Es inconveniente fijar el incremento del salario mínimo con base a la inflación estimada
En el congreso de la república ronda una propuesta para que el salario mínimo sea incrementado con base a la inflación esperada, propuesta que es inconveniente para los intereses del trabajador e incluso para la economía en general.
El problema de fijar el incremento del salario mínimo con base a la inflación esperada, radica en que el gobierno siempre estima para el siguiente año una inflación inferior a la del presente, luego el incremento del salario mínimo siempre será inferior al incremento de la inflación, algo que se viene haciendo desde siempre, pero si esta propuesta prospera, en adelante se legalizará esta ominosa estrategia para controlar la inflación.
Es evidente que si se incrementa el salario mínimo por debajo de la inflación causada, cada año el trabajador pierde capacidad adquisitiva, sus ingresos en términos reales se disminuirán año tras años, lo cual hace más paupérrima la situación de más de la mitad de la población que apenas devenga un salario mínimo o hasta menos.
Esta estrategia, afecta igualmente a la economía en general, puesto que la sociedad en su conjunto disminuirá su capacidad de consumo, y como el crecimiento económico está basado en el consumo, ese crecimiento se resentirá en la medida en que no habrá quien o con qué comprar lo que las empresas produzcan, luego las empresas tendrán que cerrar o disminuir su producción con la consecuente pérdida de empleo.
La lucha contra la inflación no puede estar en detrimento del crecimiento económico. Desafortunadamente, a los monetaristas les importa más la inflación que el desarrollo económico, que la disminución de la pobreza, como si la inflación fuera más indulgente que el desempleo, que el estancamiento de la economía.
Quizás una de las políticas que nos tiene sumidos en el atraso es basar el control de la inflación a costa de los empleados y del sector agrícola, dos de los sectores más pobres del país debido a estas estrategias.


Y lo más seguro es que la aplanadora uribista apruebe esa propuesta y se convierta en ley. Después tramitarán otro proyecto de ley para que las pensiones tambien se incrementen con la inflación esperada.
Ya despojaron a los trabajadores de 2 horas de recargo nocturno, se iniciaba a las 6:00 y ahora a las 10:00; el trabajo suplementario ejecutado entre las 6 de la tarde y las 10 de noche ya no se remunera con el 175% sino con el 125%; el valor del recargo por laborar en domingos y festivos se bajó del 100% al 75%; el valor de la indemnización por despido sin justa causa se disminutó sensiblemente para que lo empleadores pudieran despedir a sus trabajadores sin mayores costos, el tiempo para pensión se aumentó de 20 a 26 años (antes eran 1.000 semamas y se subió a 1.300); a la pensión de sobrevivientes se le aumentaron los requisitos y por lo tanto ahora es más difícil acceder a ella; las cooperativas de trabajo asociado y los contratos de prestación de servicios deslaboralizaron el trabajo y por ello el contrato de trabajo está en vía de extinción, se suprimió la mesada adicional para las pensiones iguales o superiores a 3 salarios mínimos, y a partir de julio de 2011 para todas las que se reconozcan; el régimen de transición del art. 36 de la ley 100/93 que iba hasta el 2014, ahora sólo va hasta el 2010; con la creación de las EPS la salud dejó de ser un servicio y pasó a ser un negocio; etc. etc. etc. etc.
¿Con ese paisaje tan emocionante y divertido no creen ustedes que existen argumentos muy válidos para una segunda reelección? Y con mayor razón ahora que se están promoviendo iniciativas tan progresistas como la de volver a penalizar la dosis mínima, judicializar a los cónyuges infieles, volver obligatoria la asistencia a misa los domingos y las clases de religión en los colegios, aplazar el gustico para cuando la iglesia lo vendiga, etc. etc. etc.
!Lástima que Laureano no haya alcanzado a ver cómo su réplica llevó a Colombia a éste momento de máximo esplendor!