En el sector público la exigencia de cumplimiento de horarios denota subordinación

Tal como lo hemos comentado y reiterado en esta columna, el hecho de que la empresa le exija a la persona vinculada mediante contrato de prestación de servicios (contratista)  ejecutar la labor contratada  dentro de unos horarios determinados por ella, no conduce necesariamente a que se configure subordinación del contratista con respecto  a la empresa contratante, pues bien puede ocurrir que realizar esas labores  en otros tiempos o momentos sea imposible, inoportuno o inocuo.

Como ejemplos de lo anterior podemos traer la situación que se presenta con el personal que realiza las labores de aseo en los bancos, restaurantes,  dependencias judiciales, etc., cuando dichas labores están a cargo de personas naturales  contratadas  de conformidad con la legislación civil.

En los bancos, razones de seguridad pueden desaconsejar que las personas que atienden dichos oficios entren y salgan de sus dependencias a cualquier hora,  y por tanto es explicable que deban someterse a unos horarios determinados.  Así mismo, es entendible que en los restaurantes esa labor deba realizarse a tempranas horas del día,  de tal suerte que los comensales no sean incomodados con la actividad de los encargados de la limpieza del establecimiento. Y lo propio ocurre con los juzgados, en los cuales la realización del aseo durante el desarrollo de  las audiencias públicas sería claramente impropia.

La jurisprudencia ha recogido otros ejemplos muy ilustrativos de la situación, como es el caso de las personas encargadas del suministro de tinto y agua en las oficinas de las empresas, quienes necesariamente deberán desarrollar su función dentro del mismo horario que cumplen los empleados a quienes se les brindan esas bebidas.

En los anteriores casos es  evidente que el contratista no podría ejecutar su labor en el horario y en las condiciones que él escogiera, sino que tendría que adecuarse o someterse a las necesidades y condiciones del contratante, sin que por esa causa su vinculación con éste deje de ser de carácter civil y se convierta en laboral por cuenta de una supuesta subordinación derivada del cumplimiento de tales horarios. Claro está que si al cumplimiento de horarios se le suman otros elementos propios de la relación laboral, el asunto se torna complejo y bien puede provocar que se estructure un contrato de trabajo.

Ahora bien, en el sector público las cosas tienen matices distintos, tal como lo precisó la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en Sentencia SL1148-2016, Radicación No. 47590 - Acta 02 del 27de enero de 2016, M. P. Dr. Jorge Mauricio Burgos Ruiz, que dijo:

“(…) la imposición de horarios en el sector público es indicativo de subordinación laboral con arreglo al artículo 1º de la Ley 6ª de 1945, por cuanto se traduce en el ejercicio de un poder por parte de quien lo establece y de esa forma limita la disponibilidad del tiempo de quien presta el servicio en su favor, lo que descarta la libertad y autonomía propias de los contratistas independientes.”

Y agregó;

“Prescribe la norma en comento:

«Hay contrato de trabajo entre quien presta un servicio en forma personal bajo la continuada dependencia de otro, mediante remuneración, y quien recibe tal servicio. No es, por tanto, contrato de trabajo el que se celebra para la ejecución de una labor determinada sin consideración a la persona o personas que hayan de ejecutarla y sin que éstas se sujeten a horarios, reglamentos o control especial del patrono».

La Sala en sentencia CSJ SL, 11 dic. 1997, rad. 10153, reiterada en la CSJ SL-829-2015 dijo sobre el tema:

Importa anotar que el Tribunal en la sentencia recurrida asienta que ‘…no (se) puede pregonar subordinación laboral por el solo hecho de tener que cumplir el actor un horario cuando esta situación deviene del objeto mismo del contrato administrativo….

Esta consideración supone la ignorancia del artículo 1º de la Ley 6ª de 1945, por cuanto en él se dispone que no es contrato de trabajo ‘el que se celebra para la ejecución de una labor determinada, sin consideración a la persona o personas que hayan de ejecutarlo y sin que éstas se sujeten a horario,  reglamentos o control especial del patrono’. Frente a tan expreso y claro tenor del artículo no puede razonablemente caber duda de que la obligación que tiene quien presta un servicio personal de cumplir con un horario es signo indicativo de subordinación, en la medida en que sujeta su actividad a las instrucciones que, en lo que tiene que ver con la oportunidad en la cual debe cumplir su labor, le impone quien recibe tal servicio, y por lo tanto, constituye claro desarrollo de la facultad de someterlo a reglamentos, además de ser una limitación de la autonomía en lo referente a la libre disposición del tiempo que, de igual modo, es manifestación de subordinación laboral, en cuanto implica ‘control especial del patrono’. Empero la ignorancia de tan explícita disposición legal por el Tribunal constituye un error jurídico (…)”.

Quien desee profundizar en el tema puede consultar la Sentencia que se viene de reproducir fragmentariamente.

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Una opinión
  1. Rafaella Castro dice:

    Buenas tardes.
    Esta exigencia de cumplimiento de horario sin que de ello surja un contrato laboral, solo aplica para el sector público o también los ejemplos dados aplican para el sector privado?.
    Gracias
    Rafaella.

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