El IMAN deja sin efecto buena parte de las rentas exentas de las personas naturales

La implementación del IMAN con la ley 1607 de 2012, ha dejado sin efecto  parte de los beneficios tributarios diseñados por la ley para las personas naturales, especialmente en lo que tiene que ver con las rentas exentas, que son varias y muy importantes.

Para determinar la base gravable alternativa de una persona clasificada en la categoría de empleado, sólo se pueden restar o disminuir los conceptos que expresamente señala el artículo 332 del estatuto tributario, y allí no figuran las rentas exentas laborales del 25% a que hace referencia el artículo 206 del estatuto tributario, ni los aportes a cuentas AFC como tampoco los aportes voluntarios a pensión, ni otras rentas exentas como los derechos de autor, éstos último no sometidos a límite alguno.

Esas rentas exentas se pueden utilizar en la determinación de la renta ordinaria, para luego comparar el impuesto de renta resultante por el sistema ordinario con el impuesto de renta resultante con el IMAN, debiéndose  tributar con el más alto de los dos.

Naturalmente que si en el sistema ordinario no se utilizan las rentas exentas como los aportes voluntarios a pensión o a las cuentas AFC, el impuesto por el sistema ordinario podría resultar más elevado que el determinado por el IMAN, debiendo pagar un mayor impuesto, de manera que hasta aquí esas rentas exentas son de gran utilidad, puesto que permiten que el impuesto de renta por el sistema ordinario no supere el impuesto determinado  según el IMAN, y allí es donde se debe hacer una planeación de esas rentas exentas para no inmovilizar unos recursos en aportes voluntarios o cuentas AFC que luego se pierden pues harán que  el impuesto de renta determinado según  el sistema ordinario quede debajo del obtenido con el IMAN.

Por ejemplo, supongamos que el impuesto por el sistema ordinario sin utilizar cuentas AFC o aportes voluntarios a pensión suma $40.000.000 y por el IMAN arroja $30.000.000. Aquí se debe pagar el valor más alto, por lo que conviene utilizar algunas rentas exentas para bajar del impuesto por el sistema ordinario hasta los 30.000.000 que arroja el IMAN. Bajar el impuesto por el sistema ordinario a menos de 30 millones  tiene poco sentido, pues en todo caso se tributará sobre 30 millones, y el dinero que se utilice para una cuenta AFC o una aporte voluntario a pensión, “se pierde” pues no se  conseguirá  pagar un impuesto menor al determinado en el IMAN.

Esto nos lleva a manejar dos límites a la hora de planear las rentas exentas. El primer límite es el legal que fijan los artículos 126-1 y 126-4 del estatuto tributario, y el segundo límite es el que sea necesario para que el impuesto de renta por el sistema ordinario no resulte inferior al impuesto de renta determinado por el IMAN.

Antes de que se implementara el IMAN, muchas personas naturales pagaban muy poco impuesto a la renta gracias a que llevaban hasta el límite los aportes a cuentas AFC  y  los voluntarios a pensión, pero el IMAN llegó para acabar con esa estrategia, ya que con él el estado estableció un base mínima de tributación que impide utilizar el 100% de la rentas exentas, en  muchos casos ni siquiera el 50%.

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