El problema de fondo no es que los políticos se roben la plata

Es un hecho innegable que en Colombia todo político es corrupto, desde el concejal del pueblo más pequeño hasta el mismísimo presidente, aunque algunos no roben por sí mismo sino por interpuesta persona, por las fichas claves que colocan aquí y allá, pero el problema de fondo no es que el político sea ladrón, el problema real y relevante, es que el político no tiene idea de nada, es un incompetente, un inútil a toda regla.

La corrupción es inherente a la política y a la gestión de los recursos del estado. La corrupción existe inlcuso en los países más desarrollados y los considerados más transparentes, de manera tal que debemos aprender a soportar a nuestros políticos ladrones;  no hay nada que se pueda hacer diferente a sentir satisfacción cuando de vez en cuando envían a la cárcel a uno de ellos, generalmente a algún político que le estorba a otro más importante que él.

El problema que nos tiene en la pobreza y en el atraso, es que no existen políticos con las competencias necesarias para resolver los problemas estructurales que nos aquejan, es que ni siquiera son capaces de identificar esos problemas. Todo político sabe que el desempleo es enorme, más que lo reportado por el DANE, pero ningún político sabe cómo solucionar eso. Ni lo saben sus equipos de asesores puesto que están conformados por otros políticos ineptos parasitarios que están allí esperando una oportunidad para escalar o que solo se conforman con lo que su jefe les lanza desde  la mesa. ¡Qué nauseabunda es la imagen de ese aspirante a político que se apresura a abrirle la puerta a su jefe o que es el primero en aplaudir su insípido discurso! Ese es el que en el futuro nos gobernará. ¿Podemos esperar algo bueno de ese personaje?

Y esa es la gran diferencia entre los países pobres y los ricos. En ambos los políticos son ladrones, pero en los ricos los políticos saben cómo hacer crecer a su país, cómo desarrollarlo, y lo hacen. Aquí el político lo único que sabe es ser un buen orador y no tener vergüenza. En los países ricos los políticos son asesorados por expertos y profesionales del sector privado. A menudo por grandes empresarios y millonarios. Aquí los asesores de los políticos no son más que lagartos que se morirían de hambre en el sector privado.

Los políticos se roban aproximadamente el 50% del presupuesto del país, y el otro 50% lo ejecutan tan mal que el resultado es el mismo que si se lo  hubieran robado. Si el 50% de la plata que no se la roban lo ejecutaran de la forma correcta de tal manera que lograra solucionar algunos problemas estructurales que nos aquejan, el progreso sería superior, evidente. Esto demuestra que el problema de fondo es tener políticos brutos.

Es una realidad que un profesional competente, exitoso, no se dedica a ser político, ni siquiera a ser funcionario público. A estos puestos se le miden quienes se sienten incapaces de ganarse la vida por su propia cuenta en el sector privado, y son esos personajes los que rigen nuestro destino. Al sector privado se van los buenos y al sector público le quedan los mediocres. ¿Cómo solucionar eso?

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