El hecho que la factura haya sido recibida o emitida luego del cierre fiscal no necesariamente afecta la procedencia de los costos y deducciones

Es normal que algún proveedor envíe o emita una factura luego del cierre del periodo fiscal, lo que no hace improcedente el costo o gasto, según afirma una jurisprudencia del Consejo de estado del año 2011.

Es común que algunas empresas vendan productos en el mes de diciembre y por alguna razón sólo emiten la factura en enero del siguiente año,  de manera que una empresa causa su compra en un periodo y la otra causa la venta correspondiente en otro periodo distinto, práctica que de antaño la Dian ha rechazado por lo que muchas empresas deciden no recibir esas facturas con las implicaciones que ello conlleva.

La sección cuarta del Consejo de estado en la sentencia 18177 de 2011, con ponencia de la magistrada Martha Teresa Briceño se pronunció en los siguientes términos:

En relación con los demás costos, cuya procedencia reitera la actora en el recurso de apelación de manera general, conforme con el artículo 58 del Estatuto Tributario, según el cual las deducciones son aceptadas, para los contribuyentes que llevan contabilidad por causación, en el periodo en que se causen, y esto sucede cuando surge la obligación a cargo de la empresa de cubrir un pasivo que es real y cierto, para la Sala se debe aceptar parcialmente. Lo anterior por cuanto de la apreciación de las pruebas en conjunto, la Sala advierte de manera clara y evidente que algunas compras de bienes o la contratación de servicios fueron aprovechados durante el año 2004, como se vio en el primer punto. Para la Sala, la DIAN no podía rechazar la totalidad de los costos solicitados, por considerarlos estimados, pues en algunos casos existe certeza de su causación en el año gravable 2004, así las facturas hubieran sido emitidas o entregadas después del cierre fiscal, como suele suceder en la práctica comercial. Los costos que se aceptan en esta instancia son los siguientes, que corresponden a cuentas de "costos" y no "gastos" y aquellos respecto de los cuales no hay duda de que realmente fueron adquiridos en el año gravable 2004.

En primer lugar, la jurisprudencia reconoce que es una costumbre que no es extraña al normal desarrollo del comercio, y en segundo lugar, que en efecto los costos proceden en el año gravable en que se hayan causado como en efecto lo afirma el artículo 58 del estatuto tributario para el caso de los costos (lo mismo que el 59), y el 104 y 105 del mismo artículo para el caso de las deducciones.

Aquí lo importante es demostrar la acusación del costo o la deducción, y por supuesto, que corresponde a hechos reales.

La factura tiene como finalidad soportar el costo o la deducción en los términos del artículo 771-2 del estatuto tributario, y allí, aunque se exige la fecha de expedición, no manifiesta que debe corresponder con el periodo fiscal que se declara, puesto que lo importante aquí, a la luz de los artículos 58 y 104 del estatuto tributario, es que el costo se haya causado  en el periodo gravable declarado. La factura no tiene otra finalidad que probar que ese costo declarado sí existió, que fue real.

Por supuesto que tampoco se trata de presentar facturas con fechas muy posteriores, como por ejemplo 6 meses o un año después, puesto que esos lapsos de tiempo ya no se pueden justificar con la costumbre comercial, porque no lo es.

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