El equipo es el reflejo del líder

Un buen líder debe asegurarse que su equipo de trabajo refleje sus habilidades  de liderazgo. La calidad en el desempeño de sus colaboradores debe cumplir parámetros como adaptabilidad, flexibilidad, innovación, trabajo en equipo, responsabilidad y  valores éticos.

Cuando hay ausencia de liderazgo con una visión clara de la excelencia en el desempeño, los empleados trabajarán bajo estándares personales sin un rumbo fijo y haciendo lo que “pueden”, por eso es obligación del líder ser fuente de inspiración y guiarlos al resultado esperado, si éste no tiene la capacidad de hacerlo el equipo difícilmente llenará las expectativas, como dice el dicho popular “cuando un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo”.

En las empresas es muy frecuente que cuando un equipo de trabajo no cumple con las metas esperadas o hay serios problemas de convivencia, empiezan a evaluar casos individuales para detectar “la manzana podrida” y se olvidan del líder, siendo éste el primer responsable de todo lo que suceda al interior de su área, él debe estar informado de cada situación que se presente con su colaboradores tanto en lo laboral como en las relaciones con los demás integrantes del equipo, pues una diferencia “personal” entre dos integrantes puede significar que los procesos no fluyan adecuadamente. Por eso al líder le corresponde no solo tener claro hacia dónde quiere dirigir su equipo sino que debe convertirse en ese guía que direccione efectivamente el trabajo y  ayude a mediar en los inconvenientes de convivencia que se lleguen a presentar. Al cumplir con esto,  marca la diferencia en el manejo de equipos, pues se convierte en una figura de influencia y digna de imitar y no en el típico jefe que solo sabe dar órdenes, pero que no se preocupa por sus trabajadores como persona.

La influencia del líder se percibe rápidamente en un equipo de trabajo, desde la forma en que se relacionan  con los demás, como la eficacia para ejecutar sus funciones.  Cuántas veces hemos llegado a una oficina en donde saludamos y ni nos miran, o al solicitarles un servicio lo hacen como si nos estuvieran haciendo un “favor”, no porque sea la razón de ser de su trabajo,  estas actitudes, probablemente son el resultado de un liderazgo  pobre que no cuida de esos detalles que aunque parezcan insignificantes dan una imagen muy negativa. Si el líder es muy proactivo y siempre está en busca del mejoramiento continuo suele formar una imagen positiva de él a través de los logros y acciones de su equipo de trabajo.

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