El efecto atracción de la marca personal

El objetivo de cualquier profesional, sea cual sea su trabajo, es conseguir ventas y generar beneficios con lo que hace. Más allá de que queramos ayudar a los clientes, ofrecerles el mejor servicio o nos alegremos de que sus resultados sean los mejores, al final lo que realmente importa es conseguir un beneficio con ello.

Con la marca personal se consiguen muchos beneficios. Pero no solo eso, sino que si establecemos una marca sólida los clientes vendrán a nosotros por ellos mismos, sin que tengamos que empujarlos a comprar nuestro producto o servicio asediándolos a correos y publicidad.

Diferencias entre las técnicas de venta push y pull

Anteriormente, las ventas se generaban con las denominadas técnicas push. Las técnicas de este tipo, como bien dice su nombre, lo que hacen es empujar al posible cliente para que compre tu producto. Anuncios en televisión, publicidad en redes sociales, banners, campañas de email marketing masivas, etc.

Esto ya no funciona como antes, porque todos estamos cansados del continuo bombardeo publicitario y nuestro cerebro parece haberse entrenado para omitir todo este tipo de mensajes. De hecho, nuestra propia vista ha aprendido a evitar prestar atención a los banners publicitarios, que ya identificamos sin tan siquiera saberlo.

Hoy en día lo que funciona y genera más beneficio son las técnicas pull, es decir, atraer al cliente a que compre el producto. Y ahí es donde entra en juego nuestra marca personal, ya que si conseguimos establecernos como una persona de referencia y a la que el resto recomiendan, los clientes vendrán a nosotros.

Tener una página web con contenido que los usuarios leen porque les parece interesante, escribir un ebook y distribuirlo gratuitamente demostrando que somos conocedores en profundidad de nuestra temática, dar conferencias en eventos o trabajar las redes sociales aportando contenido de calidad son técnicas que atraen.

A diferencia de las antiguas técnicas push, todo este trabajo de personal branding lo que hace es que nuestros posibles clientes se interesen por nosotros. Si quiero contratar a un director de marketing para mi empresa, ¿qué mejor que contratar a ese que dio esa magnífica conferencia y escribió un libro que me encantó? Desde luego, tiene mucha ventaja sobre cualquier competidor normal que intente conseguir que lo contraten con el clásico currículum vitae.

Cómo conseguir aprovechar la atracción de la marca personal

Una vez hemos atraído la atención de nuestros futuros posibles clientes, tenemos que terminar de convencerlos. Aunque hayamos escrito el mejor libro o dado la mejor conferencia, todavía no estarán completamente convencidos de que somos la persona adecuada para cumplir con sus necesidades.

Para ello, lo que debes hacer es tener preparado todo lo que ellos van a querer ver antes de que te lo pidan. No tengas un currículum, ten una página web en la que se vea tu trabajo y no digas cuál es tu profesión o lo que has hecho, muestra directamente tus proyectos.

Para todo esto, como ya hemos comentado en otro artículo, lo mejor es tener tu propio blog o página web. Al final, en él podrás demostrar todas tus habilidades, seguir convenciendo con tus artículos de que eres un experto y subir todos tus proyectos a la web para que cualquiera que quiera saber cómo trabajas pueda verlo.

En definitiva, la marca personal consiste en atraer, no en asediar. No fuerces las cosas, trabaja para que los clientes vengan a ti y no tengas que ir a buscarlos, ya que además de conseguir más y mejores clientes no tendrás que dedicar tanto tiempo a la captación de los mismos porque ellos vendrán a ti.

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