de la cual se acepta la renuncia deberá determinar la fecha de retiro y el empleado no podrá dejar de ejercer sus funciones antes del plazo señalado, so pena de incurrir en las sanciones a que haya lugar por abandono del cargo. La fecha que se determine para el retiro no podrá ser posterior a treinta (30) días después de presentada la renuncia; al cumplirse este plazo el empleado podrá separarse de su cargo sin incurrir en abandono del empleo.

(Departamento Administrativo de las Función Pública Concepto del 23 de mayo/ 2016)

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Una opinión
  1. Fernando Garcia dice:

    Tenga en cuenta que hay personas mañosas, que simulan enfermedades para que la empresa no termine el contrato, sea por la labor contratada,termino fijo o indefinido cuando existe una investigación disciplinaria y la empresa jurídicamente tiene el derecho por decisión de un juez. Lo digo con conocimiento de causa. Gracias

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