Especial de Personas Naturales III: La residencia

Continuando con nuestro especial de personas naturales (Parte IParte II y Parte IV), en esta oportunidad no ocuparemos de dar los lineamientos generales del concepto de residencia. Pero ¿Por qué es tan importante determinar la residencia fiscal de una persona natural? Simplemente, a partir de clasificar a una persona como residente o no, determina si está obligada a tributar por el sistema de renta mundial o si por el contrario solo tributa por el sistema de renta territorial.

En lo que tiene que ver con la residencia de personas naturales, el artículo 10 del estatuto tributario fue modificado por la ley 1607 de 2012, dejando como disposición lo siguiente:

Art. 10. Residencia para efectos tributarios.

Se consideran residentes en Colombia para efectos tributarios las personas naturales que cumplan con cualquiera de las siguientes condiciones: 

1. Permanecer continua o discontinuamente en el país por más de ciento ochenta y tres (183) días calendario incluyendo días de entrada y salida del país, durante un periodo cualquiera de trescientos sesenta y cinco (365) días calendario consecutivos, en el entendido que, cuando la permanencia continua o discontinua en el país recaiga sobre más de un año o periodo gravable, se considerará que la persona es residente a partir del segundo año o periodo gravable; 

2. Encontrarse, por su relación con el servicio exterior del Estado colombiano o con personas que se encuentran en el servicio exterior del Estado colombiano, y en virtud de las convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares, exentos de tributación en el país en el que se encuentran en misión respecto de toda o parte de sus rentas y ganancias ocasionales durante el respectivo año o periodo gravable; 

3. Ser nacionales y que durante el respectivo año o periodo gravable: 

a. Su cónyuge o compañero permanente no separado legalmente o los hijos dependientes menores de edad, tengan residencia fiscal en el país; o,

b. El cincuenta por ciento (50%) o más de sus ingresos sean de fuente nacional; o,

c. El cincuenta por ciento (50%) o más de sus bienes sean administrados en el país; o,

d. El cincuenta por ciento (50%) o más de sus activos se entiendan poseídos en el país; o.

e. Habiendo sido requeridos por la Administración Tributaria para ello, no acrediten su condición de residentes en el exterior para efectos tributarios; o,

f. Tengan residencia fiscal en una jurisdicción calificada por el Gobierno Nacional como paraíso fiscal.

Parágrafo. Las personas naturales nacionales que, de acuerdo con las disposiciones de este artículo acrediten su condición de residentes en el exterior para efectos tributarios, deberán hacerlo ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales mediante certificado de residencia fiscal o documento que haga sus veces, expedido por el país o jurisdicción del cual se hayan convertido en residentes.

Lo primero que debemos resaltar, es que el numeral 1° del artículo 10, adopta el término de días (183) reconocidos internacionalmente para poner a tono nuestra legislación. Sin embargo, es de aclarar que la permanencia de estos 183 días no se computará dentro del marco de año gravable como se venía realizando anteriormente, sino durante un periodo cualquiera de 365 días indistintamente que se trate de dos periodos gravables. El problema de este primer escenario radica en la permanencia discontinua.

Ejemplo: si una persona ingresa al país el 10 de noviembre  de 2013 y sale el 30 de mayo, se considera residente por el año gravable 2014.

El segundo ítem aplica para agentes diplomáticos que no tributen  en los estados donde se encuentres, o que si lo hacen tengan algún tipo de prerrogativas.

El tercer punto es el de mayor relevancia. Pues este en particular, aplica exclusivamente a los nacionales. Sobre este respecto, algunos opinan una situación desfavorable en relación con los extranjeros, pues el concepto de residencia debería ser indistinto a la nacionalidad de la persona. En el sentido de que si un extranjero tiene familia, patrimonio o ingresos también debería se considerado residente por atracción para efectos tributarios en Colombia. En el contexto internacional, estas condiciones se conocen como el centro de intereses viales y de intereses económicos.

Este apartado, fue reglamentado por el decreto 3028 de 2013, el cual dispuso como debe entenderse cada  literal, determinando como causal justificativa de incremento patrimonial esta condiciones y dando de paso validez a la certificación de los contadores públicos y revisores fiscales en relación con los literales b), c) y d).

Por último, es de resaltar que el concepto de familia se circunscribe al concepto de familia nuclear y no al concepto genérico de la misma.

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