El CREE ¿Un nuevo impuesto?

El artículo 20 de la ley 1607 creo el nuevo impuesto sobre la renta para la equidad CREE al disponer:

“Artículo 20. Impuesto sobre la Renta para la Equidad (CREE). Créase, a partir del 1º de enero de 2013, el Impuesto sobre la Renta para la Equidad (CREE) como el aporte con el que contribuyen las sociedades y personas jurídicas y asimiladas contribuyentes declarantes del impuesto sobre la renta y complementarios, en beneficio de los trabajadores, la generación de empleo, y la inversión social en los términos previstos en la presente ley…”

Pero ¿cómo saber si estamos frente a un nuevo impuesto? La corte constitucional ha dados los parámetros para determinar si él CREE es o no un nuevo impuesto. Hemos tenido casos de referencia  como el del GMF (sentencia C-992 de 2001), el impuesto de registro (sentencia C-219 de 1997), el nuevo impuesto al patrimonio (sentencia C-243 de 2011) que nos permiten inferir el parámetro de medición de la corte para establecer  si se trata de un nuevo tributo. El método es analizar los antecedentes, sus características y sus elementos.

Si bien la taxonomía del  CREE es similar a la del impuesto sobre la renta y complementarios no se puede de ninguna manera definir como iguales. Pues, los elementos del CREE son distintos de los del impuesto de renta. La base gravable del CREE se determina de forma particular, los sujetos pasivos son diferentes a los del impuesto de renta, en el impuesto de renta y complementarios existen regímenes especiales al igual que rentas brutas y liquidas especiales como no sucede con el CREE. Estos son algunos parámetros que nos permiten garantizar a los lectores que nos encontramos frente a un nuevo impuesto a las ganancias, de taxonomía similar al impuesto sobre la renta y complementarios.

Ahora bien, ¿de qué sirve saber si es o no un nuevo impuesto? La respuesta tiene dos grandes grupos,  i) los que establecieron contratos de estabilidad jurídica, pues si se concluye que no se trata de un nuevo impuesto, no estarían sujetos  al CREE y ii) los contribuyentes que posean beneficios fiscales (por ejemplo los cobijados por ley 1429 de 2010) pues si concluyen  que se trata de un mismo impuesto podrían invocar el principio de confianza legítima.

Por último, dependiendo de la cantidad de trabajadores que posea una empresa,  no tendría sentido invocar el contrato de estabilidad jurídica suprimiendo la exoneración de aportes.

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