El CTCP y el sistema tributario

Por disposición de la ley 1314 de 2009, la cual en su artículo 8 numeral 6 estipulo la creación de comités técnicos ad-honorem, se crearon siete comités dentro de los cuales se encuentra el de expertos tributaristas, conformado por un grupo selecto de expertos en la materia y otros más miembros de entidades oficiales que tienen voz pero no voto dentro del mismo[1]. Presidido por el Dr. Carlos Alberto Espinoza Reyes.

Pues bien el año pasado antes de la divulgación de la reforma tributaria  dicho organismo emitió  el denominado “informe del estudio para identificar los impactos en el impuesto sobre la renta que se derivaran de la convergencia plena a Niif”  bajo el supuesto de que las normas contables actuales, con incidencia fiscal, se mantienen vigentes solo para efectos tributarios.

A través de ese informe se hace un repaso sobre las implicaciones de mantener la vigencia de las normas contables actuales para efectos tributarios aun cuando entre a aplicarse NIIF plenas,  el  informe diagnostica:

            i.        De los ajustes a los activos y pasivos que se derivan de aplicar la NIIF 1, puede resultar una ganancia o una pérdida que debe reconocerse dentro del patrimonio.

         ii.        En el caso de una ganancia, a menos que una norma legal indique lo contrario, la misma es susceptible de distribuirse a los propietarios.
        iii.        En el caso de una pérdida, la misma puede ser enjugada con ganancias acumuladas, a menos que una norma legal lo prohíba u ordene un tratamiento diferente. Las ganancias acumuladas utilizadas para absorber dicha pérdida, pueden comprender utilidades gravables y/o no gravables para los propietarios del negocio en caso de distribuirse.
          iv.        La base de tributación en el caso de la venta de las acciones o las cuotas partes de interés social, se verá afectada en cualquiera de los dos casos.

Ahora, considerando las normas tributarias antes transcritas, los siguientes son los impactos en el impuesto sobre la renta que se derivarían de las decisiones respectivas:

    v.         Distribuir la ganancia, causaría el impuesto sobre los dividendos en los términos del ET. Esto, por cuanto dicha ganancia no ha sido declarada ni ha tributado en cabeza de la sociedad.

Lo relevante aquí es que no tiene sentido gravar una ganancia que proviene únicamente de cambios en las políticas contables (y no de transacciones con terceros) y que, consecuentemente, en términos generales, nunca afectará la base gravable del impuesto sobre la renta de la entidad.

vi.         Enjugar la pérdida, por su parte, puede absorber ganancias acumuladas que de distribuirse causarían impuesto de renta en cabeza de los propietarios. En este caso, el fisco vería disminuidos sus recaudos por una pérdida en la que algunos de sus componentes, en términos generales, nunca afectarán la base gravable del impuesto sobre la renta de la entidad.
vii.         Al vender las acciones o cuotas partes de interés social, la ganancia resultante del ajuste contable mencionado anteriormente constituiría un mayor valor de la base gravable de la venta, generando, posiblemente, un mayor impuesto de renta a cargo del socio respectivo. Mayor impuesto que, como se dijo anteriormente, se derivaría de cambios en políticas contables.

En el caso de la pérdida tendríamos el caso contrario, es decir, esta disminuiría el valor intrínseco de la acción y, consecuentemente, su precio de venta fiscal.[2]

Como se puede observar, aun con el artículo 165 de la ley 1607 de 2012, no se reconoce una verdadero entendimiento de las implicación fiscales de la aplicación de las Niif.  Concluye el informe con dos recomendaciones.

La primera  reconocer la ganancia o la pérdida en la cuenta de revalorización del patrimonio, de tal forma que queden cobijadas por el tratamiento fiscal señalado por el artículo 273 ET “Revalorización del patrimonio”.

La segunda, migrar hacia un sistema de tributación dual, a partir del cual se establezca una tarifa de impuesto de renta para los dividendos, la cual se aplicaría sobre todas las utilidades distribuidas independientemente de que estas hayan tributado o no en cabeza de la sociedad.

En ambas habrá que realizar una modificación a los artículos del estatuto tributario para concordar plenamente con el objetivo (Artículos 48, 49 y 273)

[1] Reglamento general comités técnicos.

[2] Informe comité de impuestos.

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