El único contrato de trabajo que admite prórroga es el celebrado a término fijo

Por tanto, el celebrado a término indefinido, al igual que el suscrito por el tiempo que dure la realización de una obra o labor determinada,  y el destinado a la ejecución de un trabajo ocasional, accidental o transitorio no son susceptibles de prorrogarse. 

El artículo 45 del Código Sustantivo del Trabajo dispone que el contrato de trabajo puede celebrarse por tiempo determinado, por el tiempo que dure la realización de una obra o labor determinada, por tiempo indefinido o para ejecutar un trabajo ocasional, accidental o transitorio.”

Del tenor literal de la norma que se viene de transcribir se concluye a prima facie que las modalidades que allí se relacionan son las únicas que admite el contrato de trabajo en lo que se refiere a su duración, de tal suerte que a los particulares no les está permitido elaborar o diseñar otras, ni aún por mutuo acuerdo.

Ahora bien, cada una de esas modalidades tiene sus propias particularidades. Así, el contrato celebrado a término indefinido subsiste  mientras subsistan las causas que le dieron origen, lo cual quiere decir que el mismo no tiene una fecha de terminación predeterminada o prevista, sino que su existencia está ligada a la de las causas que lo originaron. Como ejemplo podríamos citar el caso de un trabajador a quien se le contrata como cajero de un banco. Como en este caso el cargo tiene vocación de permanencia, pues muy seguramente la entidad bancaria siempre va a requerir de uno o varios cajeros, el contrato apropiado para esas funciones es el de término indefinido.  Claro está que  la condición de indefinido no significa que no tenga fin, pues nada es para siempre,  sino que ese fin no se ha definido ni determinado.

De conformidad con la naturaleza jurídica del contrato en comento es evidente que el mismo no es susceptible de prorrogarse, pues para hablarse de prórroga se necesita tomar en cuenta una fecha de finalización y aquí ésta no se conoce.

Contrario a lo que ocurre con el contrato a término indefinido, el celebrado a término fijo sí tiene una fecha de finalización predeterminada y definida por las partes desde el mismo momento en que se suscribe el acuerdo. Y esa especial circunstancia crea la posibilidad de que antes de que se extinga el plazo fijo pactado las partes puedan optar por su prórroga, la cual puede darse sin necesidad de que éstas tengan necesariamente que expresar tal intención, pues el sólo silencio de ambas da lugar a que el contrato se prorrogue. Y, al contrario, basta con que una sola de ellas manifieste a la otra su decisión de no prorrogarlo, con mínimo 30 días de anticipación a la fecha prevista para su finalización, para que la relación laboral concluya en la oportunidad que se había acordado previamente.

Y ya que tocamos este punto vale la pena subrayar que carecería de validez y eficacia la advertencia o previsión que consignaran las partes en el contrato de trabajo, en el sentido de que si no se pacta la prórroga el contrato termina, al igual que la cláusula que disponga que el contrato no será objeto de prórroga.

En cuanto al contrato celebrado para la ejecución de  un trabajo ocasional, accidental o transitorio, el cual es de corta duración y no mayor de un mes, destinado a la ejecución de labores distintas de las actividades normales del empleador, resulta del caso anotar que, dada su naturaleza y particularidad, no puede ser objeto de prórroga.

Y respecto de aquellos contratos laborales cuya vigencia está determinada por la duración de la obra o por la naturaleza de la labor contratada, tampoco es posible la estipulación de la prórroga porque, según lo ha enseña la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, “ en ellos es la propia naturaleza de la obra o la labor la que determina en este evento la duración del contrato; de forma que concluida la labor o la obra contratada –que en tal caso es el objeto material que determina el objeto jurídico del contrato- termina el contrato de trabajo, sin que sea naturalmente posible pensar en la continuación de una obra ya realizada. Y por ello la iniciación de otra obra o labor diferente a la inicialmente  prevista como determinante de la duración del contrato, supone (…) la celebración de un nuevo contrato de trabajo bajo esa precisa modalidad u otra cualquiera (…)” 

Para terminar, resulta pertinente advertir que desde el punto de vista jurídico y legal no es posible aceptar que desde la celebración del contrato original se pacte  la prórroga o renovación indefinida del mismo contrato, dado que de manera clara el art. 45 del C.S. del T. dispone que el contrato de trabajo puede bajo esta modalidad celebrarse “por el tiempo que dure la realización de una obra o labor determinada”.

Queda claro entonces que únicamente el contrato de trabajo celebrado a término fijo puede ser prorrogado o renovado.

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