El consignatario puede descontar el impuesto a las ventas que pague en el desarrollo del contrato de consignación

Cuando el consignatario recibe productos de parte del consignante, puede incurrir en ciertos costos y gastos por los que paga un impuesto a las ventas, impuesto a las ventas que puede ser solicitado como descontable por el consignatario.

La Dian es de la opinión que los gastos de reparación y mantenimiento de los productos, bienes o activos objeto de consignación, corren por cuenta y riesgo del consignante propietario del bien, por lo que no acepta que el consignatario los utilice como costo, deducción y mucho menos que descuente el Iva pagado en ellos.

Ese criterio se ve soportado en lo dispuesto por el artículo 3 del decreto 1514 de 1998 al referirse en el sentido que “Si el mandatario adquiere bienes o servicios en cumplimento del mandato, la factura deberá ser expedida a nombre del mandatario.

Para efectos de soportar los respectivos costos, deducciones o impuestos descontables, o devoluciones a que tengan derecho el mandante, el mandatario deberá expedir al mandante una certificación donde se consigne la cuantía y concepto de estos, la cual debe ser avalada por contador público o revisor fiscal, según las disposiciones legales vigentes sobre la materia….”

No obstante lo anterior, la sección cuarta del consejo de estado en sentencia 15146 del 26 de junio de 2008, con ponencia del magistrado Héctor J. Romero Díaz tiene opinión distinta y considera que bajo determinados criterios, el consignante puede descontar el Iva que pague por los conceptos que hoy nos ocupa:

Si el consignatario, salvo estipulación en contrario, está facultado para vender las cosas a un precio mayor al acordado, también está autorizado para efectuar las conductas que requiera para el efecto, como arreglar o mejorar la cosa recibida de manera tal que quede habilitada para desempeñar el uso o trabajo que le es propio, e incluso, aquellos que la hagan más atractiva a la posible clientela.

Si en virtud del contrato el consignatario puede hacer suyo el mayor valor de la venta y si para lograr éste debe realizar actividades que suponen gastos como es la reparación y adición de repuestos y piezas, tales erogaciones no sólo son necesarias sino que tienen relación causa - efecto con el ingreso en la medida que permitan que el bien no sólo se venda, sino que se enajene por un precio mayor al acordado, diferencia que constituye para el consignatario la base gravable del IVA por el servicio prestado (artículos 420[parágrafo], 438, 456 y 457 del Estatuto Tributario).

A su vez, el artículo 107 del Estatuto Tributario establece que las expensas necesarias son deducibles, siempre que tengan relación de causalidad con las actividades productoras de renta y que sean necesarias y proporcionadas de acuerdo con cada actividad. La necesidad y proporcionalidad de las expensas se determinar con criterio comercial, teniendo en cuenta las normalmente acostumbradas en cada actividad y con las limitaciones de ley.

Si el consignatario pagó el IVA por bienes y servicios gravados, que incorporó al bien enajenado, sí tiene derecho al descuento conforme los artículos 485, 488 y 496 del Estatuto tributario, siempre y cuando los hubiera realizado por su cuenta, pues, si quien los sufragó fue el consignante de un activo fijo, no responsable del IVA, el valor del impuesto es llevado al costo y disminuye su ganancia.

De tal manera que en la medida en que el consignatario cumpla con los criterios y supuestos señalados en la sentencia transcrita, puede descontar el Iva que page en los costos  y gastos incurridos en el mantenimiento y reparación de los bienes entregados en consignación, y por extensión se debe concluir que también podrá declarar en el impuesto de renta dichos costos y gastos.

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