Destrucción o pérdida de la cosa hipotecada

La hipoteca es muy similar a la prenda pues se da un bien para garantizar el cumplimiento de una obligación, la gran diferencia entre estos dos tipos de contratos accesorios radica en que, en la hipoteca se da en garantía un bien inmueble, mientras que en la prenda una cosa mueble,  por otro lado también se diferencia el contrato de hipoteca al de prenda, que en este último es un requisito para el perfeccionamiento del contrato la entrega de la cosa.

Si de contrato de hipoteca estamos hablando el bien hipotecado permanece en poder del deudor, es decir, que el hecho de que se hipoteque por ejemplo la casa donde vivimos no quiere decir que hay que dejar de habitarla, a diferencia de la prenda el contrato de hipoteca se perfecciona con la suscripción de la escritura publica  por las partes y por el correspondiente registro de dicha escritura, es decir, que no es necesaria la entrega del bien.

Se pensaría que cuando el bien inmueble dado en hipoteca se destruye el contrato termina, sin embargo el acreedor tiene derecho a que se le de otra seguridad equivalente, es decir, de un valor similar al bien sobre el cual se constituyó la hipoteca, de igual forma cuando el inmueble se deteriora de tal forma de no bastar para la seguridad de la deuda, el acreedor tendrá derecho a pedir el mejoramiento de la hipoteca o que se le otorgue otra similar.

Si la cosa hipotecada se destruye o se deteriora, y en virtud del derecho que tiene el acreedor a la mejora o cambio de la cosa hipotecada la exige, pero el deudor se niega al cambio o a la mejora ¿Qué le asiste al acreedor en esta situación?

En caso de que al deudor cuando por perdida o deterioro del bien inmueble hipotecado, se le haya solicitado mejorar la hipoteca y no lo efectúe, nace la facultad para el acreedor de demandar el pago de la deuda de manera inmediata, independientemente de que el plazo se haya vencido o no, de conformidad con lo señalado en la parte final del artículo 2451, el cual señala lo siguiente:

Si la finca se perdiere o deteriorare, en términos de no ser suficiente para la seguridad de la deuda, tendrá derecho el acreedor a que se mejore la hipoteca, a no ser que consienta en que se le dé otra seguridad equivalente; y en defecto de ambas cosas, podrá demandar el pago inmediato de la deuda líquida, aunque esté pendiente el plazo, o implorar las providencias conservativas que el caso admita, si la deuda fuere ilíquida, condicional o indeterminado”.

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