El sistema de salud en Colombia. Antes y después

Al que le toca andar a pie, quiere bestia. El que tiene bestia, quiere cicla. El que tiene cicla quiere moto. El que tiene moto, quiere carro y el que tiene Spark quiere Audi. Ese deseo de progreso, de tener lo mejor, es natural. ¿Pero que es mejor: andar a pie o tener moto, aunque no se tenga el Audi?

Eso les pasa a los colombianos con la salud y las EPS. Miro el caso de dos empleadas del servicio que he tenido, una de las cuales tiene 76 años y está inscrita en el Sisben, y la otra 60 y está pensionada, en el contributivo.

Hace unos años, cuando menos, si enfermaban, la probabilidad de que esa enfermedad progresara y murieran, era altísima. Simplemente no tenían acceso a atención médica a no ser que fuera la de la caridad pública. Cuando más, si es que el patrono tenía algún sentido social, y estaban empleadas, estaban inscritas y “atendidas” por el seguro social.

Se acuerdan cuanto tiempo le tomaba a una persona que le hiciera un examen, por ejemplo, un ecocardiograma? ¿Y qué le dieran las drogas completas, por sencillas que fueran?

Hoy esas dos personas, sin ninguna posibilidad económica, que son seres específicos que conozco, tienen acceso prácticamente inmediato a consulta médica regular y prioritaria, a exámenes tan complejos como mamografías, TACs, endoscopias, exámenes de laboratorio y a tratamientos con controles mensuales y su calidad de vida y por lo tanto supervivencia, son significativamente altas.

Es mucho lo que los colombianos nos quejamos del sistema de salud, pero no vemos eso: el gigantesco incremento de la cobertura y el acceso a servicios de salud. Que el sistema no es el Audi que quiere el que empezó a pie? Cierto. Pero es la moto que al fin y al cabo, aunque se moje cuando llueve, lo transporta.

En general, en general insisto – porque hay excepciones por el comportamiento inadecuado de las personas – el sistema de atención funciona bien, mejor que en muchos, muchos países del mundo. Y como muchos expertos lo han señalado, no es deficitario per se. Es mal concebido en su administración, culpa del legislativo y del gobierno – de las personas –, y mal administrado, y sujeto de robos  indignantes.

Y que necesita ingresos para ser sostenible, pues claro. A los médicos, enfermeras, laboratorios, hospitales, farmacéuticas, etc., hay que pagarles, y hay que permitirles una razonable utilidad si no se quiere que todo lo asuma el Estado, para lo que habría que subir los impuestos, o si no, ¿de dónde? Otra cosa, que existe y que el gobierno no controla, es que haya indignantes abusos

Valer proporcionalmente la salud, en los países “desarrollados”. Todos conocemos el caso del gringo al que le sale igual operarse o hacerse un tratamiento dental allá, o hacérselo acá, viniendo acompañado de la familia y pasar vacaciones de recuperación en Cartagena.

No nos quejemos tanto. Miremos lo que hemos ganado y mejorémoslo. Presionemos al gobierno y a los legisladores por cambios en lo que verdaderamente tiene impacto, no en los detalles nimios.

Y que sea claro que no todos podemos tener Audi. No hay país que lo logre. Y que seguirá habiendo huecos en la vía, que abrirá la lluvia.

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