Derechos del donatario cuando la cosa donada como remuneración de servicios resulta evicta

Toda vez que el objetivo de una donación remuneratoria es pagar los servicios que fueron prestados por el donatario al donante, es apenas lógico que la cosa donada efectivamente tenga el valor que representan dichos servicios, para que se entienda que con la donación se retribuye tal acto, cuestión que no se verifica cuando una vez donada la cosa esta resulta evicta.

Por la evicción hay una privación de la cosa donada, por parte de un tercero, privación que puede ser parcial o total, pero que en todo caso impide el goce pleno de esta; entonces, evicta la cosa  que se ha donado como remuneración al donatario por los servicios que este ha prestado ¿Qué derecho tiene el donatario en caso de evicción? ¿Tiene el donatario derecho a ejercer acción de saneamiento por evicción en contra del donante?

Cuando la cosa es donada como remuneración por unos servicios, y resulta evicta, el donatario no tiene acción de saneamiento contra el donante, de conformidad con lo señalado en el inciso primero del artículo 1480 del código civil, el cual señala lo siguiente:

“Las donaciones con causa onerosa no dan acción de saneamiento por evicción, sino cuando el donante ha dado una cosa ajena, a sabiendas”.

Es claro entonces, que el donatario a quien se le ha donado una cosa en remuneración por sus servicios, si sufre evicción de lo donado, no tiene derecho a ejercer acción de saneamiento por evicción, pero, si tiene derecho a exigir de parte del donante el pago de los servicios que se pretendieron pagar con la donación.

Ahora, si evicta la cosa donada en calidad de remuneración, con anterioridad fue aprovechada por el donatario, es decir, que este antes de la privación del goce se aprovechó de los frutos ¿también hay lugar a exigir de parte del donante pago de los servicios que se pretendieron pagar con la donación?

Si el donatario se aprovechó de los frutos de la cosa, y en dicho beneficio se observa la compensación de los servicios que se pretendieron pagar por la donación, una vez evicta la cosa, no habrá lugar a exigirle al donante el pago de los servicios prestados, ya que hubo compensación con los frutos que fueron disfrutados.

En conclusión solo surge el derecho a exigir el pago de los servicios prestados al donante cuando la cosa resulta evicta, si el donatario no tuvo provecho alguno de los frutos de esta, o si teniéndolo estos no compensan lo servicios que se pretendieron remunerar con la donación.

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