El derecho al reajuste de la pensión por inclusión de nuevos factores salariales no prescribe

Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia: “No existe un principio de razón suficiente para seguir sosteniendo la prescriptibilidad del reajuste por inclusión de nuevos factores salariales.”

Como algunos lectores lo recordarán, hasta el año 2003 la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia mantuvo  el criterio de que  la pensión podía ser reajustada en cualquier momento como consecuencia de la inclusión de factores salariales no incorporados a la base de liquidación al momento de su reconocimiento, pues respecto de dichos factores salariales no operaba el fenómeno de la prescripción.

Sin embargo, esa posición de la Corte fue recogida por la Corporación mediante sentencia del 15 de julio de 2003, rad. 19557, en la cual pasó a adoctrinar que dicha acción y el derecho que le da sustento, es susceptible de verse afectada por el fenómeno de la prescripción extintiva, de conformidad con los arts. 151 del C.P.T. y 488 del C.S.T.

Para adoptar ese cambio de jurisprudencia la Corte consideró que como los derechos crediticios emanados de una relación de trabajo prescriben, eso implicaba la imposibilidad de considerarlos para cualquier efecto jurídico, incluido  la reliquidación de las pensiones, y por tanto  «lo lógico y legal es que al producirse la prescripción de la acción personal del trabajador respecto de acreencias laborales o de algunas de ellas, los derechos que ellas comportan se extingan».

Eso, puesto en términos bien sencillos significa que como el derecho a reclamar el pago de un concepto salarial o prestacional (horas extras o cesantías, por ejemplo) prescribe al cabo de los tres años de haberse causado, lo lógico es que una vez prescribe el derecho a reclamar, los derechos que ellos representan se extingan, lo cual hace que no se puedan utilizar para ningún efecto jurídico, como sería revalorizar la pensión.

Vale la pena hacer aquí un paréntesis para recordar que en materia laboral los derechos salariales, prestacionales, indemnizatorios, etc., no prescriben, la que prescribe es la acción, o sea el derecho a reclamar judicialmente el pago de tales beneficios.  Veamos un ejemplo: si el empleador no le pagó al trabajador la prima de servicios de junio de 2012 y éste no reclamó, el derecho al pago de esa prima aún se mantiene, no se ha extinguido, así hayan pasado 4 años, lo que le prescribió al trabajador fue el derecho a acudir a la justicia en procura de que se obligue al empleador a pagarle dicha prestación. Técnicamente se dice que la obligación del empleador dejó de ser exigible judicialmente y pasó a ser una obligación natural.

Cerramos el paréntesis y volvemos al tema central de esta columna.

Siguiendo con los argumentos que utilizó la Corte para asentar que no es posible utilizar tardíamente unos factores salariales para reajustar la pensión, veamos como discurrió la Corporación  en ese momento:

“(…) No aparece entonces razonable afirmar la extinción de los créditos sociales del trabajador por efectos del acaecimiento de la prescripción al haberse cumplido el plazo trienal establecido por la ley y, a la vez, sostener su vigencia por constituir parte de la base económica de la prestación pensional. Lo lógico y legal es que al producirse la prescripción de la acción personal del trabajador respecto de acreencias laborales o de algunas de ellas, los derechos que ellas comportan se extingan y que no sea posible considerar su existencia para ningún efecto jurídico, dado que al desaparecer del mundo jurídico entran al terreno de las obligaciones naturales que, como es sabido, no tienen fuerza vinculante.

“(…) Y es que, se insiste, fijado el monto de la pensión surge para el pensionado el derecho a que éste sea reliquidado por  desconocerse algunos de los componentes que constituyeron su base, pero tal reconocimiento está sujeto a la existencia del derecho de crédito que comporta; de tal suerte que, extinguido éste por prescripción no es posible volver a hacerle producir efectos jurídicos.

La anterior doctrina, se mantuvo intacta y vigente hasta junio de 2016.

En efecto, mediante sentencia SL8544-2016 - Radicación n. 45050 – del 15 de junio de 2016, M.P. Clara Cecilia Dueñas Quevedo, la Corte rectificó la postura que traía desde 2003, aduciendo esta vez “la existencia de renovados y sólidos argumentos en contra del criterio vertido en la sentencia CSJ SL, 15 jul. 2003, rad. 19557, y en favor de la tesis de la imprescriptibilidad del derecho al reajuste pensional por inclusión de nuevos factores salariales (…)”

Y más adelante agregó:

Aunque podría sostenerse que al prescribir los derechos crediticios que emanan de las relaciones de trabajo, éstos desaparecen del mundo jurídico y, por ello, no pueden ser tenidos en cuenta para otros efectos legales, incluidos los pensionales; tal tesis presenta el serio inconveniente de no distinguir y ofrecer un tratamiento particular a dos cuestiones que son bien diferentes: (i) el salario como retribución directa del servicio en el marco de una relación de trabajo, y (ii) el salario como elemento o factor establecido por la ley para la liquidación de las pensiones.

En la primera hipótesis, es claro que el salario constituye un derecho crediticio sujeto a las reglas generales de prescripción previstas en los arts. 151 del C.P.T., 488 del C.S.T. y 41 del D. 3135/1968; en la segunda, el salario se redimensiona y adquiere otra calidad, pues deja de ser un derecho patrimonial y se convierte en un elemento jurídico esencial de la pensión.

Naturalmente, esta reconsideración del salario como elemento jurídico consustancial de la pensión, apareja su  imprescriptibilidad, pues ya deja de ser un referente aislado para integrarse en la estructura de la prestación pensional y formar con ella un todo indisoluble.

Por lo demás, esta visión del salario y su papel en la consolidación de la pensión, empalma perfectamente con el pensamiento de la Sala en el sentido que los elementos consustanciales a la prestación pensional no prescriben y, por este motivo, pueden ser revisados judicialmente en cualquier momento. Así, se ha dicho jurisprudencialmente que aspectos tales como el porcentaje de la pensión, los topes máximos pensionales, los linderos temporales para determinar el IBL y la actualización de la pensión, no se extinguen por el paso del tiempo, pues constituyen aspectos ínsitos al derecho pensional (CSJ SL, 19 may. 2005, rad. 23120; CSJ SL, 5 dic. 2006, rad. 28552; CSJ SL, 22 ene. 2013, rad. 40993; CSJ SL6154-2015).

En este orden de cosas, debe entenderse que así como no son susceptibles de desaparecer por prescripción extintiva esas cuestiones innatas de la pensión, tampoco deben serlo los factores salariales, pues tanto unos como otros son elementos estructurales y definitorios de la prestación, por manera que, en la actualidad no existe un principio de razón suficiente para seguir sosteniendo la prescriptibilidad del reajuste por inclusión de nuevos factores salariales.

Como puede advertirse, ahora la Corte distingue el salario como retribución directa del servicio, del salario como factor integrante de la base de liquidación de la pensión, y a partir de esa distinción sentencia: como retribución del servicio puede ser afectado por la prescripción; como factor integrante de la base para la liquidación de la pensión es imprescriptible.

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