El pago de impuestos es una razón más para ser empresario y no asalariado

Cada vez que se acerca una reforma tributaria, es normal escuchar expertos diciendo que la reforma busca incrementar los impuestos a la clase media más no los grandes empresarios, lo cual es una realidad desde hace mucho tiempo y que sucede casi en todos los países capitalistas.

La clase media está compuesta básicamente por asalariados con altos niveles de ingresos, y son estos los que en proporción  a su ingresos, tienen que pagar más impuestos.

Para demostrar que los asalariados pagan más impuesto que los empresarios, haremos un pequeño ejercicio.

Supongamos una empresa y un asalariado, cada uno con un total de ingresos netos de $200.000.000.

Una empresa por regla general, no presenta una renta líquida superior al 20% de sus ingresos, por lo que podemos afirmar que en promedio y siendo muy optimistas, una empresa con ingresos de $200.000.000 determinará una renta líquida [descontando costos y deducciones procedentes] de $40.000.000.

Sobre esa renta líquida la empresa tributara un 33% a la tarifa vigente para el año gravable 2008, por lo que el impuesto de renta pagado por la empresa será de aproximadamente $13.200.000.
Veamos ahora cuanto paga el asalariado que obtiene los mismos ingresos que la empresa [$200.000.000].

A los asalariados no se les acepta ningún costo y casi ninguna deducción, y menos si devenga más de $90.000.000. El único beneficio son las rentas exentas y uno que otro ingreso no constitutivo de renta o ganancia ocasional que pueda tener si hace se acoge por ejemplo a los aportes voluntarios de pensión o a los ahorros en cuentas AFC.

Suponiendo que el asalariado realice una muy buena planeación tributaria e incluso declare deducciones a las que no tiene derecho, como es la regla general, es posible que la renta líquida gravable le quede en $100.000.000.

Si llevamos es renta gravable a la tabla para personas naturales, el impuesto a pagar será de aproximadamente 21.300.000, lo cual es casi el doble de lo que tributa una empresa con un nivel de ingresos igual, y eso que estamos asumiendo que el asalariado ha incluido costos improcedentes, porque si declarara lo legal, terminaría pagando una suma muy superior.

En este sencillo ejercicio, en el que no se ha profundizado nada en cuando a las obligaciones tributarias, es suficiente para demostrar a grandes rasgos que las empresas tienen una carga tributaria muy por debajo de la que tienen los asalariados. Si tiene dudas, puede hacer el ejercicio en casa y se dará cuenta por sí mismo de la cruda realidad.

Esta es una razón fuerte adicional para considerar más ser empresario que asalariado, puesto que el empresario además de ganar un poco más, paga menos impuestos.

Muchos han cuestionado esta inequidad pero poco o nada se puede hacer para remediarla puesto que los empresarios, principalmente los grandes, tienen suficiente influencia sobre el legislador para mantener la situación así, de modo que el camino más fácil y lógico no es tratar de luchar contra esa inequidad, sino pasarse al otro lado donde las cosas son mejores, es decir, dejar de ser asalariado y convertirse en un emprendedor, un empresario.

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