El velo corporativo

Uno de los temas societarios de mayor apasionamiento lo constituye el velo corporativo, que protege a los participes tanto de las Sociedades Anónimas tradicionales como de las Sociedades por Acciones Simplificadas, y toda vez que como en el Derecho Colombiano no se contempla una definición legal propiamente dicha, haremos una ligera semblanza histórica para comprender su significado e importancia en la realidad económica y legal.

En la fase más incipiente del desarrollo comercial solamente se concibe el agrupamiento de personas físicas o naturales que unían recursos económicos para trasladar a su riesgo mercaderías de un lugar a otro sorteando toda suerte de peligros terrestres y marítimos, con la connotación que, de fracasar  la expedición, la consecuencia inmediata era la ruina de los emprendedores. Ante esta innegable realidad, surge la necesidad de crear alguna figura que permitiera a dichas personas físicas o naturales participar de la empresa sin arriesgar todo su capital, surgiendo de esta manera la responsabilidad limitada de aporte de capital, precisante que, de salir mal la operación, las perdidas estarían limitadas únicamente al capital cooperado para el desarrollo de esta.

Para una fase más evolucionada, y en auge la responsabilidad limitada al monto del capital agrupado, en un comienzo, la misma operaba restrictivamente con personas naturales o físicas; ya con el devenir de complejas formas de comercio transnacional consolidadas con el auge de la Revolución Industrial (1760), al tornarse extremadamente dificultoso el control de la agrupación de capitales aportados por personas naturales o físicas de este o aquel lado del Canal de la Mancha, las personas naturales aportantes de capital terminaron agrupándose en cofradías con designaciones llamativas arraigadas inicialmente al lugar donde ejercían su actividad y luego a nivel continental, de tal forma que, poco a poco se fueron desvaneciendo en el frenesí del comercio las personas naturales o físicas como tales, ante el reconocimiento de la agrupaciones asi conformadas como una nueva realidad económica, de tal suerte que los aportantes de capital individualmente considerados fueron quedando tras un "velo comercial" que impedía su conocimiento general, emulando al velo o mantilla que usaban las mujeres al asistir a los servicios religiosos de entonces.

Hoy la concepción de "velo comercial", se ha mantenido intacta, solo con la adaptación al contexto económico del momento, bajo la denominación velo corporativo, que ahora, como históricamente, garantiza que una empresa, constituya  una persona -jurídica- separada de sus accionistas, protegiendo así los bienes personales de estos, frente a responsabilidades adicionales  originadas en el riesgo del desarrollo de su objeto social.

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