El contador público tendrá que reinventarse para sobresalir en el medio actual

El ejercicio de la profesión de contador público, atraviesa o siempre ha atravesado una situación difícil, y para salir de ella habrá el contador público tendrá que reinventarse.

Existe una situación muy difícil en el campo laboral del contador público, básicamente por los bajos niveles de remuneración.

La gran mayoría de los cargos ocupados por contadores públicos tienen una remuneración preocupantemente baja, incluso inferior a cargos desempeñados por técnicos o tecnólogos.

Para aspirar a un salario medianamente decente, hay que acreditar ser bilingüe, tener como mínimo un postrado, dominar una gran cantidad de herramientas, tener muchos años de experiencia; requerimientos que harían suponer una remuneración elevada, pero no es así.

La constante son bajos sueldos y altas exigencias.

Lo grave de la situación no es el problema en sí que ya es grave. Lo grave del asunto es que parece que el contador púbico y sus agremiaciones no han hecho conciencia de esa situación, primer paso para buscar una solución.

Si no somos consientes del problema no podremos aspirar a una solución, y entre tanto las condiciones se seguirán deteriorando.

Hoy, acceder al título de contador público no garantiza nada, sólo la facultad de dar fe pública. Si el contador público no se reinventa así mismo, difícilmente podrá sobresalir en este desmejorado medio.
El contador público tendrá que hacer un cambio profundo tanto en su formación como en su mentalidad. Debe dejar de ser esa persona pasiva, técnica, debe ser una persona proactiva, innovadora, atrevida, dinámica, inconforme, exigente, visionaria.

Se requiere un cambio profundo en la mentalidad del contador. No sólo se requiere de un contador que sea capaz de llevar una contabilidad, de diligenciar unas declaraciones tributarias o entregar reportes financieros. Se requiere de un contador propositivo, que busque encarecidamente el desarrollo y progreso de la profesión. Que esté comprometido consigo mismo, con los colegas, con la profesión.

Si el contador público sigue siendo esa persona relegada en la última oficina de la empresa trabajando hasta de noches y domingos, esa persona que no es valorada por nadie en la empresa, seguiremos en la misma situación.

Claro, esto tendrá que venir de las bases, de los docentes mismos, de las facultades de contaduría, de las agremiaciones y de la misma junta central.

El cambio no va a venir de las empresas, el cambio debe venir de cada contador, de cada agremiación, de cada universidad.

Históricamente se ha formado un contador para lo que es hoy, pero los resultados no son para nada halagadores; es hora de formar un contador para que desempeñe otro rol en la sociedad, y que implique un cambio en el desempeño de la profesión, un contador que además de servir a la sociedad, consiga para sí una mayor compensación en los diferentes aspectos.

La remuneración no es otra cosa que el valor que la sociedad le da a un producto, bien o servicio, y en este caso al contador público, de modo que para cambiar esa remuneración hay que conseguir que la sociedad vea o encuentre más valor en el contador, y es un hecho que como están las cosas actualmente, la sociedad no está dispuesta a pagar más por lo que ofrece un contador, de modo que no hay otra opción que reinventar al contador actual en un contador que mañana se valore más.

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Una opinión
  1. jesus dice:

    De que esta profesion es sacrificada y mal remunerada es cierto, de que hay demasiados contadores en el mercado laboral tambien es cierto, esto de la oferta y la demanda laboral reduce la posibilidad de tener una buena remuneracion, lo que si es verdad es que las empresas no saldrian adelante sin un buen contador.

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