El haber contraído matrimonio no es causal para negársele la sustitución pensional a hijo inválido, si la dependencia económica se mantiene

Existe en el imaginario colectivo la idea equivocada de que el hijo inválido que se casa pierde por ese solo hecho el derecho a la sustitución de la pensión o a la pensión de sobrevivientes en caso de fallecer el progenitor pensionado o cotizante.

Y esa percepción surge de la lectura equivocada que le dan al  artículo 47-c de la Ley 100 de 1993 que contempla como beneficiarios de la pensión de sobrevivientes a los hijos menores de 18 años, a los hijos mayores hasta los 25 años, incapacitados para trabajar por razón de sus estudios sí dependían económicamente del causante, y a “los hijos inválidos si dependían económicamente del causante, mientras subsistan las condiciones de invalidez”.  

Como puede observarse para el acceso a la pensión de sobrevivientes la norma en cita solamente les exige a los hijos inválidos dos condiciones:  a) que al momento del fallecimiento del causante dependieran económicamente de éste,  y b)  que la invalidez se mantenga.

Así pues, la norma no condiciona el otorgamiento de la pensión al hecho de que el hijo inválido no se haya emancipado ni excluye a los hijos cuya invalidez se produzca antes o después de emanciparse y ello, en palabras de la Corte Constitucional, “parece obvio ya que la filiación no desaparece por la mayoría de edad o por el matrimonio del hijo, y los deberes de la paternidad, por la propia naturaleza humana y de la familia, no caducan o se extinguen por el transcurso del tiempo. “

Precisa también la Corte que, “…así como los hijos emancipados quedan siempre obligados a cuidar a sus padres en la ancianidad y en todas las circunstancias de la vida en que necesitaren sus auxilios, conforme lo pregona el artículo 215 del Código Civil, la misma obligación corresponde a los padres frente a sus hijos, si sus condiciones se los permiten.

Y prosigue:

“Además, desde el punto de vista de los alimentos, el artículo 422 del CC, no deja duda en torno a que la inhabilitación del alimentario revive la obligación alimentaria, aún frente a eventos en que pueda haberse perdido debido a la mayoría de edad.

Consiguientemente, si el hijo emancipado es o queda inválido y pasa a depender económicamente de sus padres, no hay duda en punto a que está llamado a ser beneficiario de la pensión de sobrevivientes por el fallecimiento de estos en los términos del referido artículo de la Ley 100 de 1993…”

Y concluye:

“En conclusión, el matrimonio del hijo inválido no puede convertirse en un obstáculo para reconocer la sustitución pensional, pues la libre decisión de conformar familia no implica necesariamente una capacidad económica determinada. En consecuencia, la única razón válida que encuentra la Corte para que se niegue el reconocimiento o se extinga dicha prestación a los beneficiarios que consagra la última parte del literal c) del artículo 47 de la Ley 100 de 1993, es la independencia económica del hijo inválido o que haya cesado frente a éste la discapacidad.

Queda claro entonces que si muere el padre o la madre del discapacitado, éste tendrá derecho a reclamar la pensión de sobrevivientes  o la sustitución de la pensión, según sea el caso, sin importar para nada que  éste haya contraído matrimonio, con tal de que al momento de la muerte del causante dependiera económicamente de éste y que la discapacidad se mantenga. Queda claro también que el derecho del reclamante no se afecta si la discapacidad le sobrevino antes o después de haberse emancipado (casado), siempre y cuando haya seguido  dependiendo económicamente del causante o haya pasado a depender del mismo.

Quien desee profundizar más en el tema puede consultar la sentencia T-109/16 Referencia: expediente T-5.182.842. M. P.   Dr. Luis Guillermo Guerrero Pérez, del 4 de marzo de 2016.

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2 Opiniones
  1. Jose Villa dice:

    Independientemente de lo escrito pienso lo siguiente:
    1.- Que el hijo emancipado tenga hogar y se convierta en inválido y sus padres entren a ver por El y dicho hijo pase a ser dependiente de sus padres pensionados, veo lógico que les sea otorgada la sustitución pensional.

    2.- Pero que el hijo inválido que dependa económicamente de sus padres pensionados le de por conseguir cónyuge, me parece una barbaridad de descaro. Mejor dicho tras de cotudo inchado y con paperas. Le incrementa la carga a los pobres viejos. Muy conchudo.

    • Alonso Riobó Rubio dice:

      En principio su reparo al descaro del discapacitado que se casa sin contar con los ingresos suficientes para sostenerse él y sostener su propio hogar parece razonable. Pero si nos detenemos un poco en el análisis de la situación advertiremos que puede haber situaciones perfectamente entendibles. Veamos el caso de un joven que queda sordomudo pero el resto de su organismo funciona bien. Ese joven muy seguramente se enamorará y sentirá los mismos deseos y las mismas necesidades que sentimos los demás mortales. Aquí sería injusto que se le obligara a mantenerse célibe para poder acceder a la pensión de sobrevivientes. Y pienso que cualquier padre o madre con un hijo así, no le importaría sacrificarse con tal de que su hijo fuera feliz, así la naturaleza o la suerte se hubiesen empeñado en hacerlo infeliz. El amor de los padres da para todo, y qué bueno que en estos casos la ley esté de ese lado.

      Saludo,

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