El sistema nacional de bienestar familiar. Contextualización

Pocos países como Colombia, que con la mayor demostración de democracia de América Latina estampada en la apertura económica, aun no entendida con los tratados de libre comercio y quizás desenfrenada con la adhesión a cuanta organización  del pelambre que sea nos invite, no ha podido articular una política uniforme, coherente, armónica y coordinada en la protección y proyección de su futuro, que desde la garantía de estabilidad familiar como célula fundamental de la sociedad permita con el resguardo de los menores de edad alcanzar proyecciones de desarrollo, hasta hoy solo visualizadas en papel.

El espíritu proteccionista del futuro de nuestro país, según muchos, se considera desviado cuando se desdibuja la definición de menor de edad, masculino o femenino, desde siempre entendido como aquella persona con edad comprendida entre 1 segundo y 17 años 364 días,  atomizándose en conceptos extraños a nuestro entorno, ahora  como "... niñas, niños y adolescentes..." que ya de consagración legal en la Ley 1098 de 2006, nos hemos tenido que ir adaptando sin aun terminar de entender la gracia de dichas diferenciaciones de genero, y como alguien en algún foro cuestionaba sin tener ninguna respuesta lógica: " si ahora son niños y niñas, por que no son adolescentes y adolescentas" ?

Al efecto, tenemos multicidad de sistemas  responsables de -en teoría- velar, garantizar, efectivizar, respetar y restablecer los derechos de los menores de edad, bueno de  los "... niñas, niños y adolescentes..." para no desentonar; el Sistema Nacional de Educación, el Sistema de Protección Social, el Sistema de Seguridad Social en Salud, y, el Sistema Judicial, unos y otros que debiendo estar coordinadamente articulados, regentan programas o estrategias bienintencionadas, pero de momento que como palo de ciego, tantean sin llegar con seguridad a consolidar el fin para el cual fueron concebidos.

Con casi 30 años de tanteos, errores, pruebas, riesgos, evaluaciones y contrapruebas, se entendió por fin la definición elemental de sistema, como conjunto de partes que interactúan entre si para lograr un objetivo, donde precisamente la característica de interacción, no le permite a dichas partes ejercer una independencia funcional plena, de tal suerte, que se ha pretendido articular las acciones de cada uno, ahora, de forma fuerte bajo la dirección suprema del Sistema Nacional de Bienestar Familiar, visualizado por allá desde los albores de la Ley 7 de 1979, pero bajo la Coordinación Técnica del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar Cecilia de La Fuente de Lleras -ICBF, en los términos de la Ley 1098 de 2006 "Código de Infancia y Adolescencia".

Dentro de este nuevo orden, se ha enfocado el trabajo de las Defensorías y Comisarías de Familia, que con el rango de Autoridades, de todos conocidos, encontramos no suficientemente claro el campo funcional que cumple cada una, de lo cual nos ocuparemos en nuestras siguientes entregas.

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