El mito del lenguaje corporal

Si está leyendo este artículo, probablemente habrá, deseado saber lo que pensaba una persona cuando le hablaba, si un ser querido le escondía algo, o si sospechaba que le mentían pero no podía saber con certeza por qué.

El problema que surge cuando se despierta el deseo de estudiar el lenguaje corporal es que -con demasiada frecuencia- pensamos que será una vía directa a desentrañar todo lo que los demás nos esconden; que será capaz de detectar mentiras como si fuese un detective de película; y que logrará manipular a los demás controlando su voluntad a su antojo, detectando todos sus miedos y puntos débiles para imponer su autoridad sobre ellos. Ni hablar del éxito como seductores, negociantes y prácticamente cualquier rubro que involucre persuadir a otros de lo que queremos.

Nada más alejado de la realidad.

Imagine que un día se apunta a un gimnasio, con la esperanza de tener la capacidad física de un atleta olímpico. Por más que se esforce, las probabilidades de que llegue a ese nivel van más allá del simple esfuerzo y la dedicación diaria. La realidad es que tal hazaña es la combinación de una serie de factores que sumados a un riguroso y constante entrenamiento, le ayudan a llegar más lejos que al resto. Pero, ¿Qué sucede si no alcanza esa meta tan alta? ¿Terminará frustrado? ¿Sentirá que ha perdido el tiempo? Lo más probable (y deseable) es que no sea así. Aun cuando no sea un superatleta, de seguro contará con una mejor condición física que el hombre o mujer promedio. ¿No debería ser un motivo para alegrarse?

Lo mismo ocurre con el lenguaje corporal. Es posible que no se convierta en un detector de mentiras ambulante (Porque ni el mismo Paul Ekman, con 50 años de investigaciones científicas a sus espaldas, se considera tal), ni que logre “leer” la mente de las personas simplemente observando sus gestos; Pero más allá de estos “logros inalcanzables”, el estudio sistemático le permitirá ser más asertivo, convertirse en un comunicador más eficientes e incluso ser mejor persona. Podrá identificar hostilidades en los demás y ajustar su propia expresión corporal hasta que “pase la tormenta”; podrá entender mejor a sus familiares y amigos; estará convencido de proyectar su mensaje de la manera correcta, e incluso sabrá a ciencia cierta si le han entendido.

Existe la leyenda de la piedra filosofal, la cual guardaba el secreto de convertir el plomo en oro.  Uno a uno, aspirantes a alquimistas intentaban lograr tal transmutación. Se cree que sólo algunos lograron tal proeza… para luego darse cuenta que más que la transformación de un metal, habían logrado un cambio en ellos mismos… que iba más allá de ser ricos.  De la misma manera, cuando estudiamos comunicación no verbal empezamos buscando “superpoderes psíquicos” y terminamos siendo poderosos comunicadores.

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.