Especial de Bancarización I

El tema de bancarización ha sido un tema que en múltiples oportunidades de analiza de forma superflua. Sin embargo, el entendimiento pleno de la norma requiere toda nuestra atención so pena de incurrir en el error. Por ello, hemos querido publicar un especial de bancarización para ayudar a comprender mejor el tema y de esa forma  fortalecer su asimilación en las distintas organizaciones.

Ahora bien ¿aplica la bancarización en igual medida para todos los sujetos? ¿La proporción se aplica en relación con la totalidad de los pagos o solo los pagos en efectivo? ¿En el caso de los costos o deducción como determino la base a aplicar la limitación? ¿Qué sucede si no realizó ningún pago en el periodo gravable? ¿Se presenta la doble condición de no deducibilidad?

Lo primero que debemos dejar claro, es que los pagos en efectivo no se han terminado totalmente, sino que aplica una proporcionalidad. Haciendo un recuento normativo encontramos que el artículo 26 de la ley 1430 de 2010 añadió al estatuto tributario el artículo 771-5 el cual consagra lo siguiente:

"Artículo 771-5. Medios de pago para efectos de la aceptación de costos, deducciones, pasivos e impuestos descontables. Para efectos de su reconocimiento fiscal como costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables, los pagos que efectúen los contribuyentes o responsables deberán realizarse mediante alguno de los siguientes medios de pago: Depósitos en cuentas bancarias, giros o transferencias bancarias, cheques girados al primer beneficiario, tarjetas de crédito, tarjetas débito u otro tipo de tarjetas o bonos que sirvan como medios de pago en la forma y condiciones que autorice el Gobierno Nacional.

Lo dispuesto en el presente artículo no impide el reconocimiento fiscal de los pagos en especie ni la utilización de los demás modos de extinción de las obligaciones distintos al pago, previstos en el artículo 1625 del Código Civil y demás normas concordantes.

Así mismo, lo dispuesto en el presente artículo solo tiene efectos fiscales y se entiende sin perjuicio de la validez del efectivo como medio de pago legítimo y con poder liberatorio ilimitado, de conformidad con el artículo 8° de la Ley 31 de 1992.

Parágrafo. Podrán tener reconocimiento fiscal como costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables, los pagos en efectivo que efectúen los contribuyentes o responsables, independientemente del número de pagos que se realicen durante el año, así:

–      En el primer año, el menor entre el ochenta y cinco por ciento (85%) de lo pagado o cien mil (100.000) UVT, o el cincuenta por ciento (50%) de los costos y deducciones totales. 

–      En el segundo año, el menor entre el setenta por ciento (70%) de lo pagado u ochenta mil (80.000) UVT, o el cuarenta y cinco por ciento (45%) de los costos y deducciones totales. 

–      En el tercer año, el menor entre el cincuenta y cinco por ciento (55%) de lo pagado o sesenta mil (60.000) UVT, o el cuarenta por ciento (40%) de los costos y deducciones totales. 

–      A partir del cuarto año, el menor entre cuarenta por ciento (40%) de lo pagado o cuarenta mil (40.000) UVT, o el treinta y cinco por ciento (35%) de los costos y deducciones totales.

Esta gradualidad prevista en el presente artículo empieza su aplicación a partir del año gravable 2014.

Adicionalmente la ley 1607 de 2012 mediante el artículo 162 añadió un segundo parágrafo en los siguientes términos:

Adicionado- Par. 2. Tratándose de los pagos en efectivo que efectúen operadores de Juegos de Suerte y Azar, la gradualidad prevista en el parágrafo anterior se aplicará de la siguiente manera:

- En el primer año, el setenta y cuatro por ciento (74%) de los costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables totales.

- En el segundo año, el sesenta y cinco por ciento (65%) de los costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables totales.

- En el tercer año, el cincuenta y ocho por ciento (58%) de los costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables totales.

- A partir del cuarto año, el cincuenta y dos por ciento (52%) de los costos, deducciones, pasivos o impuestos descontables totales.

Como se observa, el artículo 26 de la ley 1430 de 2010 da a la norma una generalidad entendida a los contribuyentes y responsables en general. A su vez, la ley 1607 de 2012 da una excepción a la norma, y brinda una situación especial a los operadores de juegos de suerte y azar. En ese sentido la norma no aplica de forma homogénea a todos los sujetos sino que se crea una primera diferencia.

Pero ¿de qué sirve saber que existe una generalidad y una disposición especial para los operadores de juego de suerte y azar? Simplemente porque los porcentajes de aceptación de los pagos en efectivo de los operadores de juegos de suerte y azar referidos a los costos y deducciones son superiores a los de la generalidad. Es decir, se brinda un trato diferencial, que a todas luces es impropio, pues si estos requieren la excepción, no es menos cierto, que muchos otros contribuyentes en razón de su ubicación geográfica, o su actividad también requieren de un trato diferencial.

Lo segundo, es que los operadores de juegos de suerte y azar, no tienen la obligación de comparar la limitación de la deducibilidad en relación con UVT´s ni mucho menos en relación con lo pagado. Sino que simplemente aplican la proporción a sus costos, deducciones, pasivos e impuestos descontables.

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