El despido indirecto o autodespido, un vistazo a esta figura

El contrato de trabajo, al igual que ocurre con los demás contratos, puede terminar antes de la fecha inicialmente prevista para su finalización, ya sea por mutuo acuerdo de las partes, o por decisión de una de ellas, y en uno y otro caso con base en una justa causa o sin ella.

Cuando la decisión de terminar el contrato la toma el empleador se habla de despido; y cuando es el trabajador quien la  toma, renuncia.

Sin embargo, hay casos en que se habla de despido a pesar de que la decisión de terminar el contrato la toma el trabajador, no porque éste esté despidiendo al empleador, cosa jurídicamente imposible, sino porque el trabajador se despide a sí mismo.  En este caso se habla de autodespido o despido indirecto.

La figura del despido indirecto tiene aplicación en aquellos casos en que el trabajador se ve forzado a terminar anticipadamente el contrato de trabajo debido a que el empleador ha incurrido en conductas irregulares que impiden que éste se siga ejecutando, bien sea por incumplimientos en el pago de los derechos laborales del asalariado, o por constituir agresiones de carácter físico o moral a la integridad del trabajador, o por violaciones a la ley penal como sería el caso de que en la empresa se estuvieran desarrollando  actividades delictuales.

Así pues, para que esta modalidad de despido produzca los efectos que la ley ha previsto para ello, es necesario que el mismo obedezca a motivos objetivamente graves, capaces de dar al traste con el contrato. O sea que no es cualquier motivo el que puede derrumbar el proceso. Y para no dejar al capricho del trabajador la calificación de esos motivos, la ley ha hecho un listado de éstos, los cuales están relacionados en la parte b) del artículo 62 del Código Sustantivo del Trabajo.   Pero la ley ha ido más allá y  ha previsto que además de esos motivos definidos por ella, las partes puedan de común acuerdo establecer otros, a condición de que se consagren  en el contrato de trabajo, en la convención colectiva, en el reglamento interno de trabajo,  en el pacto colectivo,  etc.

Lo anterior significa que el trabajador que pretenda “autodespedirse” deberá previamente verificar que el motivo o los motivos que se propone invocar como fundamento de su decisión estén consagrado en la ley o en el contrato de trabajo, en  la convención colectiva, en el reglamento interno de trabajo, etc., como justas causas de terminación del contrato de trabajo, pues él no puede erigir en justa causa una conducta del empleador no consagrada  como tal en la ley o en dichos convenios.

De modo pues que si el trabajador se equivoca al hacer esa constatación y termina aduciendo como causal de terminación del contrato una  o varias causales distintas de las establecidas en la forma ya dicha, fracasará en su empeño de obtener el pago de la indemnización correspondiente.

Pero si acierta en ese ejercicio y comprueba que el hecho que lo induce a autodespedirse casa perfectamente en la norma legal o contractual, convencional, etc. correspondiente,  podrá aspirar válidamente a que el empleador sea forzado por la justicia a pagarle la indemnización que tarifa la ley (o la convención, o el pacto colectivo, etc., según sea el caso,) para los eventos de terminación del contrato de trabajo por despido sin justa causa. El ejercicio consiste en verificar que el hecho real, el que ha ocurrido,  coincida con el hecho que contempla  la norma.

En importante advertir que al trabajador le asiste la obligación de comunicarle por escrito al empleador su decisión de dar por terminado el contrato de trabajo,  indicándole de manera clara y precisa los motivos por los cuales toma esa decisión. Aquí vale subrayar que no es suficiente hablar en términos generales de los motivos, sino que es necesario indicarlos de manera puntual.  El juez, por ejemplo, no daría por satisfecha esa obligación si el trabajador se limitara a decir en su carta de autodespido que el empleador viene incurriendo en prácticas propias de acoso laboral, o que le ha faltado al respeto, o que es perseguido por el jefe. No, el trabajador tiene la obligación de relatar, en forma breve pero precisa, cuáles son esos comportamientos abusivos del empleador, cuáles son esos incumplimientos, etc., señalando el día (y de ser posible la hora) en que ocurrieron esos hechos reprochables.

Y durante el trámite del proceso que deberá adelantar el trabajador  ante la justicia ordinaria laboral, deberá probar debidamente los hechos causantes de su retiro de la empresa por  culpa del empleador. Habrá casos en que le bastará con enumerarlos, como sería el de la falta de pago de los salarios, o de la omisión de la consignación de las cesantías, en los cuales la carga de la prueba se le traslada al empresario, pero en tratándose de acosos, irrespetos o actos abusivos y otros afines, la carga de la prueba la conserva el trabajador.

Con los elementos dados podemos entonces concluir que el AUTODESPIDO  O DESPIDO INDIRECTO es la facultad que le confiere la ley al  trabajador para poner fin al contrato de trabajo, en los casos en que el  empleador ha incurrido en una o varias de las causales que consagra la ley laboral, la convención colectiva de trabajo, el contrato de trabajo, el pacto colectivo, etc., como justas causas para la terminación del contrato, originando para el trabajador el derecho a reclamar el pago de la indemnización que contempla la ley para el despido sin justa causa.

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

3 Opiniones
  1. erika dice:

    Buena noches. Hace tres meses sufro una cervicalgia producida en mi lugar de trabajo, la empresa no se hiso cargo en mandarme a la art correspondiente, mi enfermedad qe es cronica la trate por obra social, tube reposos y kinesiologia, ahora el problema es qe cuando regrese al trabajo el dueño me persigue pidiéndome qe me vaya qe renuncié,llegando a un arreglo no formal. Tratandome de inservible para su empresa y amenazándome con despedirme si vuelvo a ausentarme por temas de enfermedad. Esto lo puedo considerar para auto despedirme. La verdad no es nada placentero volver a mi rutina todos los días. Desde ya muchas gracias.

  2. Martha Borja dice:

    Buenas tardes, quisiera consultar lo siguiente, no sin antes agradecer la amable respuesta:

    Mi hija tuvo un bebe hace casi cuatro meses y al reingresar hoy a trabajar se encuentra con la noticia que no tiene puesto ni clientes; ella labora en una multinacional en calidad de vendedora y en su labor ella consiguio atraer clientes nuevos a la empresa y recuperar algunos perdidos, sin embargo al ella preguntar por sus clientes la respuesta es que estos son de la empresa y por ello, les corresponde a ellos decidir a quien los entrega.
    Fuera de ello, dejaron de pagarle las comisiones respectivas a incapacidades anteriores a su licencia de maternidad aduciendo que como ella no estaba trabajando no le correspondian, lo cual trajo una merma muy grande en su sueldo, pues las comisiones son las que aumentan este valor...y por ende, se vio igualmente afectado el monto del sueldo reportado a la EPS para pagar la licencia maternal.
    Ante todo esto, creemos que hay un acoso laboral para obligarla a renunciar pues no tiene ni siquiera un puesto de trabajo ya que el que utiizaba lo tiene otra persona. Es posible con estos antecedentes presentar la figura de AUTODESPIDO? que consejo u orientacion podrian darme para ella y si es menester hacer una demanda, pueden recomendarme algun profesional laboral para ello en la ciudad de Cali...

    Agradezco mucho su apoyo y ayuda en esto, pues ella necesita de su trabajo para sostener a su familiar.

    Mil gracias..y muchas bendiciones

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.