En un contrato de servicios se puede pactar cumplimiento de horarios

La obligación que tiene un trabajador de cumplir un horario, de ejecutar la actividad para la que ha sido contratado dentro de un horario predeterminado, no es exclusivo del contrato de trabajo, por lo tanto en un contrato de servicios también se puede pactar un horario en la prestación del servicio.

Se ha dicho que la obligación de cumplir un horario de trabajo es un indicio que puede llevar a concluir que existe  una relación laboral, pero nunca se puede afirmar que sea la prueba definitiva de ello, toda vez que el cumplimiento de un horario es común a diferentes tipos de contrato, de manera que se deben evaluar otro tipo de circunstancias para llegar a una conclusión inequívoca respecto al tipo de contrato.

En este sentido se ha pronunciado infinidad de veces la sala laboral de la Corte suprema de justicia, criterio que ha mantenido históricamente como podemos observar en la sentencia 15678 del 4 de mayo de 2001 con ponencia del magistrado José Roberto Herrera:

Considera la Corte que aún tomando este último aserto como jurídico, tiene razón el tribunal al emitirlo porque ciertamente la subordinación típica de la relación de trabajo no se configura automáticamente por el hecho de que desde el inicio o en un determinado momento del vínculo jurídico convengan los contratantes un horario de prestación de servicios y la realización de éstos dentro de las instalaciones del beneficiario de los mismos, puesto que si bien algunas veces ello puede ser indicio de subordinación laboral, tales estipulaciones no son exóticas ni extrañas a negocios jurídicos diferentes a los del trabajo, y en especial a ciertos contratos civiles de prestación de servicios o de obra en los que es razonable una previsión de esa naturaleza para el buen suceso de lo convenido, sin que por ello se despoje necesariamente el contratista de su independencia. Además, conviene reiterar que en orden a esclarecer la subordinación, a menos que se pacte ella expresamente por las partes, es menester analizar el conjunto de factores determinantes del núcleo de la vinculación jurídica, y no aisladamente algunos de sus elementos, porque es precisamente ese contexto el que permite detectar tanto la real voluntad de los contratantes como la primacía de la realidad sobre las formalidades.

Es claro que en el contrato de servicio se puede acordar el cumplimiento de un horario de trabajo, pero se ha de tener especial cuidado en otro tipo de situaciones que aunadas al cumplimiento de horario permita al juez determinar que existió un contrato de trabajo realidad.

Por ejemplo, no existe inconveniente en que se firme un contrato de servicios con una persona para que todos los días entre las  7 a 10 de la mañana haga aseo a la parte exterior de la empresa. El problema puede surgir cuando  la empresa le exija a esa persona que deje de barrer para que vaya a entregar una correspondencia, actividad para la que no se había contratado. Allí ya se evidencia una subordinación que eventualmente podría derivar en un contrato de trabajo realidad.

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