Especial de Reforma Tributaria VII: Contabilidad, NIIF y el impuesto a la riqueza

Hemos analizado ya gran  parte del impuesto a la riqueza, vimos los problemas que presenta la connotación de sujeto pasivos, no contribuyente, así como los detalles relacionados con la base gravable, el hecho generador, y la tarifa. En esta oportunidad  nos corresponde analizar un tema polémico, la causación e imputación del impuesto a la riqueza.

El artículo 6 de la ley 1739 de 2014 señala:

Artículo 6°. Adiciónese el artículo 297-2 al Estatuto Tributario el cual quedará así:

Artículo 297-2. Causación. La obligación legal del impuesto a la riqueza se causa para los contribuyentes que sean personas jurídicas, el 1° de enero de 2015, el 1° de enero de 2016 y el 1° de enero de 2017.

Para los contribuyentes personas naturales, la obligación legal del impuesto a la riqueza se causa el 1° de enero de 2015, el 1° de enero de 2016, el 1° de enero de 2017 y el 1° de enero de 2018. 

Parágrafo. Los momentos de causación aquí previstos también se aplicarán para los efectos contables incluida la conformación del balance separado, o individual, y del balance consolidado”.

Por su parte el artículo 10 de la ley 1739 de 2014 señala:

Artículo 10. Los contribuyentes del impuesto a la riqueza podrán imputar este impuesto contra reservas patrimoniales sin afectar las utilidades del ejercicio, tanto en los balances separados o individuales, así como en los consolidados.

A simple vista el artículo 6 de la reforma no presentaría discusión, más allá de dejar claro que por más causación, en tanto no se configure el hecho generador no habrá impuesto a la riqueza.

Sin embargo.  El parágrafo representa una dicotomía conceptual, pues de a raíz de la ley 1314 de 2009, Colombia inicio un proceso de convergencia que está avanzando y que señala que este impuesto debe  ser reconocido en su totalidad en el año 2015 (NIC 37 y Sección 21 NIIF para las Pymes).

En tanto que legalmente la norma señala que la causación o contabilización del mismo se deberá dar a 1 de enero de cada uno de los años que abarca el impuesto.  Técnicamente es una remisión expresa de la normatividad fiscal a la normatividad contable.

Ahora bien respecto a lo dispuesto en el artículo 10 de la ley, el CTCP mediante concepto 722 de 2014 de forma mayoritaria avaló doctrinariamente la excepción a la aplicación de los marcos técnicos normativos e indicó que el impuesto a la riqueza se podría llevar contra utilidades retenida o resultados acumulados, y NO contra el estado de resultados.

Situación que no fue compartida por todos los consejeros del CTCP, al punto de que el Doctor Daniel Sarmiento Pavas emitió salvamento de voto al concepto en los siguientes términos:

Las razones esgrimidas por las autoridades en relación con la inconveniencia de la causación inmediata de la totalidad del impuesto a la riqueza, son válidas y comprensibles. Sin embargo, en mi concepto, el problema de la inconveniencia no radica en la aplicación de la NIC 37, sino en la estipulación de cobro del impuesto. La decisión de hacer una excepción en este campo, impide que en Colombia los estados financieros individuales y separados se puedan predicar como de acuerdo con las NIIF. Si bien es cierto que en las NIIF la preponderancia la tienen los estados financieros principales, también lo es que en Colombia, los estados financieros individuales y separados son muy importantes. Si una entidad financiera, por ejemplo, solicita estados financieros, mientras esté vigente el impuesto a la riqueza, estos estados no podrían hacer una declaración expresa y sin reservas de cumplimiento, como lo exigen las NIIF.

Por otra parte, el cargar el impuesto a las utilidades retenidas, amén de ser contrario al manejo técnico de la información financiera, puede de igual manera poner a algunas entidades en aprietos en su estructura patrimonial, haciendo inocua la excepción.

Así mismo, hay sectores que señalan que la ley 1314 de 2009 es una ley macro que está por encima de la ley 1739 de 2014 y en ese sentido tiene prevalencia la aplicación de las NIIF y NIF. Sin embargo, desde el punto de vista empresarial, la afectación de la normatividad contable generaría perdidas  en gran parte de las compañías.

No obstante, dicho concepto al ser emitido el 5 de diciembre de 2014, contempló la posibilidad de imputación contra  utilidades retenidas, mientras que los dispuesto en la ley 1739 de 2014 hace énfasis en que se imputaría contra reservas patrimoniales.

Este es un punto que por una parte tiene a un grupo de profesionales defendiendo una técnica, en este caso la NIIF que señalan que la totalidad del impuesto se causa a 1 de enero de 2014 y se debe llevar a cuentas de resultado, mientras que por otro lado tenemos a los entes regulatorios que teniendo de presente la técnica, hace una excepción, en tanto que de la afectación que tendrían las empresas o personas naturales sería mayúscula.

Con esto queda claro que la ley señaló expresamente los momentos de causación así como la “posibilidad” de imputación contra reservas patrimoniales.

Finalmente algunos han entrado en el debate de señalar que la ley 1314 de 2009 tiene un rango superior al de la reforma tributaria, al ser considerada ley marco, no obstante consideramos que  es infructuoso el desgaste académico en este sentido, en tanto que es una medida que busca salvaguardas la utilidades de las compañías.

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